Blog | El arte culinario del churrasco en el bar de Fogo de Chao

A principios de primavera, Fogo de Chao anunció la renovación más grande hecha al menú del su bar, un sitio poco comentado en su gran universo del arte culinario del Churrasco, pero que bien podría ser uno de sus secretos mejor guardados (estando a simple vista).

Lo cierto es que, aunque a pequeña escala, el bar y sus bocados tienen simplemente lo suyo. En días en el que el calor comienza a ser una experiencia extenuante en el norte y centro de Texas, acudir al bar a refrescarse y comer algo ligero no requiere de una cita previa en el restaurante, a diferencia de la reserva necesaria para ocupar una mesa, algo tal vez un poco más casual.

Si bien tuve la oportunidad de disfrutar de los nuevos cocteles en el local de Plano (Legacy West), mi franco descubrimiento ocurrió varias semanas después en el restaurante de Dallas ubicado en el área de Uptown. (En Plano, junto a un amigo saboreé la experiencia completa del churrasco y unas caipirinhas, incluida la de mango habanero).

La hamburguesa Picanha ($8, durante la "hapy hour") fue uno de los hallazgos más grandes de esa tarde en el menú breve del bar, no obstante, opté por probar las piernas de pollo en salsa de barbacoa brasileña (Saucy Legs).

No tardé mucho en regresar en un espacio para un lonche rápida para probar la Pincanha Burger, que está elaborada a partir de carne Picanha especial de la casa y va cubierta con queso provolone ahumado, lechuga Bibb, tomate, cebolla, alioli de chimichurri. Otra gran sopresa fue ver que se sirve con una guarnición de sus famosas papas fritas de polenta. Deliciosa y suficiente para una comida.

Dos meses después me desplacé a Austin y después de hacer una entrevista bajo el sol candente de mayo, el bar de Fogo fue mi primera opción: al estar fuera de la ciudad (Dallas) y no querer tentar a la suerte, conduje al centro y me instalé para comer y recargar baterías. El lugar estaba lleno, como de costumbre, pero en el bar lo más seguro es que siempre haya un espacio, pensé -y no me equivoqué.

En esa ocasión mi elección fueron los tacos de Langosta y Camarones: Tres wraps a base de hoja de coliflor rellenos de langosta y camarones jumbo con alioli de cítricos, ensalada de col rallada y pimientos.

Mi excursión de primavera-verano culminó a mediados de septiembre en el bar de Addison, una pequeña ciudad conocida por ser la capital mundial del restaurante, en donde Fogo de Chao no podía faltar.

Ahí el barista me soprendió con una refrescante Guaraná Antarctic, bebida brasileña sin alcohol, antes de unos tacos de langosta y camarones. Me contó un poco de sus casi 20 años de empleo con Fogo, una experiencia bastante buena la suya, me djio. Proveniente de Connecticut, me dijo que prefirió aventurarse al área de Dallas/Fort Worth en busca de trabajo en vez de irse a la Gran Manzana, a pesar de la cercanía. Cosas de la vida.

¡Buen provecho!

Lo cierto es que, aunque a pequeña escala, el bar y sus bocados tienen simplemente lo suyo. En días en el que el calor comienza a ser una experiencia extenuante en el norte y centro de Texas, acudir al bar a refrescarse y comer algo ligero no requiere de una cita previa en el restaurante, a diferencia de la reserva necesaria para ocupar una mesa, algo tal vez un poco más casual.

Si bien tuve la oportunidad de disfrutar de los nuevos cocteles en el local de Plano (Legacy West), mi franco descubrimiento ocurrió varias semanas después en el restaurante de Dallas ubicado en el área de Uptown. (En Plano, junto a un amigo saboreé la experiencia completa del churrasco y unas caipirinhas, incluida la de mango habanero).

La hamburguesa Picanha ($8, durante la "hapy hour") fue uno de los hallazgos más grandes de esa tarde en el menú breve del bar, no obstante, opté por probar las piernas de pollo en salsa de barbacoa brasileña (Saucy Legs).

No tardé mucho en regresar en un espacio para un lonche rápida para probar la Pincanha Burger, que está elaborada a partir de carne Picanha especial de la casa y va cubierta con queso provolone ahumado, lechuga Bibb, tomate, cebolla, alioli de chimichurri. Otra gran sopresa fue ver que se sirve con una guarnición de sus famosas papas fritas de polenta. Deliciosa y suficiente para una comida.

Dos meses después me desplacé a Austin y después de hacer una entrevista bajo el sol candente de mayo, el bar de Fogo fue mi primera opción: al estar fuera de la ciudad (Dallas) y no querer tentar a la suerte, conduje al centro y me instalé para comer y recargar baterías. El lugar estaba lleno, como de costumbre, pero en el bar lo más seguro es que siempre haya un espacio, pensé -y no me equivoqué.

En esa ocasión mi elección fueron los tacos de Langosta y Camarones: Tres wraps a base de hoja de coliflor rellenos de langosta y camarones jumbo con alioli de cítricos, ensalada de col rallada y pimientos.

Mi excursión de primavera-verano culminó a mediados de septiembre en el bar de Addison, una pequeña ciudad conocida por ser la capital mundial del restaurante, en donde Fogo de Chao no podía faltar.

Ahí el barista me soprendió con una refrescante Guaraná Antarctic, bebida brasileña sin alcohol, antes de unos tacos de langosta y camarones. Me contó un poco de sus casi 20 años de empleo con Fogo, una experiencia bastante buena la suya, me djio. Proveniente de Connecticut, me dijo que prefirió aventurarse al área de Dallas/Fort Worth en busca de trabajo en vez de irse a la Gran Manzana, a pesar de la cercanía. Cosas de la vida.

¡Buen provecho!