Tracy Chapman a dúo con Luke Combs y el gran repunte de "Fast Car"

Tracy Chapman a dúo con Luke Combs y el gran repunte de "Fast Car"

Tracy Chapman y Luke Combs/Getty Images for the Recording Academy

Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces, amo el color del jade y el enervante perfume de las flores; pero más amo a mi hermano el hombre. -Netzahualcóyotl

Recientemente se dijo que Elmo, el muñeco de trapo de la televisión pública había desatado una crisis existencial sin proponérselo al dar una simple opinión en las redes sociales, el revuelo fue tal que se acudió a sicólogos para sopesar el asunto. El pasado domingo, ni bien adentrados a la semana del Súper Tazón que supone otro viaje emocional masivo,  Tracy Chapman, me parece que sin intención alguna, le inyectó al universo una especie de bálsamo para los sentidos con su sorpresiva actuación en los premios Grammy al lado de Luke Combs.

Fue un momento profundo, inesperado, de regocijo, la lista de reacciones es muy larga porque la reverberación fue múltiple y al parecer, todo en tono positivo El verbo procesar fue más necesario que nunca después de dicha actuación. Para mí, la sorpresa fue doble, pues no tenía pensado ver la ceremonia, pero por cosas del destino cuando encendí el televisor escuché el relato de un joven que mencionaba una camioneta F-150 y a Tracy Chapman. La curiosidad me hizo ponerle atención al ver que probablemente le harían un homenaje a la letrista e intérprete que tanto admiro. Pero al ver a la mismísima Chapman aparecer en el escenario la emoción me embargó de más. Después de muchos años de no actuar en público, y de no grabar nuevos temas, apareció luciendo sus canas, con una voz casi intacta y tras de su escudo más grande, la guitarra.

Me pareció, en medio de mi emoción, que Chapman, siempre reservada, no pudo ocultar su alegría ante el caluroso recibimiento, y la conmovedora emoción, cargada de ternura juvenil de Combs, su mirada de reverencia a la autora de Fast Car, todo eso condensado en una sola canción se convirtió en quizás la primera gran celebración espontánea (y masiva) del mes de la amistad, aunque sin estruendos ni excesos, simplemente mediante la interpretación de un clásico de más de 30 años de existencia y la reaparición de una cantautora que siempre, con su bajo perfil, ha sido enorme en talento.

Cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. -José Marti.

Es imposible pasar por alto la profundidad de haber visto en tremenda armonía a dos personas de diferentes razas y estilos de vida, unidos por la belleza de la música. La sensación tan acogedora que tan en instantáneo transmitieron en la pantalla fue el despegue de una noche súper especial para los amantes de la música. Los que nos emocionamos "de más", seguramente pasamos la mayoría de 40. Los más jóvenes, tan ávidos de conocer y explorar nuevos mundos, seguramente son responsables, en parte, de que al día siguiente "Fast Car", el sencillo original de Tracy Chapman incluido en su álbum debut, haya aparecido como número 1 en iTunes, 36 años después de su estreno.

Combs estaba nominado por su versión de Fast Car, una canción que, reiteró, le recuerda su infancia, cuando su padre solía escucharla en cinta de cassette en voz de Chapman, quien la estrenó en 1988. 

MENTE. Siempre consideré a Fast Car una canción nostálgica pero no depresiva. Las pocas veces que la escuché en México no entendía la mayor parte de la letra, pero la voz de la cantante se me hacía súper intrigante y la guitarra al comienzo me cautivaba sin explicación alguna, como la mayoría de la música que me hace sentir "casi una experiencia religiosa" (a falta de una mejor explicación), así que cuando llegué a vivir a Estados Unidos la redescubrí. No sé si a otros les pase, pero a mí, la mayoría de las canciones del primer disco de Tracy me parecen como cortos de cine, en mi mente, siempre he podido ver a ese viejo con la botella y a una adolescente abandonando la escuela para cuidarlo. A la chica que trabaja en una tienda y tiene sus ahorros. El carro rápido o veloz por alguna razón nunca lo he pensado en español y es de esos nombres o títulos que te da igual dejarlos en el idioma original, porque la vida, siento, que a veces no necesita de traducciones.

Sandra Velázquez es la editora fundadora de HOY Dallas. Es una periodista, redactora y cronista deportiva con más de 20 años de trayectoria. Ha cubierto decenas de conciertos y entrevistado a múltiples artistas durante su carrera. Comentarios: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Recientemente se dijo que Elmo, el muñeco de trapo de la televisión pública había desatado una crisis existencial sin proponérselo al dar una simple opinión en las redes sociales, el revuelo fue tal que se acudió a sicólogos para sopesar el asunto. El pasado domingo, ni bien adentrados a la semana del Súper Tazón que supone otro viaje emocional masivo,  Tracy Chapman, me parece que sin intención alguna, le inyectó al universo una especie de bálsamo para los sentidos con su sorpresiva actuación en los premios Grammy al lado de Luke Combs.

Fue un momento profundo, inesperado, de regocijo, la lista de reacciones es muy larga porque la reverberación fue múltiple y al parecer, todo en tono positivo El verbo procesar fue más necesario que nunca después de dicha actuación. Para mí, la sorpresa fue doble, pues no tenía pensado ver la ceremonia, pero por cosas del destino cuando encendí el televisor escuché el relato de un joven que mencionaba una camioneta F-150 y a Tracy Chapman. La curiosidad me hizo ponerle atención al ver que probablemente le harían un homenaje a la letrista e intérprete que tanto admiro. Pero al ver a la mismísima Chapman aparecer en el escenario la emoción me embargó de más. Después de muchos años de no actuar en público, y de no grabar nuevos temas, apareció luciendo sus canas, con una voz casi intacta y tras de su escudo más grande, la guitarra.

Me pareció, en medio de mi emoción, que Chapman, siempre reservada, no pudo ocultar su alegría ante el caluroso recibimiento, y la conmovedora emoción, cargada de ternura juvenil de Combs, su mirada de reverencia a la autora de Fast Car, todo eso condensado en una sola canción se convirtió en quizás la primera gran celebración espontánea (y masiva) del mes de la amistad, aunque sin estruendos ni excesos, simplemente mediante la interpretación de un clásico de más de 30 años de existencia y la reaparición de una cantautora que siempre, con su bajo perfil, ha sido enorme en talento.

Cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. -José Marti.

Es imposible pasar por alto la profundidad de haber visto en tremenda armonía a dos personas de diferentes razas y estilos de vida, unidos por la belleza de la música. La sensación tan acogedora que tan en instantáneo transmitieron en la pantalla fue el despegue de una noche súper especial para los amantes de la música. Los que nos emocionamos "de más", seguramente pasamos la mayoría de 40. Los más jóvenes, tan ávidos de conocer y explorar nuevos mundos, seguramente son responsables, en parte, de que al día siguiente "Fast Car", el sencillo original de Tracy Chapman incluido en su álbum debut, haya aparecido como número 1 en iTunes, 36 años después de su estreno.

Combs estaba nominado por su versión de Fast Car, una canción que, reiteró, le recuerda su infancia, cuando su padre solía escucharla en cinta de cassette en voz de Chapman, quien la estrenó en 1988. 

MENTE. Siempre consideré a Fast Car una canción nostálgica pero no depresiva. Las pocas veces que la escuché en México no entendía la mayor parte de la letra, pero la voz de la cantante se me hacía súper intrigante y la guitarra al comienzo me cautivaba sin explicación alguna, como la mayoría de la música que me hace sentir "casi una experiencia religiosa" (a falta de una mejor explicación), así que cuando llegué a vivir a Estados Unidos la redescubrí. No sé si a otros les pase, pero a mí, la mayoría de las canciones del primer disco de Tracy me parecen como cortos de cine, en mi mente, siempre he podido ver a ese viejo con la botella y a una adolescente abandonando la escuela para cuidarlo. A la chica que trabaja en una tienda y tiene sus ahorros. El carro rápido o veloz por alguna razón nunca lo he pensado en español y es de esos nombres o títulos que te da igual dejarlos en el idioma original, porque la vida, siento, que a veces no necesita de traducciones.

Sandra Velázquez es la editora fundadora de HOY Dallas. Es una periodista, redactora y cronista deportiva con más de 20 años de trayectoria. Ha cubierto decenas de conciertos y entrevistado a múltiples artistas durante su carrera. Comentarios: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.