Alegre pero sin novedades, Alejandra Guzmán

DALLAS -- Por estas fechas, las novedades son pocas respecto a Alejandra Guzmán... al menos en lo que a su música se refiere.

Tras superar varias batallas en el quirófano a mediados de este año, la Guzmán regresó a Dallas como parte de su esperada gira de presentaciones en vivo por los Estados Unidos con un espectáculo medianamente atractivo, aderezado por las canciones que la han encumbrado como exponente del pop-rock en el continente americano, pero al mismo tiempo con pocas variantes en su espectáculo.

REVIVE LA TOCADA: ALBUM DE FOTOS: http://goo.gl/sGvaQ

Unos 15 minutos antes de la medianoche, con su desparpajo verbal cotidiano, Alejandra hizo su entrada triunfal sobre el escenario de El Volcán, avivada por el caluroso recibimiento de un cuantioso público que abarrotó el recinto en espera de su retorno, tras el peligro que tuvo de perder la vida por el padecimiento crónico que sufre a causa de una cirugía estética mal practicada en sus glúteos.

"¡Ya los extrañaba!", exclamó emocionada, después de concluir su número de entrada, "Diablo". "Estuvo cerca, pero aquí estamos", dijo, para después agradecer el apoyo de los presentes. "Gracias por estar aquí, conmigo, desvelados".

Y aunque reapareció con la vitalidad y energía que la caracterizan (a primera vista cualquiera pensaría que de salud no ha tenido problemas), la mexicana realizó una presentación que rayó en lo rutinario, más allá del delirio natural que suele causar entre sus fanáticos con su sola presencia en el escenario.

Con llamativos vestuarios y haciendo sus movimientos sensuales tradicionales, la rockera rescató los éxitos más "comerciales" de la primera década de su carrera, como: "Ten cuidado con el corazón", "Hacer el amor con otro", "Reina de corazones", "Hey, Guera", "Eternamente bella" y "Luz de luna"; éste último por cierto, logró un sonido de lujo, con unos arreglos modernizados que además le permitieron al equipo de audio lucir a la altura, ya que durante la mayoría de la velada tuvo fallas que la misma cantante no dejó de reprochar.

De sus baladas más recientes, cantó dos veces "Día de suerte" y también interpretó "Volverte a amar". El desfile de éxitos lo complementó con "Soy sólo un secreto", de los discos que grabó en la década del 2000, con alguños guiños de mediados de los noventa como "Ven" y "Toda la mitad", pero sin incorporar canciones recientes de sus dos últimos discos como "Único" o "Fuerza", del que sólo cantó un tema.

Tras superar varias batallas en el quirófano a mediados de este año, la Guzmán regresó a Dallas como parte de su esperada gira de presentaciones en vivo por los Estados Unidos con un espectáculo medianamente atractivo, aderezado por las canciones que la han encumbrado como exponente del pop-rock en el continente americano, pero al mismo tiempo con pocas variantes en su espectáculo.

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Unos 15 minutos antes de la medianoche, con su desparpajo verbal cotidiano, Alejandra hizo su entrada triunfal sobre el escenario de El Volcán, avivada por el caluroso recibimiento de un cuantioso público que abarrotó el recinto en espera de su retorno, tras el peligro que tuvo de perder la vida por el padecimiento crónico que sufre a causa de una cirugía estética mal practicada en sus glúteos.

"¡Ya los extrañaba!", exclamó emocionada, después de concluir su número de entrada, "Diablo". "Estuvo cerca, pero aquí estamos", dijo, para después agradecer el apoyo de los presentes. "Gracias por estar aquí, conmigo, desvelados".

Y aunque reapareció con la vitalidad y energía que la caracterizan (a primera vista cualquiera pensaría que de salud no ha tenido problemas), la mexicana realizó una presentación que rayó en lo rutinario, más allá del delirio natural que suele causar entre sus fanáticos con su sola presencia en el escenario.

Con llamativos vestuarios y haciendo sus movimientos sensuales tradicionales, la rockera rescató los éxitos más "comerciales" de la primera década de su carrera, como: "Ten cuidado con el corazón", "Hacer el amor con otro", "Reina de corazones", "Hey, Guera", "Eternamente bella" y "Luz de luna"; éste último por cierto, logró un sonido de lujo, con unos arreglos modernizados que además le permitieron al equipo de audio lucir a la altura, ya que durante la mayoría de la velada tuvo fallas que la misma cantante no dejó de reprochar.

De sus baladas más recientes, cantó dos veces "Día de suerte" y también interpretó "Volverte a amar". El desfile de éxitos lo complementó con "Soy sólo un secreto", de los discos que grabó en la década del 2000, con alguños guiños de mediados de los noventa como "Ven" y "Toda la mitad", pero sin incorporar canciones recientes de sus dos últimos discos como "Único" o "Fuerza", del que sólo cantó un tema.