Viajes: Alma Turística de México | La belleza infinita de Oaxaca

Viajes: Alma Turística de México | La belleza infinita de Oaxaca

Una calle de Oaxaca, Oaxaca. Foto: Alma López

Visité Oaxaca por primera vez en 2015 y, honestamente, me enamoró. Desde entonces, he vuelto varias veces. Hoy comienzo a contarles, a través de esta primera de varias narrativas, sobre el alma del México verdadero que descubrí allí en su ciudad capital.

Siento que es una tierra donde las tradiciones ancestrales y la vibra del día a día se entrelazan de una manera que te captura. La forma en que los oaxaqueños cuidan y veneran su herencia es impresionante; se siente en cada rincón, en cada piedra de sus calles.

Emocionada. Cuando puse un pie en el Templo de Santo Domingo, no lo pude evitar, las lágrimas simplemente empezaron a rodar. Esa imponente arquitectura barroca no fue solo un espectáculo para mis ojos sino que tocó mi corazón de una manera que nunca olvidaré.

Esa sensación no se quedó solo en los grandes monumentos: cada callejón, a su manera, me hablaba; especialmente el Mercado 20 de Noviembre, un edificio de 1882 considerado patrimonio histórico. Ahí,  en el increíble Pasillo de Humo probé una carne exquisita cocinada a las brazas, por ello el nombre. Pero, sin querer ser reiterativa, la estrella (ya conocidísima) fue la tlayuda, considerada una obra maestra culinaria que está reconocida por la UNESCO. Es una enorme tortilla casi tostada que lleva asiento de manteca, frijoles negros, tasajo, quesillo, aguacate y, sí, chapulines. Al principio dudé por los los chapulines, pero al ver la tlayuda tan suculenta frente a mí, olvidé mis reservas y descubrí que en realidad son deliciosos (y nutritivos, según los conocedores).

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Había oído sobre las bodas en Oaxaca, pero vivir la experiencia fue una verdadera fiesta para el alma, una experiencia tan única que me hacen falta palabras. La felicidad que contagia en estos eventos es algo que tienes que vivir. Las Calendas, con su tradición que data del siglo XVI, convierten la celebración en un espectáculo de colores y alegría. Acompañados de música de viento, los novios, con mojigangas y las vibrantes Chinas Oaxaqueñas, caminan por la calle adoquinada junto a invitados y no invitados, en una especie de verbena popular. Y lo mejor de todo es que invitan a todos, sí, a todos, a brindar por la felicidad de los novios con mezcal.

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Sentarse una tarde en su zócalo y ver la alegría y simpleza con la que viven los oaxaqueños es simplemente algo especial y que no tiene precio. El bullicio de niños jugando, los mayores platicando, saboreando un helado, un elote o simplemente disfrutando la tarde es una postal que nunca olvidaré.

Hospedarse en Oaxaca es fácil, ya que ofrece una gran variedad para cualquier presupuesto, desde un hostal hasta un lujoso hotel como La Quinta Real, que ha sido adaptado de un antiguo convento del siglo XVI. ¿Es seguro Oaxaca? Siempre recomiendo dejarse guiar por los locales, que generalmente son amables y te darán buenos consejos. Uno de ellos es nunca alejarte de los puntos turísticos a reserva de que conozcas bien el lugar, no caminar de noche por calles solitarias y mantener vigiladas tus pertenencias. Aunque Oaxaca es una ciudad muy segura, no debemos descuidarnos. También es aconsejable siempre saber dónde está una farmacia, hospital o doctor; uno nunca sabe cuándo lo necesitará y es mejor estar prevenido.

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Te invito a visitar Oaxaca y dejarte envolver por sus calles, adornadas con papel picado que, al moverse con el viento, serán como una caricia para el alma. Esta ciudad no solo me enseñó sobre la belleza de lo simple, el orgullo de preservar la cultura y el valor del amor comunitario, sino que también me hizo llorar al tener que decirle "hasta pronto".

No te puedes perder el Jardín Etnobotánico, considerado un verdadero oasis urbano. Con una visita guiada, te sumerges en la impresionante diversidad botánica del estado al mismo tiempo que puedes aprender sobre algunas de las plantas más significativas y sus usos, ojalá te pique la curiosidad, se podría convertir en tu nueva afición o pasatiempo. También visité el Museo de las Culturas de Oaxaca y el Museo Textil de Oaxaca, para escribir un libro sobre cada uno, no terminas de comentar la experiencia nunca.

Prepárate para enamorarte de los Pueblos Mágicos de Oaxaca en nuestra próxima aventura. Porque, insisto, Oaxaca no es solo un destino; es un viaje al corazón de México que te tocará el alma, te lo prometo.

Siento que es una tierra donde las tradiciones ancestrales y la vibra del día a día se entrelazan de una manera que te captura. La forma en que los oaxaqueños cuidan y veneran su herencia es impresionante; se siente en cada rincón, en cada piedra de sus calles.

Emocionada. Cuando puse un pie en el Templo de Santo Domingo, no lo pude evitar, las lágrimas simplemente empezaron a rodar. Esa imponente arquitectura barroca no fue solo un espectáculo para mis ojos sino que tocó mi corazón de una manera que nunca olvidaré.

Esa sensación no se quedó solo en los grandes monumentos: cada callejón, a su manera, me hablaba; especialmente el Mercado 20 de Noviembre, un edificio de 1882 considerado patrimonio histórico. Ahí,  en el increíble Pasillo de Humo probé una carne exquisita cocinada a las brazas, por ello el nombre. Pero, sin querer ser reiterativa, la estrella (ya conocidísima) fue la tlayuda, considerada una obra maestra culinaria que está reconocida por la UNESCO. Es una enorme tortilla casi tostada que lleva asiento de manteca, frijoles negros, tasajo, quesillo, aguacate y, sí, chapulines. Al principio dudé por los los chapulines, pero al ver la tlayuda tan suculenta frente a mí, olvidé mis reservas y descubrí que en realidad son deliciosos (y nutritivos, según los conocedores).

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Sentarse una tarde en su zócalo y ver la alegría y simpleza con la que viven los oaxaqueños es simplemente algo especial y que no tiene precio. El bullicio de niños jugando, los mayores platicando, saboreando un helado, un elote o simplemente disfrutando la tarde es una postal que nunca olvidaré.

Hospedarse en Oaxaca es fácil, ya que ofrece una gran variedad para cualquier presupuesto, desde un hostal hasta un lujoso hotel como La Quinta Real, que ha sido adaptado de un antiguo convento del siglo XVI. ¿Es seguro Oaxaca? Siempre recomiendo dejarse guiar por los locales, que generalmente son amables y te darán buenos consejos. Uno de ellos es nunca alejarte de los puntos turísticos a reserva de que conozcas bien el lugar, no caminar de noche por calles solitarias y mantener vigiladas tus pertenencias. Aunque Oaxaca es una ciudad muy segura, no debemos descuidarnos. También es aconsejable siempre saber dónde está una farmacia, hospital o doctor; uno nunca sabe cuándo lo necesitará y es mejor estar prevenido.

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