'AMY': íntimamente sombría

La variedad de sentimientos que produce *AMY, el documental sobre la vida de la fallecida cantante Amy Winehouse (1983-2011), van de la nostalgia a la frustración, pero casi ninguno es de bienestar o regocijo, a excepción de ciertos momentos gloriosos, en los que el recuerdo de su enorme talento parece que pudiera detener el tiempo y devolverla a la vida. AMY, en general, es una historia contada a través de una colección de tristezas, euforia y ansiedad.

Es cierto que, cinematográficamente puede ser un triunfo, por el retrato íntimo –y crudo al mismo tiempo- que logra Asif Kapadia sobre la existencia tumultuosa de la cantante de raíces judías, apoyado en una cuidadosa selección de grabaciones, fotografías y testimonios sobre Winehouse. El film acertadamente recoge memorias reveladoras de su vida antes y durante su accidentado ascenso al estrellato, pero se trata de un lamento constante.

El brillo de Winehouse era natural y su individualidad era insuplantable. Nada de lo que cantara o escribiera podría ser algo ajeno a su sentir personal, “porque no sé si lo podría reflejar genuinamente”, explicaba.  Pero las sustancias ilegales que empezó a consumir junto a quien fuera su esposo empañaron su prometedora carrera desde un principio; en una ocasión, a poco de alcanzar la plenitud como estrella pop, su disquera le prohibió ir a una ceremonia de los Grammys por sus problemas con las drogas. Y nada del entorno que la rodeaba parecía que pudiera contrarrestar el avance de su autodestrucción. También era bulímica y las depresiones secuestraban su talento y sobriedad de cuando en cuando.

La inolvidable e intrigante Winehouse vista en este close-up fílmico resulta tan indomable como autodestructiva. Todo un reto para el ánimo. Es un material invaluable, sin duda, para quienes veneran el legado artístico de la cantante, pero de ninguna manera supondrá un deleite para el espectador regular o casual. Al final, es imposible dejar de pensar en la desgracia que suele acarrear la adicción a las drogas… aunque también, como atinadamente escribió un forista en YouTube, “es bueno recordar que hay maneras de alcanzar una ‘euforia gozosa’ sin usar drogas que alteran la mente”.

*AMY se exhibe a partir del viernes 10 de julio de manera exclusiva en el centro fílmico Angelika de Dallas.

Sandra Velázquez escribe sobre temas de actualidad, música y deportes desde 2002. Ha sido traductora y editora para varios medios en español en los Estados Unidos. Actualmente es la editora general de HOY Dallas. Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. @hoydallas @sandrav33 

Es cierto que, cinematográficamente puede ser un triunfo, por el retrato íntimo –y crudo al mismo tiempo- que logra Asif Kapadia sobre la existencia tumultuosa de la cantante de raíces judías, apoyado en una cuidadosa selección de grabaciones, fotografías y testimonios sobre Winehouse. El film acertadamente recoge memorias reveladoras de su vida antes y durante su accidentado ascenso al estrellato, pero se trata de un lamento constante.

El brillo de Winehouse era natural y su individualidad era insuplantable. Nada de lo que cantara o escribiera podría ser algo ajeno a su sentir personal, “porque no sé si lo podría reflejar genuinamente”, explicaba.  Pero las sustancias ilegales que empezó a consumir junto a quien fuera su esposo empañaron su prometedora carrera desde un principio; en una ocasión, a poco de alcanzar la plenitud como estrella pop, su disquera le prohibió ir a una ceremonia de los Grammys por sus problemas con las drogas. Y nada del entorno que la rodeaba parecía que pudiera contrarrestar el avance de su autodestrucción. También era bulímica y las depresiones secuestraban su talento y sobriedad de cuando en cuando.

La inolvidable e intrigante Winehouse vista en este close-up fílmico resulta tan indomable como autodestructiva. Todo un reto para el ánimo. Es un material invaluable, sin duda, para quienes veneran el legado artístico de la cantante, pero de ninguna manera supondrá un deleite para el espectador regular o casual. Al final, es imposible dejar de pensar en la desgracia que suele acarrear la adicción a las drogas… aunque también, como atinadamente escribió un forista en YouTube, “es bueno recordar que hay maneras de alcanzar una ‘euforia gozosa’ sin usar drogas que alteran la mente”.

*AMY se exhibe a partir del viernes 10 de julio de manera exclusiva en el centro fílmico Angelika de Dallas.

Sandra Velázquez escribe sobre temas de actualidad, música y deportes desde 2002. Ha sido traductora y editora para varios medios en español en los Estados Unidos. Actualmente es la editora general de HOY Dallas. Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. @hoydallas @sandrav33