(Blog): El candor de una leyenda. José Feliciano regresa al área de Dallas

(Blog): El candor de una leyenda. José Feliciano regresa al área de Dallas

Foto de José Feliciano en el estudio. Cortesía.

Susan (Omillian) y José Feliciano, aunque no compartan el escenario, parecen haberse vuelto una sola persona.

Ante la solicitud de una entrevista con el cantante, es Susan, desde luego, quien responde al pedido y deja un mensaje de voz el lunes, una semana antes del evento, comunicando que están abiertos a coordinar una llamada que me permita hablar algunos minutos con "José", quien se presenta en el Arlington Music Hall el próximo martes 14 de mayo.

Después de un par de llamadas sin respuesta, el martes por la tarde, casi por rutina, en medio de un pesado tráfico por el 35 Norte, intento de nuevo el enlace -para olvidarme un poco de los 30 minutos que posiblemente pasaré frente al volante a vuelta de rueda en Dallas antes de llegar a mi destino.

Susan responde cordialmente. Le digo mi nombre, solamente y le explico que sería un honor hablar con José Feliciano, pero ante todo, que busco asegurar mis entradas de prensa a su concierto, para hacer la cobertura correspondiente, porque lo considero un gigante y una leyenda viviente, un orgullo latino, además. La señora Feliciano me contesta que lo sabe, sabe todo lo que representa su esposo y que realmente no se cansa nunca de escuchar las muestras de admiración y reverencia a hacia él y su carrera. (De antemano intuyo que José Feliciano a nivel personal posee el mismo espíritu libre y espontáneo que como artista ha proyectado en su música a lo largo de una impresionante trayectoria de más de 50 años, y no me equivoco. No sólo es espontáneo y libre, su círculo más cercano también lo es y me dejo llevar por esa sensación de libertad, un "flow" que da gusto percibir).

Música: Ramón Ayala dirá adiós a NTX en noviembre (en Fort Worth)

La conversación toma de inmediato una fluidez que me hacer sentir como si el tráfico se hubiera despejado de súbito. De repente empezamos a hablar del recién lanzamiento del documental sobre la hechura de We Are The World, "mediante la organización esa de USA for Africa", digo, y Susan me despeja el camino de inmediato con un "sí, y en contraparte Cantaré, Cantarás, ¿correcto?". "Eso es", le respondo, "ahí José se mostró como siempre, tan libre y espectacular como desde sus inicios", comento. -"Y le permitieron todo, cuando escuchamos el tema después de la edición, nos sorprendimos de que no eliminaran nada de lo que José cantó en inglés".

Susan recordó que durante la grabación, cuando a Julio Iglesias se le cayeron las partituras, José le dijo, 'mira, si quieres te presto las mías (en braile)'. Y así por el estilo... José siempre ha tenido como misión personal ser una luz para quienes están en su presencia, me recalcó, palabras más, palabras menos, Susan. Yo apunté que, por lo que conozco de su repertorio, me recuerda la personalidad musical de James Brown (y Aretha Franklin, sobre todo a nivel interpretativo, quien solía retomar canciones de otros y las hacía propias. Feliciano así lo ha hecho pero con resultados incluso más sorprendentes. (Aquí una muestra: Hey Jude).

Después de unos 15 minutos de diálogo, me decido a bajar de la autopista para estacionarme y poder concluir la llamada sin distracciones. El tanque de gasolina me da la razón. Susan me dice que Timothy (un asistente, supongo) le está haciendo una señal de dos con los dedos, y espero a que termine de explicarme. En seguida me pregunta que si voy a ir al show y le digo que sí. Y poco después me dice que José se va a poner al teléfono un par de minutos para saludarme. Sutilmente me pide que hable con él también en inglés para seguir la pauta de la conversación y le digo que está bien, pero en seguida que lo escucho, mi corazón habla por mí y lo saludo en español. El responde igual, con su voz impecable. No necesita cantar, a parte de ser un espíritu libre y espontáneo, es un torrente natural de sentimiento. Susan le dice que hace un rato hablábamos de "Cantaré, Cantarás" y me dice que, claro, no olvida que Quincy Jones no incluyó a ningún representante latino en "We Are the World" y él vino en cambio, con toda libertad, a darle su toque libre y "bilingue" a la producción en español con fines caritativos, luego hace una broma casi inconexa (juego de palabras) con el nombre de Leo Dan y su risa es contagiosa. Aprovecho para decirle que de entre los incontables dúos que ha hecho, mi favorito es en el que junto a Valeria Lynch canta Para decir adiós (Cuando el amor se sacaba), y me responde elogiando a Valeria y me pregunta que si todavía vive. Le informo que sí y me atrevo a decir que está en Buenos Aires, aunque mi mente me recuerda de inmediato que durante 2020 pasó una temporada en Uruguay, pero bueno...).

La charla se extiende por más de dos minutos pero al ritmo suyo. Susan se incorpora de cuando en cuando y no hay desperdicio en palabra alguna. Me atrevo a hacerle una pregunta súper básica, algo riesgosa (absurda casi), pero que considero apta para un cierre cálido y además porque la idea de abordarla se presentó de manera espontánea. ¿Piensa interpretar Feliz Navidad en el recital? Susan explica lo que muchísimos seguidores y la industria ya saben, que fue una canción escrita por José Feliciano sin pretensiones, casi como una asignación obligada porque hacía falta para un disco de Navidad que estaba incompleto y necesitaba concretar, hace 50 años. Que nunca imaginó la trascendencia que tendría.

José interviene y explica que Feliz Navidad le salió en alrededor de 15 minutos. La escribió pensando en su familia que estaba en Puerto Rico y que no, no la va cantar. Reímos en torno a la magnitud de tan simple tema y el significado que ha adquirido a través de los años. Sugiero que por lo menos presente algún fragmento instrumental (y de inmediato recuerdo mentalmente, cómo hace más de 20 años, cuando por primera vez escuché a Los Lobos en vivo, secretamente celebré su libertad de elección al no tocar La Bamba). Intercambio un par de comentarios con Susan, que quiere saber si trabajo en la radio y le aclaro que en realidad represento a una publicación digital independiente. Me comunica que José está listo para despedirse y antes, les digo a ambos que les agradezco from the bottom of my heart su tiempo y tan amena conversación. El orgullo de Lares, Puerto Rico me dice entonces que espera "verme" antes del concierto en Arlington (14 de mayo). "Hablamos 'cuando te vea'", me recalca. Sonrío ampliamente otra vez y le digo, casi efusiva, claro que sí, "¡nos vemos!"

Ante la solicitud de una entrevista con el cantante, es Susan, desde luego, quien responde al pedido y deja un mensaje de voz el lunes, una semana antes del evento, comunicando que están abiertos a coordinar una llamada que me permita hablar algunos minutos con "José", quien se presenta en el Arlington Music Hall el próximo martes 14 de mayo.

Después de un par de llamadas sin respuesta, el martes por la tarde, casi por rutina, en medio de un pesado tráfico por el 35 Norte, intento de nuevo el enlace -para olvidarme un poco de los 30 minutos que posiblemente pasaré frente al volante a vuelta de rueda en Dallas antes de llegar a mi destino.

Susan responde cordialmente. Le digo mi nombre, solamente y le explico que sería un honor hablar con José Feliciano, pero ante todo, que busco asegurar mis entradas de prensa a su concierto, para hacer la cobertura correspondiente, porque lo considero un gigante y una leyenda viviente, un orgullo latino, además. La señora Feliciano me contesta que lo sabe, sabe todo lo que representa su esposo y que realmente no se cansa nunca de escuchar las muestras de admiración y reverencia a hacia él y su carrera. (De antemano intuyo que José Feliciano a nivel personal posee el mismo espíritu libre y espontáneo que como artista ha proyectado en su música a lo largo de una impresionante trayectoria de más de 50 años, y no me equivoco. No sólo es espontáneo y libre, su círculo más cercano también lo es y me dejo llevar por esa sensación de libertad, un "flow" que da gusto percibir).

Música: Ramón Ayala dirá adiós a NTX en noviembre (en Fort Worth)

La conversación toma de inmediato una fluidez que me hacer sentir como si el tráfico se hubiera despejado de súbito. De repente empezamos a hablar del recién lanzamiento del documental sobre la hechura de We Are The World, "mediante la organización esa de USA for Africa", digo, y Susan me despeja el camino de inmediato con un "sí, y en contraparte Cantaré, Cantarás, ¿correcto?". "Eso es", le respondo, "ahí José se mostró como siempre, tan libre y espectacular como desde sus inicios", comento. -"Y le permitieron todo, cuando escuchamos el tema después de la edición, nos sorprendimos de que no eliminaran nada de lo que José cantó en inglés".

Susan recordó que durante la grabación, cuando a Julio Iglesias se le cayeron las partituras, José le dijo, 'mira, si quieres te presto las mías (en braile)'. Y así por el estilo... José siempre ha tenido como misión personal ser una luz para quienes están en su presencia, me recalcó, palabras más, palabras menos, Susan. Yo apunté que, por lo que conozco de su repertorio, me recuerda la personalidad musical de James Brown (y Aretha Franklin, sobre todo a nivel interpretativo, quien solía retomar canciones de otros y las hacía propias. Feliciano así lo ha hecho pero con resultados incluso más sorprendentes. (Aquí una muestra: Hey Jude).

Después de unos 15 minutos de diálogo, me decido a bajar de la autopista para estacionarme y poder concluir la llamada sin distracciones. El tanque de gasolina me da la razón. Susan me dice que Timothy (un asistente, supongo) le está haciendo una señal de dos con los dedos, y espero a que termine de explicarme. En seguida me pregunta que si voy a ir al show y le digo que sí. Y poco después me dice que José se va a poner al teléfono un par de minutos para saludarme. Sutilmente me pide que hable con él también en inglés para seguir la pauta de la conversación y le digo que está bien, pero en seguida que lo escucho, mi corazón habla por mí y lo saludo en español. El responde igual, con su voz impecable. No necesita cantar, a parte de ser un espíritu libre y espontáneo, es un torrente natural de sentimiento. Susan le dice que hace un rato hablábamos de "Cantaré, Cantarás" y me dice que, claro, no olvida que Quincy Jones no incluyó a ningún representante latino en "We Are the World" y él vino en cambio, con toda libertad, a darle su toque libre y "bilingue" a la producción en español con fines caritativos, luego hace una broma casi inconexa (juego de palabras) con el nombre de Leo Dan y su risa es contagiosa. Aprovecho para decirle que de entre los incontables dúos que ha hecho, mi favorito es en el que junto a Valeria Lynch canta Para decir adiós (Cuando el amor se sacaba), y me responde elogiando a Valeria y me pregunta que si todavía vive. Le informo que sí y me atrevo a decir que está en Buenos Aires, aunque mi mente me recuerda de inmediato que durante 2020 pasó una temporada en Uruguay, pero bueno...).

La charla se extiende por más de dos minutos pero al ritmo suyo. Susan se incorpora de cuando en cuando y no hay desperdicio en palabra alguna. Me atrevo a hacerle una pregunta súper básica, algo riesgosa (absurda casi), pero que considero apta para un cierre cálido y además porque la idea de abordarla se presentó de manera espontánea. ¿Piensa interpretar Feliz Navidad en el recital? Susan explica lo que muchísimos seguidores y la industria ya saben, que fue una canción escrita por José Feliciano sin pretensiones, casi como una asignación obligada porque hacía falta para un disco de Navidad que estaba incompleto y necesitaba concretar, hace 50 años. Que nunca imaginó la trascendencia que tendría.

José interviene y explica que Feliz Navidad le salió en alrededor de 15 minutos. La escribió pensando en su familia que estaba en Puerto Rico y que no, no la va cantar. Reímos en torno a la magnitud de tan simple tema y el significado que ha adquirido a través de los años. Sugiero que por lo menos presente algún fragmento instrumental (y de inmediato recuerdo mentalmente, cómo hace más de 20 años, cuando por primera vez escuché a Los Lobos en vivo, secretamente celebré su libertad de elección al no tocar La Bamba). Intercambio un par de comentarios con Susan, que quiere saber si trabajo en la radio y le aclaro que en realidad represento a una publicación digital independiente. Me comunica que José está listo para despedirse y antes, les digo a ambos que les agradezco from the bottom of my heart su tiempo y tan amena conversación. El orgullo de Lares, Puerto Rico me dice entonces que espera "verme" antes del concierto en Arlington (14 de mayo). "Hablamos 'cuando te vea'", me recalca. Sonrío ampliamente otra vez y le digo, casi efusiva, claro que sí, "¡nos vemos!"