CINE: ("Voy a desaparecer"). El acento latino de Islas Canarias en Austin

 CINE: ("Voy a desaparecer"). El acento latino de Islas Canarias en Austin

Fotograma de "Voy a desaparecer". Cortesía de los productores.

Hay de viajes a viajes. Y el que presentan Raquel Herrera y Coré Ruiz a través de su película "Voy a desaparecer" es tierno, misterioso, incluso tenso y sobrecogedor a ratos, pero con un final contundente.

Ambos comparten el crédito del guión, (Ruiz es el productor) y Herrera es la protagonista de Voy a desaparecer, un poderoso (y denso) largometraje en donde encarna a Rocío, una joven que se reencuentra con su hermano (Abraham Santacruz) después de 10 años de no verlo porque está en la cárcel. ¿Cuál es el motivo de la larga sentencia de David?, es la pregunta que el público se hará mientra aguanta un espontáneo viaje a la playa con los dos personajes principales, quienes por momentos vuelven a ser niños y exageran a veces en busca de revivir memorias compartidas.

En Austin recibió buena acogida entre los asistentes al Cine Las Américas International Film Festival, al hacer su debut internacional en dicho certamen.

MÚSICA. "Voy a desaparecer", homónima de una canción de Johnny Cash incluida en la película, es modesta pero sólida, y al mismo tiempo de grandes matices, rodada por completo en Islas Canarias, en donde, en un hallazgo antropológico para los ajenos, resulta ser que sus habitantes hablan con un acento casi caribeño, lo cual da pie a una conversación extra y muy profunda sobre la identidad de los canarios. Ruiz y Herrera reiteraron tanto en el previo como al final de la película el gran orgullo que sienten de ser lo que son, con nacionalidad española.

El cine español (los dramas, sobre todo) suele tener cierta crudeza implícita, casi más bien en el sentido de la franqueza, y "Voy a desaparecer", no es la excepción, aunque en este caso, tardan bastante en llegar al meollo del asunto. Lo que podría ser "la primera parte" de la película es retratada en una serie de tomas que a veces evocan el estilo (de mucho "close up") de Quentin Tarantino, un reto a los sentidos; mientras que otros cuadros recuerdan cinematográficamente la hechura de (Princesas, 2005) de Fernando León de Aranoa.

El cine ya de por sí es difícil de hacer, dijo Herrera al final de la exhibición en la capital de Texas, "pero hacerlo en Canarias, es todavía más complicado, y estamos rompiendo poco a poco barreras".

Recomendable.
****  

Ambos comparten el crédito del guión, (Ruiz es el productor) y Herrera es la protagonista de Voy a desaparecer, un poderoso (y denso) largometraje en donde encarna a Rocío, una joven que se reencuentra con su hermano (Abraham Santacruz) después de 10 años de no verlo porque está en la cárcel. ¿Cuál es el motivo de la larga sentencia de David?, es la pregunta que el público se hará mientra aguanta un espontáneo viaje a la playa con los dos personajes principales, quienes por momentos vuelven a ser niños y exageran a veces en busca de revivir memorias compartidas.

En Austin recibió buena acogida entre los asistentes al Cine Las Américas International Film Festival, al hacer su debut internacional en dicho certamen.

MÚSICA. "Voy a desaparecer", homónima de una canción de Johnny Cash incluida en la película, es modesta pero sólida, y al mismo tiempo de grandes matices, rodada por completo en Islas Canarias, en donde, en un hallazgo antropológico para los ajenos, resulta ser que sus habitantes hablan con un acento casi caribeño, lo cual da pie a una conversación extra y muy profunda sobre la identidad de los canarios. Ruiz y Herrera reiteraron tanto en el previo como al final de la película el gran orgullo que sienten de ser lo que son, con nacionalidad española.

El cine español (los dramas, sobre todo) suele tener cierta crudeza implícita, casi más bien en el sentido de la franqueza, y "Voy a desaparecer", no es la excepción, aunque en este caso, tardan bastante en llegar al meollo del asunto. Lo que podría ser "la primera parte" de la película es retratada en una serie de tomas que a veces evocan el estilo (de mucho "close up") de Quentin Tarantino, un reto a los sentidos; mientras que otros cuadros recuerdan cinematográficamente la hechura de (Princesas, 2005) de Fernando León de Aranoa.

El cine ya de por sí es difícil de hacer, dijo Herrera al final de la exhibición en la capital de Texas, "pero hacerlo en Canarias, es todavía más complicado, y estamos rompiendo poco a poco barreras".

Recomendable.
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