Romeo Santos hipnotiza muy a su estilo

DALLAS -- El público le reprochó poco o casi nada a Romeo Santos, quien llegó a la cita -alegre y desinhibido- una hora tarde la noche del sábado a su presentación en el American Airlines Center, provocando con su presencia gritos y baile casi de manera instantánea.

El cantante de raíces caribeñas desplegó una impresionante producción con un espectáculo de luces de primera calidad y un grupo de músicos de clase mundial, aunque su característica voz tan aguda, se notaba algo apagada, y sonaba hasta un poco ronca durante sus diálogos con el presente; pero, igual, el detalle a pocos o a casi nadie le importó, lo gozaron tal cual.

Desde que apareció en el escenario, el griterío fue casi permanente. Conforme avanzaba la velada, las palabrotas y expresiones de alto contenido sexual de Romeo Santos prendían más al público. Había parejas bailando la sensual bachata, los interminables flashazos de los teléfonos, y la fiesta en sí del propio Romeo, que se tiraba en la tarima para castigar al aire con sus movimientos pélvicos.

"Corazoncito", "Infieles" y "Noche de sexo", son solo algunos de los temas con que indudablemente deleitó a sus miles de fanáticos, mujeres, en su mayoría.

También demostró versatilidad y una química infalible con los integrantes de su banda, que lo acompañaron en temas a ritmo de reguetón y salsa, de manera impecable.

Romeo es un verdadero animador, un incitador sensual y se divierte con lo que hace, aunque es indudable que el lenguaje que utiliza contrasta con el romanticismo de sus canciones.

También llama la atención que se permita la entrada a menores de edad y niños a verlo. El cantante varias veces se tocó sus partes y su vocabulario tan explícito no es un espectáculo para pequeñitas.

 

El cantante de raíces caribeñas desplegó una impresionante producción con un espectáculo de luces de primera calidad y un grupo de músicos de clase mundial, aunque su característica voz tan aguda, se notaba algo apagada, y sonaba hasta un poco ronca durante sus diálogos con el presente; pero, igual, el detalle a pocos o a casi nadie le importó, lo gozaron tal cual.

Desde que apareció en el escenario, el griterío fue casi permanente. Conforme avanzaba la velada, las palabrotas y expresiones de alto contenido sexual de Romeo Santos prendían más al público. Había parejas bailando la sensual bachata, los interminables flashazos de los teléfonos, y la fiesta en sí del propio Romeo, que se tiraba en la tarima para castigar al aire con sus movimientos pélvicos.

"Corazoncito", "Infieles" y "Noche de sexo", son solo algunos de los temas con que indudablemente deleitó a sus miles de fanáticos, mujeres, en su mayoría.

También demostró versatilidad y una química infalible con los integrantes de su banda, que lo acompañaron en temas a ritmo de reguetón y salsa, de manera impecable.

Romeo es un verdadero animador, un incitador sensual y se divierte con lo que hace, aunque es indudable que el lenguaje que utiliza contrasta con el romanticismo de sus canciones.

También llama la atención que se permita la entrada a menores de edad y niños a verlo. El cantante varias veces se tocó sus partes y su vocabulario tan explícito no es un espectáculo para pequeñitas.