Dallas ISD

Parasite: Una película genial y estrujante; digna de admiración

Parasite retrata la historia "inverosímil", escribiría García Márquez, de una familia empobrecida, sobre todo de espíritu, en Corea del Sur, cuya situación, al estar todos desempleados, los lleva a extremos inimaginables.

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Ganadora del Oscar a la Mejor Película, Parasite hizo historia al obtener el galardón de la Academia siendo una producción no hablada en inglés. Se ganó la estatuilla merecidamente, pero ello no quiere decir que sea un film de esparcimiento, aunque el gusto a veces sorprende. Ganó por la peculiar mezcla de estilos y el salpicón bien armado que logró el director en la sátira social bien llevada, por momentos, al territorio grotesco de Tarantino y absurdo de Almodóvar.

A comparación de Iñárritu, el coreano Bong Joon-ho retrata situaciones visualmente sórdidas pero con moderación, ahorrando esos continuos "close-ups" extremos que perturban. Parasite de igual modo es perturbadora a nivel psicológico: una especie de sube y baja emocional capaza de alterar los latidos cardiacos. Es ahí donde está la huella del estilo de Hitchcock.

La familia que vive hurgando señales gratis de wifi está compuesta por un padre exchofer y una madre exatleta y dos hijos talentosos que tampoco tienen trabajo, uno ha sido rechazado varias veces para ingresar a la universidad por estar trabajando tanto y la hermana es una artista desperdiciada. Al perder la clave de la señal de wifi de su vecino han batallado para estar en línea y conseguir un trabajo estable.

El diligente Ki-Woo (Kevin) se topa con la oportunidad de ganar buen dinero cuando su amigo, que sí va la universidad, tutor de una adolescente millonaria, le propone remplazarlo porque él tiene que viajar a estudiar a Estados Unidos y no quiere que cualquier otro se haga cargo de la jovencita a quien añora cortejar cuando llegue a la mayoría de edad.

Kevin es contratado por la crédula madre de su futura pupila y en seguida el recién acomodado la anima a que conozca a su hermana, (a quien presenta como una amiga) para que le de clases de arte al hijo menor de la señora de la casa. Cuando la hermana de Kevin se presenta y obtiene el trabajo, hace de las suyas para que en pocos días, el chofer de la familia sea despedido y contraten al padre de ambos. Poco después, mediante engaños, logran incorporar también a su madre.

En una especie de segundo acto, cuando los cuatro han logrado salir del desempleo descubren a su vez (ahí en la casona que secuestran momentáneamente cuando los dueños salen a acampar) un sub-mundo de miseria que, siendo ellos mismos tan pobres, jamás hubieran imaginado. La tragicomedia crece y la farsa se termina de instalar con un alto nivel de cinismo de los cuatro, más allá del carisma de quienes son pícaros por necesidad.

El cierre es tan espectacular como estresante. Joon-ho mencionó a Scorsese como una de sus grandes influencias, pero lo cierto es que el film es una ensalada, exquisita eso sí, de técnicas establecidas y estilos, con una genialidad muy particular de su creador y muy digna de ser reconocida. 

Dallas ISD

Ganadora del Oscar a la Mejor Película, Parasite hizo historia al obtener el galardón de la Academia siendo una producción no hablada en inglés. Se ganó la estatuilla merecidamente, pero ello no quiere decir que sea un film de esparcimiento, aunque el gusto a veces sorprende. Ganó por la peculiar mezcla de estilos y el salpicón bien armado que logró el director en la sátira social bien llevada, por momentos, al territorio grotesco de Tarantino y absurdo de Almodóvar.

A comparación de Iñárritu, el coreano Bong Joon-ho retrata situaciones visualmente sórdidas pero con moderación, ahorrando esos continuos "close-ups" extremos que perturban. Parasite de igual modo es perturbadora a nivel psicológico: una especie de sube y baja emocional capaza de alterar los latidos cardiacos. Es ahí donde está la huella del estilo de Hitchcock.

La familia que vive hurgando señales gratis de wifi está compuesta por un padre exchofer y una madre exatleta y dos hijos talentosos que tampoco tienen trabajo, uno ha sido rechazado varias veces para ingresar a la universidad por estar trabajando tanto y la hermana es una artista desperdiciada. Al perder la clave de la señal de wifi de su vecino han batallado para estar en línea y conseguir un trabajo estable.

El diligente Ki-Woo (Kevin) se topa con la oportunidad de ganar buen dinero cuando su amigo, que sí va la universidad, tutor de una adolescente millonaria, le propone remplazarlo porque él tiene que viajar a estudiar a Estados Unidos y no quiere que cualquier otro se haga cargo de la jovencita a quien añora cortejar cuando llegue a la mayoría de edad.

Kevin es contratado por la crédula madre de su futura pupila y en seguida el recién acomodado la anima a que conozca a su hermana, (a quien presenta como una amiga) para que le de clases de arte al hijo menor de la señora de la casa. Cuando la hermana de Kevin se presenta y obtiene el trabajo, hace de las suyas para que en pocos días, el chofer de la familia sea despedido y contraten al padre de ambos. Poco después, mediante engaños, logran incorporar también a su madre.

En una especie de segundo acto, cuando los cuatro han logrado salir del desempleo descubren a su vez (ahí en la casona que secuestran momentáneamente cuando los dueños salen a acampar) un sub-mundo de miseria que, siendo ellos mismos tan pobres, jamás hubieran imaginado. La tragicomedia crece y la farsa se termina de instalar con un alto nivel de cinismo de los cuatro, más allá del carisma de quienes son pícaros por necesidad.

El cierre es tan espectacular como estresante. Joon-ho mencionó a Scorsese como una de sus grandes influencias, pero lo cierto es que el film es una ensalada, exquisita eso sí, de técnicas establecidas y estilos, con una genialidad muy particular de su creador y muy digna de ser reconocida.