Lupita D'Alessio: Libertad interpretativa y una voz con demasiada categoría

Lupita D'Alessio ofreció un emotivo recital en Dallas

Cortesía

A poco de la celebración del Día de la Mujer, Lupita D'Alessio regresó al área de Dallas y reafirmó que con su modo de interpretar sigue llevando muy en alto su propia bandera de libertad y que sigue siendo el gran ícono de la canción feminista de América Latina. (El 9 de marzo se informó que recibirá el Premio Leyenda (LatinAMAs) en una ceremonia en Las Vegas, el día 21 de abril).

Si no te gusta como soy, ya tengo a donde ir... hay alquien que me espera todo el tiempo.

Firme y clara, emotiva y generosa. Así se le pudo apreciar a la legendaria intérprete mexicana, cuyo público la recibió y acompañó con fervor y cariño en cada tema, ya fuese completo o abreviado, todo siempre a su propio ritmo, con matices inesperados que los asistentes celebraron en cada oportunidad. Del maestro salvadoreño Alvaro Torres retomó "Hazme olvidarlo", antes de repasar su larga lista de éxitos, acompañada de una banda y un sonido impecables. Más tarde entonaría a su manera "La diferencia", de Juan Gabriel.

Acariciame y siénteme tan dentro de tu piel, olvídate del tiempo, del ayer y déjame escuchar tu corazón... y qué importa que no sepa ni tu nombre.

No registró un lleno total, pero desbordó un sinfín de sentimientos el domingo en The Pavillion. Sus admiradores la acogieron de principio a fin y ella tuvo a bien callar para recibir una ovación que se alargó por casi un minuto a la mitad del espectáculo.La “Leona Dormida”, hoy en día un poco más sutil pero igual de contundente, en varias ocasiones no ocultó las lágrimas. (Es justo mencionar que fue una noche que se la puso difícil a los amantes de la música del área de DFW, al coincidir también Juan Luis Guerra y Enjambre con sendos conciertos, cada uno en diferentes recintos).

Te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme. Nada ganas con fingir, mejor dime la verdad, sé que me vas a abandonar y sé muy bien por quién lo haces.

A la señora D'Alessio la acompañó María José, quien se encargó de abrir el espectáculo antes de darle paso a la oriunda de Tijuana, Baja California, quien el 10 de marzo cumplirá 68 años de vida. Ambas coincidieron en el escenario al interpretar “Ni guerra, ni paz”, otro de los éxitos de Lupita. (Muchos afirman que nació en la Ciudad de México, lo cierto es que sus inicios se remontan al norte de la República Mexicana).

Como tú, mi cuerpo en otro cuerpo abandoné, y sé que necesitaba fracasar, para también como tú poder amar.

Su peculiar modo de interpretar la mantiene vigente, incluso en medio de una generación que apuesta por transgredir toda clases de estándares del lenguaje. Lo de ser "irreverente" no es nada nuevo para la intérprete de "Inocente y pobre amiga", quien siempre ha sido directa y expresiva ante el micrófono, pero sin llegar a la barbaridad linguistica. Sus canciones siguen calando hondo y su presencia, al parecer se retroalimenta en armonía con la presencia de un público que no ha dejado de apreciar su categoría.

Al final de su presentación agradeció ampliamente la presencia y el apoyo de los asistentes, con un saludo en especial a sus compatriotas. Mencionó probablemente a cada miembro de su "staff" y se refirió como maestros a todos sus músicos y con halagos que sonaron lo mismo sinceros que cariñosos a sus cantantes de apoyo o coristas.

Fue una noche maravillosa, en opinión de la mismísima intérprete.

Si no te gusta como soy, ya tengo a donde ir... hay alquien que me espera todo el tiempo.

Firme y clara, emotiva y generosa. Así se le pudo apreciar a la legendaria intérprete mexicana, cuyo público la recibió y acompañó con fervor y cariño en cada tema, ya fuese completo o abreviado, todo siempre a su propio ritmo, con matices inesperados que los asistentes celebraron en cada oportunidad. Del maestro salvadoreño Alvaro Torres retomó "Hazme olvidarlo", antes de repasar su larga lista de éxitos, acompañada de una banda y un sonido impecables. Más tarde entonaría a su manera "La diferencia", de Juan Gabriel.

Acariciame y siénteme tan dentro de tu piel, olvídate del tiempo, del ayer y déjame escuchar tu corazón... y qué importa que no sepa ni tu nombre.

No registró un lleno total, pero desbordó un sinfín de sentimientos el domingo en The Pavillion. Sus admiradores la acogieron de principio a fin y ella tuvo a bien callar para recibir una ovación que se alargó por casi un minuto a la mitad del espectáculo.La “Leona Dormida”, hoy en día un poco más sutil pero igual de contundente, en varias ocasiones no ocultó las lágrimas. (Es justo mencionar que fue una noche que se la puso difícil a los amantes de la música del área de DFW, al coincidir también Juan Luis Guerra y Enjambre con sendos conciertos, cada uno en diferentes recintos).

Te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme. Nada ganas con fingir, mejor dime la verdad, sé que me vas a abandonar y sé muy bien por quién lo haces.

A la señora D'Alessio la acompañó María José, quien se encargó de abrir el espectáculo antes de darle paso a la oriunda de Tijuana, Baja California, quien el 10 de marzo cumplirá 68 años de vida. Ambas coincidieron en el escenario al interpretar “Ni guerra, ni paz”, otro de los éxitos de Lupita. (Muchos afirman que nació en la Ciudad de México, lo cierto es que sus inicios se remontan al norte de la República Mexicana).

Como tú, mi cuerpo en otro cuerpo abandoné, y sé que necesitaba fracasar, para también como tú poder amar.

Su peculiar modo de interpretar la mantiene vigente, incluso en medio de una generación que apuesta por transgredir toda clases de estándares del lenguaje. Lo de ser "irreverente" no es nada nuevo para la intérprete de "Inocente y pobre amiga", quien siempre ha sido directa y expresiva ante el micrófono, pero sin llegar a la barbaridad linguistica. Sus canciones siguen calando hondo y su presencia, al parecer se retroalimenta en armonía con la presencia de un público que no ha dejado de apreciar su categoría.

Al final de su presentación agradeció ampliamente la presencia y el apoyo de los asistentes, con un saludo en especial a sus compatriotas. Mencionó probablemente a cada miembro de su "staff" y se refirió como maestros a todos sus músicos y con halagos que sonaron lo mismo sinceros que cariñosos a sus cantantes de apoyo o coristas.

Fue una noche maravillosa, en opinión de la mismísima intérprete.