El renacimiento de Saúl Hernández

DALLAS -- Cautivador y vigoroso, con una agresividad cargada de dulzura -por las ganas de compartir y denunciar más que de convencer- fue como lució Sául Hernández la noche del sábado durante su ritual/concierto en el House of Blues de esta ciudad ante un público ferviente.

Sus "aliados", como le llama el artista a sus seguidores, abarrotaron las entradas para verlo actuar en su faceta como solista, sin la compañía de sus colegas de Jaguares o Caifanes, con un sonido diferente, explorativo; tal vez menos elaborado pero más genuino.

Pasadas las nueve, el cantautor y guitarrista inauguró la noche en compañía de tres músicos jóvenes e intrépidos, que con su energía elevaban al veterano vocalista y hacían imaginar por momentos que se trataba del Saúl de sus años mozos, el de los ojos delineados, cuando sus cuerdas vocales todavía no se habían trastocado.

Después de saludar en primera persona a los asistentes, "mucha luz, Raza, Dios te bendiga", el mexicano sacó un libro y leyó algunos versos del chiapaneco Jaime Sabines. El ritual había comenzado.

Alex Serrato, de Alvarado, Texas, de 31 años de edad, aunque se declaró fiel seguidor de Hernández, no pudo evitar comentarle de manera jocosa a su acompañante que, notara cómo con Saúl no necesitaba ir a la iglesia para oir sermones.

Pero al "Caifán" mayor no le importó la bulla de algunos, y entre canción y canción, siguió adelante con sus mensajes: alentó a la audiencia a no que no se dejaran tratar como delincuentes o criminales por el hecho de ser inmigrantes en este país. También recordó los homenajes que les ha hecho a varios escritores mexicanos, a quienes considera sus héroes, como el escritor Octavio Paz.

"Nuestros héroes no son los niños de Chapultepec que se tiraron envueltos en la bandera", dijo.

En las pantallas que colocó a sus espaldas, en cambio, hubo un desfile de héroes más cercanos a Hernández: Carlos Fuentes, Rigoberta Menchú, Mario Benedetti, David Alfaro Siqueiros y Emiliano Zapata, entre otros.

Antes de interpretar "Te levantaste", de su disco Mortal, Hernández explicó que la letra surgió después de leer "Memoria del fuego" del recién fallecido Eduardo Galeano, en donde aborda el tema de la conquista española al continente americano.

También se sumó al clamor de muchos artistas e intelectuales de su país que piden claridad en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Mientras sonaba "Las ratas no tienen alas", imágenes de presidentes mexicanos, desde Díaz Ordaz hasta Peña Nieto, incluyendo a la ex líder magisterial Elba E. Gordillo rotaban, entre chiflidos de repudio de entre los que estaban más atentos.

El veterano músico cumplió cabalmente con lo prometido: ofreció un concierto "frondoso, así como un gran árbol lleno de canciones", con una lista de más de 20 temas que incluyó "Afuera", "Mátenme porque me muero", “Viento”, "Párpados" y "Detrás de los cerros".

Berenice Samaniego, de Mckinney, afirmó que se las sabía todas después de más de 20 años de seguirlo con sus grupos, “desde que vivía en Chihuahua”, dijo al terminar de entonar completa “Quisiera ser alcohol”.

Con "La célula que explota" Hernández se despidió en definitiva, después de haber complacido con un set acústico a los que no lo dejaron ir cuando intentó abandonar el escenario pasadas las 11.

Yesenia, de 27, recordó que su hermano sigue a Caifanes desde que era un niño, cuando vivían en su natal California. “Cuando tenía 13 años se iba a Santa Bárbara si allá tocaban”.

Oscar, emocionado, dijo que con esa noche, ya sumaban 17 veces que veía a Saúl.

"Todo empezó porque mi mamá me mandaba a la carnicería, cuando vivíamos en Huntington Park (área de Los Angeles), y ahí siempre estaban escuchando a Caifanes. Me llamó la atención y busqué más a fondo sobre ellos", compartió el joven de 28 años.

A Hernández lo acompañan en su gira un trío de músicos que se autonombra "Los imposibles", integrado por Bernardo Ron en la guitarra, Marco Rentería en el bajo y Gustavo Nandayapa en la batería.

 

Sus "aliados", como le llama el artista a sus seguidores, abarrotaron las entradas para verlo actuar en su faceta como solista, sin la compañía de sus colegas de Jaguares o Caifanes, con un sonido diferente, explorativo; tal vez menos elaborado pero más genuino.

Pasadas las nueve, el cantautor y guitarrista inauguró la noche en compañía de tres músicos jóvenes e intrépidos, que con su energía elevaban al veterano vocalista y hacían imaginar por momentos que se trataba del Saúl de sus años mozos, el de los ojos delineados, cuando sus cuerdas vocales todavía no se habían trastocado.

Después de saludar en primera persona a los asistentes, "mucha luz, Raza, Dios te bendiga", el mexicano sacó un libro y leyó algunos versos del chiapaneco Jaime Sabines. El ritual había comenzado.

Alex Serrato, de Alvarado, Texas, de 31 años de edad, aunque se declaró fiel seguidor de Hernández, no pudo evitar comentarle de manera jocosa a su acompañante que, notara cómo con Saúl no necesitaba ir a la iglesia para oir sermones.

Pero al "Caifán" mayor no le importó la bulla de algunos, y entre canción y canción, siguió adelante con sus mensajes: alentó a la audiencia a no que no se dejaran tratar como delincuentes o criminales por el hecho de ser inmigrantes en este país. También recordó los homenajes que les ha hecho a varios escritores mexicanos, a quienes considera sus héroes, como el escritor Octavio Paz.

"Nuestros héroes no son los niños de Chapultepec que se tiraron envueltos en la bandera", dijo.

En las pantallas que colocó a sus espaldas, en cambio, hubo un desfile de héroes más cercanos a Hernández: Carlos Fuentes, Rigoberta Menchú, Mario Benedetti, David Alfaro Siqueiros y Emiliano Zapata, entre otros.

Antes de interpretar "Te levantaste", de su disco Mortal, Hernández explicó que la letra surgió después de leer "Memoria del fuego" del recién fallecido Eduardo Galeano, en donde aborda el tema de la conquista española al continente americano.

También se sumó al clamor de muchos artistas e intelectuales de su país que piden claridad en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Mientras sonaba "Las ratas no tienen alas", imágenes de presidentes mexicanos, desde Díaz Ordaz hasta Peña Nieto, incluyendo a la ex líder magisterial Elba E. Gordillo rotaban, entre chiflidos de repudio de entre los que estaban más atentos.

El veterano músico cumplió cabalmente con lo prometido: ofreció un concierto "frondoso, así como un gran árbol lleno de canciones", con una lista de más de 20 temas que incluyó "Afuera", "Mátenme porque me muero", “Viento”, "Párpados" y "Detrás de los cerros".

Berenice Samaniego, de Mckinney, afirmó que se las sabía todas después de más de 20 años de seguirlo con sus grupos, “desde que vivía en Chihuahua”, dijo al terminar de entonar completa “Quisiera ser alcohol”.

Con "La célula que explota" Hernández se despidió en definitiva, después de haber complacido con un set acústico a los que no lo dejaron ir cuando intentó abandonar el escenario pasadas las 11.

Yesenia, de 27, recordó que su hermano sigue a Caifanes desde que era un niño, cuando vivían en su natal California. “Cuando tenía 13 años se iba a Santa Bárbara si allá tocaban”.

Oscar, emocionado, dijo que con esa noche, ya sumaban 17 veces que veía a Saúl.

"Todo empezó porque mi mamá me mandaba a la carnicería, cuando vivíamos en Huntington Park (área de Los Angeles), y ahí siempre estaban escuchando a Caifanes. Me llamó la atención y busqué más a fondo sobre ellos", compartió el joven de 28 años.

A Hernández lo acompañan en su gira un trío de músicos que se autonombra "Los imposibles", integrado por Bernardo Ron en la guitarra, Marco Rentería en el bajo y Gustavo Nandayapa en la batería.