Celebrando la vida con arte: María Teresa G. Pedroche

Desde muy pequeña, María Teresa García Pedroche aprendió a celebrar la vida a través del arte, y en familia; pues aunque vivió una infancia apacible, su niñez estuvo salpicada de un ambiente festivo y de aprendizaje, cerca del mar, en el Sur de Texas.

La primera vez que vi a una de mis tías pintando, quise aprender. Y mi madre accedió a mandarnos a mis hermanos y a mí a tomar clases”, recuerda la mexicoamericana, quien durante toda su carrera –como curadora y artista- ha impulsado el arte entre la comunidad hispana en el área de Dallas.

Actualmente, una de sus obras (“Celebration of Life”) se exhibe en el Bath House Cultural Center, como parte de la celebración del 20 aniversario de la muestra anual “El Corazón”.

“Mi mamá fue… siempre ha sido mi inspiración. Desde niña”, afirma G. Pedroche, al hablar con orgullo de 'Celebration of Life', incluida en “El Corazón”, un exhibición que reúne el trabajo de más de 51 artistas locales y regionales cuyas piezas han participado a lo largo de las dos décadas de vida de la muestra.

“Esta obra fue creada en 1988, cuando ya estaba terminando mi maestría de Arte en pintura. La hice pensando en mi mamá, quien de repente se puso muy enferma de los pulmones y los doctores le dieron muy pocos meses de vida, pero ella les dijo, ‘yo no estoy lista, sé que me voy a aliviar’.

Ella nunca había fumado, pero creo que fue esa época en que mucha gente lo hacía en las oficinas", abunda.

Su madre logró vivir hasta el 2007 y supo que su hija le había dedicado la pintura –una creación surrealista que evoca la fertilidad del Valle del Sur de Texas, la fuerza del corazón y los pulmones.

“Creciendo yo en el sur de Texas, en Brownsville, ahí todo, todo es verde”, explica con emoción su pintura, “todo crece, tiras una semilla de sandía, y ni te das cuentas y ya tienes una sandía o unas flores, o lo que sea.

“Cuando le dije a mi mamá que estaba pintando algo que ella me había inspirado, pensó que iba a ser una foto o algo de ella, o de sus abuelos. Y cuando lo vio, dijo, me dijo ‘ah, okay, ahora entiendo. Usaste tu imaginación, como siempre’”.

Siendo la mayor de seis hijos, María Teresa no duda en afirmar que el amor de una madre es lo más importante.

"Ese amor nos ayuda con todo lo demás en nuestras vidas", dice.

EL MAR. Los paseos al mar con la familia, a la Isla del Padre en el Sur de Texas, también impactaron el corazón de María Teresa.

“Cada domingo, después de misa, mi padre nos llevaba a la playa, a la South Padre Island, iba mi abuelita y mis hermanos y mi mamá. Mi papá se relajaba mucho porque él pescaba con mis hermanos y a nosotras nos dejaba que pintáramos o nos quedáramos leyendo.

“Mi mamá siempre se llevaba su Biblia y sus libros de autores mexicanos. Mi abuelita se ponía a recitar, decía '¡El mar, el mar! Dentro de mí lo siento. Ya sólo de pensar en él, tan mío, tiene un sabor de sal mi pensamiento'.

“Creo que eran momentos también que nos servían para dar gracias por todas las bendiciones que teníamos, porque muchas veces el dinero no lo es todo”.

MEXICANA DE CORAZÓN. Al provenir de una familia de raíces hispanomexicanas, a María Teresa le gusta sonar completamente mexicana cuando habla español, y no obstante, cree firmemente en que el arte no tiene fronteras ni nacionalidad.

“Pienso que cuando hay un jurado que está viendo obras para seleccionar, no importa para qué exposición, es importante que siempre vean las obras, no los nombres. No importa el país o el apellido, lo importante es que la obra te hable, te mueva, que te inspire, y que sea por eso que las elijan”.

“En el Meyerson (Symphony Center) hacen “blind auditions” (audiciones ciegas), y nunca ven a la persona, están escuchando", argumenta.

EL MUSEO. En sus 14 años como enlace principal del Dallas Museum of Art con la comunidad hispana, María Teresa ha visto cómo esos padres que llevan a sus hijos al museo han podido verlos obtener las mejores calificaciones en su salón de clases.

“Son niños que no se salen de la escuela, que les están dando becas, de mucho dinero, para que no haya excusa que el colegio es imposible, o que no hay dinero. Porque hay dinero, solamente lo que una tiene que hacer es estudiar y ser creativo", argumenta.

“También estuve en el Meadows (de la Southern Methodist University) por 10 años, y esas familias que traían a sus niños pequeños, ahora tienen a doctores, abogados o artistas, muy exitosos”.

Lo anterior, María Teresa también lo vivió desde su hogar. Su padre falleció cuando ella tenía 17 años, y su madre no bajó la guardia, ni descuidó la educación de sus hijos.

“Gracias a que mi mamá creyó en mi, en mis hermanas y hermanos [todos estudiamos], todo eso nos ayudó con nuestras carreras. Con sus seis hijos, se volvió más fuerte, aunque siempre fue positiva. Para ella siempre eran primero los estudios, y después uno podía jugar o pintar".

BILINGÜE. ¿Qué ha significado para ti ser una profesional completamente bilingüe?-, se le pregunta para finalizar la conversación.

"Es tan importante. Si yo no fuera bilingüe no hubiera podido ser curadora de exposiciones fuera de los Estados Unidos: trabajé en España, en México, y ayudé con diferentes programas. No hubiera estado en el Meadows, en donde tuve que viajar; la última exposición de la que fui curadora fue en la de Cristina García Rodero, quien ha documentado en foto todos los festivales en España".

A pesar de todos sus logros y el roce profesional con grandes personalidades, a García Pedroche lo que la hace más feliz es ver cómo las familias de su comunidad se involucran en el arte.

“Lo que más me encanta es trabajar con todas las familias que vienen por primera vez (al Museo). Y no nada más los hispanos, todas las familias que tengan niños y que quieren aprender", dice; y se despide exhortando a la gente que "no deje de venir al museo".

"Es gratis. Les están regalando dinero", concluye sonriendo.

 EL CORAZÓN, XX ANIVERSARIO. El Bath House Cultural Center en Dallas celebra el 20 aniversario de su exhibición anual "El Corazón", una muestra que presenta diferentes creaciones inspiradas por el corazón humano, un importante símbolo en el arte mexicano y latinoamericano, y un tema significativo en la cultura occidental.

Curador: José Vargas.

Entrada gratuita. Más información en: www.bathhousecultural.com (Bath House Cultural Center, 521 E Lawther Drive. Dallas, TX, White Rock Lake).

La primera vez que vi a una de mis tías pintando, quise aprender. Y mi madre accedió a mandarnos a mis hermanos y a mí a tomar clases”, recuerda la mexicoamericana, quien durante toda su carrera –como curadora y artista- ha impulsado el arte entre la comunidad hispana en el área de Dallas.

Actualmente, una de sus obras (“Celebration of Life”) se exhibe en el Bath House Cultural Center, como parte de la celebración del 20 aniversario de la muestra anual “El Corazón”.

“Mi mamá fue… siempre ha sido mi inspiración. Desde niña”, afirma G. Pedroche, al hablar con orgullo de 'Celebration of Life', incluida en “El Corazón”, un exhibición que reúne el trabajo de más de 51 artistas locales y regionales cuyas piezas han participado a lo largo de las dos décadas de vida de la muestra.

“Esta obra fue creada en 1988, cuando ya estaba terminando mi maestría de Arte en pintura. La hice pensando en mi mamá, quien de repente se puso muy enferma de los pulmones y los doctores le dieron muy pocos meses de vida, pero ella les dijo, ‘yo no estoy lista, sé que me voy a aliviar’.

Ella nunca había fumado, pero creo que fue esa época en que mucha gente lo hacía en las oficinas", abunda.

Su madre logró vivir hasta el 2007 y supo que su hija le había dedicado la pintura –una creación surrealista que evoca la fertilidad del Valle del Sur de Texas, la fuerza del corazón y los pulmones.

“Creciendo yo en el sur de Texas, en Brownsville, ahí todo, todo es verde”, explica con emoción su pintura, “todo crece, tiras una semilla de sandía, y ni te das cuentas y ya tienes una sandía o unas flores, o lo que sea.

“Cuando le dije a mi mamá que estaba pintando algo que ella me había inspirado, pensó que iba a ser una foto o algo de ella, o de sus abuelos. Y cuando lo vio, dijo, me dijo ‘ah, okay, ahora entiendo. Usaste tu imaginación, como siempre’”.

Siendo la mayor de seis hijos, María Teresa no duda en afirmar que el amor de una madre es lo más importante.

"Ese amor nos ayuda con todo lo demás en nuestras vidas", dice.

EL MAR. Los paseos al mar con la familia, a la Isla del Padre en el Sur de Texas, también impactaron el corazón de María Teresa.

“Cada domingo, después de misa, mi padre nos llevaba a la playa, a la South Padre Island, iba mi abuelita y mis hermanos y mi mamá. Mi papá se relajaba mucho porque él pescaba con mis hermanos y a nosotras nos dejaba que pintáramos o nos quedáramos leyendo.

“Mi mamá siempre se llevaba su Biblia y sus libros de autores mexicanos. Mi abuelita se ponía a recitar, decía '¡El mar, el mar! Dentro de mí lo siento. Ya sólo de pensar en él, tan mío, tiene un sabor de sal mi pensamiento'.

“Creo que eran momentos también que nos servían para dar gracias por todas las bendiciones que teníamos, porque muchas veces el dinero no lo es todo”.

MEXICANA DE CORAZÓN. Al provenir de una familia de raíces hispanomexicanas, a María Teresa le gusta sonar completamente mexicana cuando habla español, y no obstante, cree firmemente en que el arte no tiene fronteras ni nacionalidad.

“Pienso que cuando hay un jurado que está viendo obras para seleccionar, no importa para qué exposición, es importante que siempre vean las obras, no los nombres. No importa el país o el apellido, lo importante es que la obra te hable, te mueva, que te inspire, y que sea por eso que las elijan”.

“En el Meyerson (Symphony Center) hacen “blind auditions” (audiciones ciegas), y nunca ven a la persona, están escuchando", argumenta.

EL MUSEO. En sus 14 años como enlace principal del Dallas Museum of Art con la comunidad hispana, María Teresa ha visto cómo esos padres que llevan a sus hijos al museo han podido verlos obtener las mejores calificaciones en su salón de clases.

“Son niños que no se salen de la escuela, que les están dando becas, de mucho dinero, para que no haya excusa que el colegio es imposible, o que no hay dinero. Porque hay dinero, solamente lo que una tiene que hacer es estudiar y ser creativo", argumenta.

“También estuve en el Meadows (de la Southern Methodist University) por 10 años, y esas familias que traían a sus niños pequeños, ahora tienen a doctores, abogados o artistas, muy exitosos”.

Lo anterior, María Teresa también lo vivió desde su hogar. Su padre falleció cuando ella tenía 17 años, y su madre no bajó la guardia, ni descuidó la educación de sus hijos.

“Gracias a que mi mamá creyó en mi, en mis hermanas y hermanos [todos estudiamos], todo eso nos ayudó con nuestras carreras. Con sus seis hijos, se volvió más fuerte, aunque siempre fue positiva. Para ella siempre eran primero los estudios, y después uno podía jugar o pintar".

BILINGÜE. ¿Qué ha significado para ti ser una profesional completamente bilingüe?-, se le pregunta para finalizar la conversación.

"Es tan importante. Si yo no fuera bilingüe no hubiera podido ser curadora de exposiciones fuera de los Estados Unidos: trabajé en España, en México, y ayudé con diferentes programas. No hubiera estado en el Meadows, en donde tuve que viajar; la última exposición de la que fui curadora fue en la de Cristina García Rodero, quien ha documentado en foto todos los festivales en España".

A pesar de todos sus logros y el roce profesional con grandes personalidades, a García Pedroche lo que la hace más feliz es ver cómo las familias de su comunidad se involucran en el arte.

“Lo que más me encanta es trabajar con todas las familias que vienen por primera vez (al Museo). Y no nada más los hispanos, todas las familias que tengan niños y que quieren aprender", dice; y se despide exhortando a la gente que "no deje de venir al museo".

"Es gratis. Les están regalando dinero", concluye sonriendo.

 EL CORAZÓN, XX ANIVERSARIO. El Bath House Cultural Center en Dallas celebra el 20 aniversario de su exhibición anual "El Corazón", una muestra que presenta diferentes creaciones inspiradas por el corazón humano, un importante símbolo en el arte mexicano y latinoamericano, y un tema significativo en la cultura occidental.

Curador: José Vargas.

Entrada gratuita. Más información en: www.bathhousecultural.com (Bath House Cultural Center, 521 E Lawther Drive. Dallas, TX, White Rock Lake).