El rock latino de Juanes y dos décadas de puro sentimiento: Origen Tour.

Juanes regresó al área de Dallas con un look "hippie" y una temática ah hoc en el escenario, pero fue a través de su repertorio que se mostró como un intérprete en plena madurez, quien con los años se ha convertido en un verdadero ícono del pop-rock latino de este siglo.

Una ligera melena, la barba crecida y unos pantalones cómodos para una noche prometedora, de muchas sorpresas, posiblemente; también, con lo indispensable: el acompañamiento de seis grandes músicos y una producción de primera, suficiente para emocionar a cualquiera.

Armado de su inseparable guitarra y bien plantado frente a un micrófono que descansaba firme a su vez en su pedestal, el colombiano entregó de manera estupenda su versión de No tengo dinero (Juan Gabriel), para instantes después, casi en una seguidilla, cuando las sonrisas de oreja a oreja -del regocijo tras escuchar el clásico del Divo de Juárez- aún no terminaban de dibujarse, unas cuerdas bien afinadas anunciaron el turno de la inmortal del cancionero popular latinoamericano, "Nuestro juramento" (Julio Jaramillo).

Y no es que Juanes se haya vuelto sentimental de un día para otro a pesar de sus orígenes metaleros. Sus denuncias aunque fuertes, están cargadas de sentimiento. De hecho, denunciar es sinónimo de cariño. El músico sudamericano recordó que al grabar su primer disco como solista hace 21 años, el primer tema promocional (y título de la placa) fue "Fíjate bien", en relación a la situación de violencia de su país natal, un aspecto que otros en Latinoamérica pueden evocar, comentó antes de interpretar el número.

A los que no habíamos escuchado su álbum Origen nos llevó de sorpresa en sorpresa con sus magníficas versiones de "Volver" (Carlos Gardel) y la "Bilirrubina" de Juan Luis Guerra. Pero tampoco dejamos de notar que le hizo falta una heroína, tal vez para terminar de redondear lo versátil de sus influencias.

Fue una velada con muchos matices. Un músico sensato, sensible y humilde que no dejó de agradecer a su público el haberse animado a reunirse ahí (Toyota Pavillion) a pesar de los posibles riesgos.

En un acto de fe, se bajó del escenario y cantó un par de canciones en medio de las butacas y saludó a varios de los asistentes. Después de todo, en la entrada a cada asistente se le pidió mostrar la tarjeta de vacunación.

Sus grandes éxitos también sonaron con fuerza. "Camisa negra" incluyó un mini "reprise" para que todos la cantaran casi a capella, acompañados con una especie de ronroneo en las cuerdas.

El reproche de "Mala gente" sonó y se amplificó en las voces del público a pedido del cantante, mientras que "Es por ti" y su romance tenue con los teclados también se coló en la nutrida lista de canciones.

En su desfile de homenajes también incluyó a Fito Paéz (El amor después del amor, tema de apertura), Bob Marley (Could You Be Loved) y al querido "Jefe", Bruce Springsteen (Dancing in the Dark).

Juanes hizo tan suya cada canción de sus héroes musicales, que el público bien hubiese seguido feliz escuchándolo en plan homenajeador la noche entera.

Una ligera melena, la barba crecida y unos pantalones cómodos para una noche prometedora, de muchas sorpresas, posiblemente; también, con lo indispensable: el acompañamiento de seis grandes músicos y una producción de primera, suficiente para emocionar a cualquiera.

Armado de su inseparable guitarra y bien plantado frente a un micrófono que descansaba firme a su vez en su pedestal, el colombiano entregó de manera estupenda su versión de No tengo dinero (Juan Gabriel), para instantes después, casi en una seguidilla, cuando las sonrisas de oreja a oreja -del regocijo tras escuchar el clásico del Divo de Juárez- aún no terminaban de dibujarse, unas cuerdas bien afinadas anunciaron el turno de la inmortal del cancionero popular latinoamericano, "Nuestro juramento" (Julio Jaramillo).

Y no es que Juanes se haya vuelto sentimental de un día para otro a pesar de sus orígenes metaleros. Sus denuncias aunque fuertes, están cargadas de sentimiento. De hecho, denunciar es sinónimo de cariño. El músico sudamericano recordó que al grabar su primer disco como solista hace 21 años, el primer tema promocional (y título de la placa) fue "Fíjate bien", en relación a la situación de violencia de su país natal, un aspecto que otros en Latinoamérica pueden evocar, comentó antes de interpretar el número.

A los que no habíamos escuchado su álbum Origen nos llevó de sorpresa en sorpresa con sus magníficas versiones de "Volver" (Carlos Gardel) y la "Bilirrubina" de Juan Luis Guerra. Pero tampoco dejamos de notar que le hizo falta una heroína, tal vez para terminar de redondear lo versátil de sus influencias.

Fue una velada con muchos matices. Un músico sensato, sensible y humilde que no dejó de agradecer a su público el haberse animado a reunirse ahí (Toyota Pavillion) a pesar de los posibles riesgos.

En un acto de fe, se bajó del escenario y cantó un par de canciones en medio de las butacas y saludó a varios de los asistentes. Después de todo, en la entrada a cada asistente se le pidió mostrar la tarjeta de vacunación.

Sus grandes éxitos también sonaron con fuerza. "Camisa negra" incluyó un mini "reprise" para que todos la cantaran casi a capella, acompañados con una especie de ronroneo en las cuerdas.

El reproche de "Mala gente" sonó y se amplificó en las voces del público a pedido del cantante, mientras que "Es por ti" y su romance tenue con los teclados también se coló en la nutrida lista de canciones.

En su desfile de homenajes también incluyó a Fito Paéz (El amor después del amor, tema de apertura), Bob Marley (Could You Be Loved) y al querido "Jefe", Bruce Springsteen (Dancing in the Dark).

Juanes hizo tan suya cada canción de sus héroes musicales, que el público bien hubiese seguido feliz escuchándolo en plan homenajeador la noche entera.