Los sueños de una soprano (Judith Rodríguez)

El Latino Cultural Center acogió finalmente el jueves pasado a Judith Rodríguez, una soprano lírica que persistió hasta conseguir presentarse por primera vez en Dallas con un breve, pero sustancioso programa de música clásica española.

Originaria de San Antonio, Rodríguez estudió la licenciatura de educación musical en Texas Christian University, pero su verdadera pasión la descubrió hacia el final de su carrera, cuando el profesor Hernán Gutiérrez produjo una zarzuela como parte del primer festival de música latinoamericana que organizó en ese entonces. Judith obtuvo el papel principal en “La Dolorosa”, de José Serrano, y la experiencia la acercó a un mundo nuevo.

“Eso despertó mi curiosidad por la zarzuela. Esa zarzuela tenía unas frases que crecían y tenían un clímax…, se me hacía muy parecido a Puccini. Me gustó también porque era en español o en castellano. No sabía que había música así”.

Rodríguez tampoco empezó a cantar sino hasta su último año de preparatoria, cuando aún vivía en San Antonio. “Estuve en una escuela que no tenía coro. Hasta el último año –es que pienso que es porque soy Sagitario- se interrumpe ella misma. Siempre nos esperamos hasta al último. Cuando estuve en el grado 12 fue cuando empezamos un coro. Y no sabía como leer música usando mi voz. Tocaba la flauta y podía leer la música pero no con la voz.

'QUIERO CANTAR'. Al llegar a TCU ya Rodríguez tenía claro que quería dedicarse a cantar, pero no sabía que académicamente eso significaba que estudiaría música clásica, recuerda. Es por eso que acredita a TCU como el lugar que le dio las bases para lo que ahora es, una soprano lírica con dos maestrías en voz y ópera que después cursó en el extranjero.

“Después de TCU enseñé un año en San Antonio. Fui maestra de coro en la Burbank High School. Y aunque era maestra y disfrutaba con los chicos, yo quería cantar en un escenario; entonces, con el dinero que gané, ahorré y me fui a España por un año.

Desde que estaba en TCU Rodríguez aprendió a ser una estudiante austera. Vivía en el campus y no tenía automóvil. De hecho,  consiguió estudiar gracias a una beca, en parte, y el resto de la colegiatura lo cubrió mediante un préstamo federal.

UN AÑO AFUERA. "No tenía a nadie en España. Pero fue interesante. Me encantó. Un año se va muy rápido. Tenía clases en la mañana en la [Universidad] Complutense de historia, gramática, arte, literatura. Y al terminar tenía el resto de la tarde libre”.

La familia que la recibió en Madrid tenía un parentesco con la escritora existencialista Carmen Laforet. Y en su exploración de la cultura del país conoció a un muchacho que la introdujo a un grupo de cantantes de zarzuela. Aficionados que se dedicaban a interpretar antologías. “Eso sí me ayudó muchísimo en el escenario”.

El español lo empezó a aprender a conciencia, según sus propias palabras, cuando en una segunda temporada en España, en el 20003, una compañera de cuarto mexicana le pidió que se decidiera a hablar en un idioma a la vez. “Fue cuando me di cuenta de que hablaba Spanglish. Tuve que remediar eso”.

DEBUT EN DALLAS. De su presentación en el Centro Cultural Latino, Rodríguez se enorgullece del programa que logró presentar junto al pianista Eric Barnes, (pianista de Jazz en el Warwick Hotel) una antología de música española clásica con piezas de renombre.

“Todo lo que canté en la zarzuela tiene mucho texto. “La tabernera del puerto”, eso tiene muchísimo texto. Y si no hubiera sido por tantos años estudiando esa música…”

SUEÑOS. Desde 2011 Rodríguez regresó a vivir a Texas, en donde sigue soñando con alcanzar el interés de más público con su canto. “Yo quisiera traer más música, no solo española, también mexicana, pero clásica, porque he visto que a la gente le gusta. Me gustaría poder hacerlo más accesible”.

En España, Rodríguez trabajó moderadamente y obtuvo buenas críticas, pero admite que la crisis que vive el país peninsular la hizo regresar a casa. Después de una breve estancia en San Antonio vio más futuro en el área de Dallas. Recién establecida aquí, le llamó al Latino Cultural Center para pedirles que la agendaran en el calendario de presentaciones, sin mucha suerte. “No tenían interés la primera vez”. Pero esta primavera, cuando los volvió a contactar, la colocaron en la fecha que marcó su debut en la ciudad el jueves pasado.

Aunque también ha participado en óperas en inglés, su primer idioma, esta texana reconoce que no siente la misma intensidad. "No me hace latir el corazón como la música española. No lo puedes describir, pero me encantan las frases, me encantan los adornos, lo flamenco también que surge dentro de las notas a veces".

Rodríguez reside actualmente en Arlington, pero tiene programado regresar a San Antonio en octubre a cantar en una cena privada para la Casa de España de la ciudad. También forma parte de un grupo de ópera ambulante (Opera on Tap) que se desplaza por varias partes de Dallas y Fort Worth para realizar presentaciones. En Keller se presentará este mes en una vinoteca (El Wine Chateau) y el 19 de septiembre se presenta en Arlington, en el área de Dalworthington Gardens. --> http://bit.ly/1PJCY8o

Originaria de San Antonio, Rodríguez estudió la licenciatura de educación musical en Texas Christian University, pero su verdadera pasión la descubrió hacia el final de su carrera, cuando el profesor Hernán Gutiérrez produjo una zarzuela como parte del primer festival de música latinoamericana que organizó en ese entonces. Judith obtuvo el papel principal en “La Dolorosa”, de José Serrano, y la experiencia la acercó a un mundo nuevo.

“Eso despertó mi curiosidad por la zarzuela. Esa zarzuela tenía unas frases que crecían y tenían un clímax…, se me hacía muy parecido a Puccini. Me gustó también porque era en español o en castellano. No sabía que había música así”.

Rodríguez tampoco empezó a cantar sino hasta su último año de preparatoria, cuando aún vivía en San Antonio. “Estuve en una escuela que no tenía coro. Hasta el último año –es que pienso que es porque soy Sagitario- se interrumpe ella misma. Siempre nos esperamos hasta al último. Cuando estuve en el grado 12 fue cuando empezamos un coro. Y no sabía como leer música usando mi voz. Tocaba la flauta y podía leer la música pero no con la voz.

'QUIERO CANTAR'. Al llegar a TCU ya Rodríguez tenía claro que quería dedicarse a cantar, pero no sabía que académicamente eso significaba que estudiaría música clásica, recuerda. Es por eso que acredita a TCU como el lugar que le dio las bases para lo que ahora es, una soprano lírica con dos maestrías en voz y ópera que después cursó en el extranjero.

“Después de TCU enseñé un año en San Antonio. Fui maestra de coro en la Burbank High School. Y aunque era maestra y disfrutaba con los chicos, yo quería cantar en un escenario; entonces, con el dinero que gané, ahorré y me fui a España por un año.

Desde que estaba en TCU Rodríguez aprendió a ser una estudiante austera. Vivía en el campus y no tenía automóvil. De hecho,  consiguió estudiar gracias a una beca, en parte, y el resto de la colegiatura lo cubrió mediante un préstamo federal.

UN AÑO AFUERA. "No tenía a nadie en España. Pero fue interesante. Me encantó. Un año se va muy rápido. Tenía clases en la mañana en la [Universidad] Complutense de historia, gramática, arte, literatura. Y al terminar tenía el resto de la tarde libre”.

La familia que la recibió en Madrid tenía un parentesco con la escritora existencialista Carmen Laforet. Y en su exploración de la cultura del país conoció a un muchacho que la introdujo a un grupo de cantantes de zarzuela. Aficionados que se dedicaban a interpretar antologías. “Eso sí me ayudó muchísimo en el escenario”.

El español lo empezó a aprender a conciencia, según sus propias palabras, cuando en una segunda temporada en España, en el 20003, una compañera de cuarto mexicana le pidió que se decidiera a hablar en un idioma a la vez. “Fue cuando me di cuenta de que hablaba Spanglish. Tuve que remediar eso”.

DEBUT EN DALLAS. De su presentación en el Centro Cultural Latino, Rodríguez se enorgullece del programa que logró presentar junto al pianista Eric Barnes, (pianista de Jazz en el Warwick Hotel) una antología de música española clásica con piezas de renombre.

“Todo lo que canté en la zarzuela tiene mucho texto. “La tabernera del puerto”, eso tiene muchísimo texto. Y si no hubiera sido por tantos años estudiando esa música…”

SUEÑOS. Desde 2011 Rodríguez regresó a vivir a Texas, en donde sigue soñando con alcanzar el interés de más público con su canto. “Yo quisiera traer más música, no solo española, también mexicana, pero clásica, porque he visto que a la gente le gusta. Me gustaría poder hacerlo más accesible”.

En España, Rodríguez trabajó moderadamente y obtuvo buenas críticas, pero admite que la crisis que vive el país peninsular la hizo regresar a casa. Después de una breve estancia en San Antonio vio más futuro en el área de Dallas. Recién establecida aquí, le llamó al Latino Cultural Center para pedirles que la agendaran en el calendario de presentaciones, sin mucha suerte. “No tenían interés la primera vez”. Pero esta primavera, cuando los volvió a contactar, la colocaron en la fecha que marcó su debut en la ciudad el jueves pasado.

Aunque también ha participado en óperas en inglés, su primer idioma, esta texana reconoce que no siente la misma intensidad. "No me hace latir el corazón como la música española. No lo puedes describir, pero me encantan las frases, me encantan los adornos, lo flamenco también que surge dentro de las notas a veces".

Rodríguez reside actualmente en Arlington, pero tiene programado regresar a San Antonio en octubre a cantar en una cena privada para la Casa de España de la ciudad. También forma parte de un grupo de ópera ambulante (Opera on Tap) que se desplaza por varias partes de Dallas y Fort Worth para realizar presentaciones. En Keller se presentará este mes en una vinoteca (El Wine Chateau) y el 19 de septiembre se presenta en Arlington, en el área de Dalworthington Gardens. --> http://bit.ly/1PJCY8o