Triunfo en MasterChef le transformó la vida a madre soltera hispana

Claudia Sandoval no puede negar que se sigue sorprendiendo con la avalancha de oportunidades que le produjo su triunfo en el reality MasterChef el año pasado.

“Todavía necesito que alguien me diga que es verdad todo esto”, dice en una entrevista telefónica la chef mexicoamericana al recordar que ya tiene un libro de recetas listo, “tengo mi propio negocio, ahora trabajo como chef, es algo que me cambió la vida completamente”, añade.

A quienes planean acudir a las audiciones para la octava temporada de MasterChef,  Sandoval les recomienda que estén muy bien preparados para demostrar su talento: “que sigan cambiando las perspectivas de la comida latina, que es compleja y tan variada. Que estén orgullosos de su cultura”.

El concurso para participar en el reality de Fox TV solo recibe a cocineros amateurs, aclara Sandoval. A quienes cocinan en casa pero no han hecho de ese hábito una profesión, aclara. “Yo audicioné porque una amiga me animó -y con todo y mis excusas para no ir- pero salí triunfadora”.

A las audiciones acuden miles de personas. Y de ahí se elige a un grupo de 100, a quienes invitan a Los Angeles. Después se quedan solo 40 y el siguiente corte al iniciar el programa deja 22 competidores y el reality show dura tres meses y medio.

Sandoval tiene una hija menor a la que solo podía ver una vez a la semana mientras duró la competencia. Repartía los 10 minutos semanales que le daban para hablar con ella y con su mamá.  “El objetivo del programa es cambiar a una persona, volverlos profesionales. Hay mucho que aprender en un plazo corto de tiempo”, explica. “Yo lo llamo un mini boot-camp de cocina”.

Originaria de San Diego, California y bicultural en muchos sentidos, Claudia creció viajando durante las vacaciones de verano a Mazatlán, Sinaloa, en donde aprendió a saborear los mariscos con el toque propio de esa zona del pacífico mexicano.  Ha cocinado desde jovencita, y la oportunidad de demostrar su hambre de aprender y mejorar sus técnicas frente a la estufa fue lo que la empujó a conquistar un premio con el que miles soñaban antes de la sexta temporada de Masterchef.

“Cuando mucha gente ya tiene estudios o una profesión, a veces eso los limita en su forma de pensar”, explica Sandoval, quien cree que el ser humilde la hizo ganar la competencia. “Me pasaba horas leyendo, aprendiendo, preguntaba muchas cosas. Porque sé que no sé todo, creo que fue una de las mejores tácticas”.

Uno de los primeros descubrimientos para Sandoval fue el de la técnica francesa, no de recetas de cocina, sino la forma de abordar a los ingredientes. Tanto así que tuvo la oportunidad hasta de crear platillos francomexicanos, recuerda, como a un Napoleón francés, al que le dio un toque mexicano.

Las audiciones para MasterChef en Dallas serán el sábado 16 de abril, en el Sheraton del centro de la ciudad. Para más detalles sobre los requisitos de inscripción, visite: http://www.masterchefcasting.com/open-call

“Todavía necesito que alguien me diga que es verdad todo esto”, dice en una entrevista telefónica la chef mexicoamericana al recordar que ya tiene un libro de recetas listo, “tengo mi propio negocio, ahora trabajo como chef, es algo que me cambió la vida completamente”, añade.

A quienes planean acudir a las audiciones para la octava temporada de MasterChef,  Sandoval les recomienda que estén muy bien preparados para demostrar su talento: “que sigan cambiando las perspectivas de la comida latina, que es compleja y tan variada. Que estén orgullosos de su cultura”.

El concurso para participar en el reality de Fox TV solo recibe a cocineros amateurs, aclara Sandoval. A quienes cocinan en casa pero no han hecho de ese hábito una profesión, aclara. “Yo audicioné porque una amiga me animó -y con todo y mis excusas para no ir- pero salí triunfadora”.

A las audiciones acuden miles de personas. Y de ahí se elige a un grupo de 100, a quienes invitan a Los Angeles. Después se quedan solo 40 y el siguiente corte al iniciar el programa deja 22 competidores y el reality show dura tres meses y medio.

Sandoval tiene una hija menor a la que solo podía ver una vez a la semana mientras duró la competencia. Repartía los 10 minutos semanales que le daban para hablar con ella y con su mamá.  “El objetivo del programa es cambiar a una persona, volverlos profesionales. Hay mucho que aprender en un plazo corto de tiempo”, explica. “Yo lo llamo un mini boot-camp de cocina”.

Originaria de San Diego, California y bicultural en muchos sentidos, Claudia creció viajando durante las vacaciones de verano a Mazatlán, Sinaloa, en donde aprendió a saborear los mariscos con el toque propio de esa zona del pacífico mexicano.  Ha cocinado desde jovencita, y la oportunidad de demostrar su hambre de aprender y mejorar sus técnicas frente a la estufa fue lo que la empujó a conquistar un premio con el que miles soñaban antes de la sexta temporada de Masterchef.

“Cuando mucha gente ya tiene estudios o una profesión, a veces eso los limita en su forma de pensar”, explica Sandoval, quien cree que el ser humilde la hizo ganar la competencia. “Me pasaba horas leyendo, aprendiendo, preguntaba muchas cosas. Porque sé que no sé todo, creo que fue una de las mejores tácticas”.

Uno de los primeros descubrimientos para Sandoval fue el de la técnica francesa, no de recetas de cocina, sino la forma de abordar a los ingredientes. Tanto así que tuvo la oportunidad hasta de crear platillos francomexicanos, recuerda, como a un Napoleón francés, al que le dio un toque mexicano.

Las audiciones para MasterChef en Dallas serán el sábado 16 de abril, en el Sheraton del centro de la ciudad. Para más detalles sobre los requisitos de inscripción, visite: http://www.masterchefcasting.com/open-call