Al mal tiempo, buena cara; el Thunder está en aprietos

Dicen que al mal tiempo, buena cara. Y Kevin Durant y compañía lo saben mejor que nadie. La dolorosa derrota por 35 puntos que sufrieron en San Antonio la noche del miércoles refuerza dos aspectos innegables en torno a la final de conferencia del Oeste: la disciplina y profundidad de los Spurs, un equipo que dirige hace ya mucho tiempo y de manera magistral Greg Popovich (coach del año en la NBA); y por otro lado, el gran hueco en la pintura que produce la ausencia del delantero/centro Serge Ibaka (con una lesión en la pantorrilla) para Oklahoma City.

A presar de regresar a casa con un 0-2 adverso y la mayoría de las apuestas en su contra, el partido del domingo será una historia completamente diferente. Los fanáticos de la Chesapeake Energy Arena son únicos en su clase, y como bien lo dijo Caron Butler al inicio de los playoffs, saben muy bien ser “el sexto jugador” en los partidos. El apoyo de casa le urge al equipo del Thunder, que ha sido exhibido por su falta de orden defensivo tras perder a Ibaka, su mejor hombre en dicho departamento, y patrullero indispensable en la pintura. Los números no mienten: sin Ibaka, el Thunder lo ha intentado con sus otros hombres grandes: Kendrick Perkins, Steven Adams y Nick Colison, pero ninguno ha podido resguardar el aro con el rigor que se requiere en estas instancias. Tan solo en el primer partido, Tim Duncan se dio un festín al anotar 21 puntos en la primera mitad en el debut de la serie.

Pero la realidad es que el revés del segundo partido pesa más en la moral del Thunder que en cualquier otro aspecto. La presión sigue aumentando para el tándem Durant-Rusell Westbrook, al no recibir hasta ahora el apoyo ofensivo que se esperaría de jugadores como Reggie Jackson, Tabo Shefalosha, o el mismo Butler. Y lo que es malo para unos es bueno para otro; mientras que Oklahoma no encuentra la brújula, los Spurs lucen relajados y súper concentrados: cuando no es Kawhi Leonard, Danny Green se luce como “actor de reparto”, complementando exitosamente al ya legendario trío Duncan-Parker-Ginóbili, que con el segundo triunfo de la serie llegó a 111 victorias en conjunto, una nueva marca en la NBA.

 

A presar de regresar a casa con un 0-2 adverso y la mayoría de las apuestas en su contra, el partido del domingo será una historia completamente diferente. Los fanáticos de la Chesapeake Energy Arena son únicos en su clase, y como bien lo dijo Caron Butler al inicio de los playoffs, saben muy bien ser “el sexto jugador” en los partidos. El apoyo de casa le urge al equipo del Thunder, que ha sido exhibido por su falta de orden defensivo tras perder a Ibaka, su mejor hombre en dicho departamento, y patrullero indispensable en la pintura. Los números no mienten: sin Ibaka, el Thunder lo ha intentado con sus otros hombres grandes: Kendrick Perkins, Steven Adams y Nick Colison, pero ninguno ha podido resguardar el aro con el rigor que se requiere en estas instancias. Tan solo en el primer partido, Tim Duncan se dio un festín al anotar 21 puntos en la primera mitad en el debut de la serie.

Pero la realidad es que el revés del segundo partido pesa más en la moral del Thunder que en cualquier otro aspecto. La presión sigue aumentando para el tándem Durant-Rusell Westbrook, al no recibir hasta ahora el apoyo ofensivo que se esperaría de jugadores como Reggie Jackson, Tabo Shefalosha, o el mismo Butler. Y lo que es malo para unos es bueno para otro; mientras que Oklahoma no encuentra la brújula, los Spurs lucen relajados y súper concentrados: cuando no es Kawhi Leonard, Danny Green se luce como “actor de reparto”, complementando exitosamente al ya legendario trío Duncan-Parker-Ginóbili, que con el segundo triunfo de la serie llegó a 111 victorias en conjunto, una nueva marca en la NBA.