El último discurso de Obama sobre el Estado de la Unión: transcripción

La Casa Blanca proporcionó la transcripción íntegra -y traducida el español- del discurso sobre el Estado de la Unión que el presidente Barack Obama ofreció al pueblo de Estados Unidos el martes 12 de enero, siendo éste el último de su presidencia.

A continuación, reproducimos el texto publicado por la página en español del gobierno estadounidense.

Señor Presidente de la Cámara de Representantes, Señor Vicepresidente, miembros del Congreso y conciudadanos:

Esta noche marca el octavo año que me presento aquí a informar sobre el Estado de la Unión. Y esta última vez, voy a tratar de ser breve. Sé que muchos de ustedes están ansiosos por volver a Iowa.

También entiendo que como es temporada de elecciones, las expectativas para lo que lograremos este año son bajas. Aún así, Sr. Presidente de la Cámara de Representantes, aprecio el enfoque constructivo que usted y los otros líderes adoptaron a finales del año pasado para aprobar un presupuesto, y hacer permanentes los recortes de impuestos para las familias trabajadoras. Así que espero que este año podamos trabajar juntos en prioridades bipartidistas como la reforma de la justicia penal y ayudar a la gente que está luchando contra la adicción a fármacos de prescripción. Tal vez podamos sorprender de nuevo a los cínicos.

Pero esta noche me voy a moderar con la lista tradicional de propuestas para el año venidero. No se preocupen, tengo bastantes, desde ayudar a los estudiantes a aprender a programar en código informático hasta personalizar los tratamiento médicos para pacientes. Y seguiré insistiendo para progresar en el trabajo que todavía se necesita hacer. Arreglar nuestro sistema de inmigración que no funciona. Proteger a nuestros hijos de la violencia con armas de fuego. El mismo salario por el mismo trabajo, licencia pagada, aumento del salario mínimo Todas estas medidas todavía son importantes para las familias trabajadoras; todavía siguen siendo lo correcto y no voy a desistir hasta que se cumplan.

Pero en mi último discurso en esta cámara, no solo quiero hablar del próximo año. Quiero concentrarme en los próximos cinco años, diez años y en adelante.

Quiero concentrarme en el futuro.

Vivimos en una época de cambios extraordinarios: cambios que están redefiniendo la manera en la que vivimos, la manera en la que trabajamos, nuestro planeta y el lugar que ocupamos en el mundo. Es un cambio que promete increíbles avances médicos, pero también perturbaciones económicas que presionan a las familias trabajadoras. Promete educar a niñas en las aldeas más remotas, pero también conecta a los terroristas que conspiran contra nosotros desde el otro lado del océano. Es un cambio que puede ampliar oportunidades o ampliar desigualdades. Y, nos guste o no, el ritmo de este cambio será cada vez más rápido.

Estados Unidos ya ha pasado por grandes cambios, guerras y depresión, el influjo de inmigrantes, trabajadores que pelearon por un trato justo y movimientos que expandieron los derechos civiles. Cada vez, hubo de aquellos que nos dijeron que temiéramos el futuro, que afirmaban que podíamos ponerle el freno al cambio con la promesa de restaurar una gloria pasada si algún grupo o alguna idea amenazaba el control de Estados Unidos. Y cada vez, superamos esos miedos. Como dijo Lincoln, no nos aferramos a los “dogmas del pasado sereno”, sino que pensamos y actuamos de forma innovadora. Hicimos que el cambio trabajara en nuestro beneficio, siempre extendiendo la promesa de Estados Unidos hacia afuera, a la siguiente frontera, a más y más personas. Y, como lo hicimos, como vimos oportunidades donde otros vieron tan solo peligros, nos hicimos más fuertes y mejores que antes.

Las verdades de entonces pueden ser verdades ahora. Nuestras fortalezas únicas como nación, el optimismo y nuestra ética de trabajo, nuestro espíritu descubridor e innovador, nuestra diversidad y nuestro compromiso con el estado de derecho, estas cosas nos dan todo lo que necesitamos para garantizar nuestra prosperidad y seguridad generación tras generación.

De hecho, ese es el espíritu que hizo posible el progreso de los últimos siete años. Así es que nos recuperamos de la mayor crisis económica en varias generaciones. Es como reformamos nuestro sistema de salud y reinventamos al sector de la energía, es como facilitamos más atención y beneficios para nuestras tropas y nuestros veteranos y como aseguramos la libertad en cada estado para casarnos con la persona que amamos.

Pero ese progreso no es inevitable. Es el resultado de decisiones que tomamos juntos. Y en este momento enfrentamos dichas decisiones. ¿Responderemos a los cambios de nuestros tiempos con miedo, cerrándonos como país y volviéndonos unos contra otros? ¿O enfrentaremos el futuro con confianza en quiénes somos, los valores que representamos y los increíbles logros que podemos alcanzar juntos?

Así que hablemos sobre el futuro y sobre cuatro preguntas clave que tenemos que responder como país, independientemente de quién sea el próximo Presidente o quién controle el Congreso.

Primero, ¿cómo le damos a cada uno una posibilidad justa de tener oportunidades y seguridad en esta nueva economía?

Segundo, ¿cómo haremos para que la tecnología juegue a nuestro favor y no en nuestra contra, especialmente cuando se trata de resolver los desafíos más urgentes como el cambio climático?

Tercero, ¿cómo haremos para garantizar la seguridad de Estados Unidos y liderar el mundo sin convertirnos en la policía mundial?

Y por último, ¿cómo haremos para que nuestra política refleje nuestras mejores virtudes en vez de nuestros peores defectos?

Lea  el discurso completo en el siguiente enlace: https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2016/01/12/comentarios-del-presidente-barack-obama-discurso-sobre-el-estado-de-la 

A continuación, reproducimos el texto publicado por la página en español del gobierno estadounidense.

Señor Presidente de la Cámara de Representantes, Señor Vicepresidente, miembros del Congreso y conciudadanos:

Esta noche marca el octavo año que me presento aquí a informar sobre el Estado de la Unión. Y esta última vez, voy a tratar de ser breve. Sé que muchos de ustedes están ansiosos por volver a Iowa.

También entiendo que como es temporada de elecciones, las expectativas para lo que lograremos este año son bajas. Aún así, Sr. Presidente de la Cámara de Representantes, aprecio el enfoque constructivo que usted y los otros líderes adoptaron a finales del año pasado para aprobar un presupuesto, y hacer permanentes los recortes de impuestos para las familias trabajadoras. Así que espero que este año podamos trabajar juntos en prioridades bipartidistas como la reforma de la justicia penal y ayudar a la gente que está luchando contra la adicción a fármacos de prescripción. Tal vez podamos sorprender de nuevo a los cínicos.

Pero esta noche me voy a moderar con la lista tradicional de propuestas para el año venidero. No se preocupen, tengo bastantes, desde ayudar a los estudiantes a aprender a programar en código informático hasta personalizar los tratamiento médicos para pacientes. Y seguiré insistiendo para progresar en el trabajo que todavía se necesita hacer. Arreglar nuestro sistema de inmigración que no funciona. Proteger a nuestros hijos de la violencia con armas de fuego. El mismo salario por el mismo trabajo, licencia pagada, aumento del salario mínimo Todas estas medidas todavía son importantes para las familias trabajadoras; todavía siguen siendo lo correcto y no voy a desistir hasta que se cumplan.

Pero en mi último discurso en esta cámara, no solo quiero hablar del próximo año. Quiero concentrarme en los próximos cinco años, diez años y en adelante.

Quiero concentrarme en el futuro.

Vivimos en una época de cambios extraordinarios: cambios que están redefiniendo la manera en la que vivimos, la manera en la que trabajamos, nuestro planeta y el lugar que ocupamos en el mundo. Es un cambio que promete increíbles avances médicos, pero también perturbaciones económicas que presionan a las familias trabajadoras. Promete educar a niñas en las aldeas más remotas, pero también conecta a los terroristas que conspiran contra nosotros desde el otro lado del océano. Es un cambio que puede ampliar oportunidades o ampliar desigualdades. Y, nos guste o no, el ritmo de este cambio será cada vez más rápido.

Estados Unidos ya ha pasado por grandes cambios, guerras y depresión, el influjo de inmigrantes, trabajadores que pelearon por un trato justo y movimientos que expandieron los derechos civiles. Cada vez, hubo de aquellos que nos dijeron que temiéramos el futuro, que afirmaban que podíamos ponerle el freno al cambio con la promesa de restaurar una gloria pasada si algún grupo o alguna idea amenazaba el control de Estados Unidos. Y cada vez, superamos esos miedos. Como dijo Lincoln, no nos aferramos a los “dogmas del pasado sereno”, sino que pensamos y actuamos de forma innovadora. Hicimos que el cambio trabajara en nuestro beneficio, siempre extendiendo la promesa de Estados Unidos hacia afuera, a la siguiente frontera, a más y más personas. Y, como lo hicimos, como vimos oportunidades donde otros vieron tan solo peligros, nos hicimos más fuertes y mejores que antes.

Las verdades de entonces pueden ser verdades ahora. Nuestras fortalezas únicas como nación, el optimismo y nuestra ética de trabajo, nuestro espíritu descubridor e innovador, nuestra diversidad y nuestro compromiso con el estado de derecho, estas cosas nos dan todo lo que necesitamos para garantizar nuestra prosperidad y seguridad generación tras generación.

De hecho, ese es el espíritu que hizo posible el progreso de los últimos siete años. Así es que nos recuperamos de la mayor crisis económica en varias generaciones. Es como reformamos nuestro sistema de salud y reinventamos al sector de la energía, es como facilitamos más atención y beneficios para nuestras tropas y nuestros veteranos y como aseguramos la libertad en cada estado para casarnos con la persona que amamos.

Pero ese progreso no es inevitable. Es el resultado de decisiones que tomamos juntos. Y en este momento enfrentamos dichas decisiones. ¿Responderemos a los cambios de nuestros tiempos con miedo, cerrándonos como país y volviéndonos unos contra otros? ¿O enfrentaremos el futuro con confianza en quiénes somos, los valores que representamos y los increíbles logros que podemos alcanzar juntos?

Así que hablemos sobre el futuro y sobre cuatro preguntas clave que tenemos que responder como país, independientemente de quién sea el próximo Presidente o quién controle el Congreso.

Primero, ¿cómo le damos a cada uno una posibilidad justa de tener oportunidades y seguridad en esta nueva economía?

Segundo, ¿cómo haremos para que la tecnología juegue a nuestro favor y no en nuestra contra, especialmente cuando se trata de resolver los desafíos más urgentes como el cambio climático?

Tercero, ¿cómo haremos para garantizar la seguridad de Estados Unidos y liderar el mundo sin convertirnos en la policía mundial?

Y por último, ¿cómo haremos para que nuestra política refleje nuestras mejores virtudes en vez de nuestros peores defectos?

Lea  el discurso completo en el siguiente enlace: https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2016/01/12/comentarios-del-presidente-barack-obama-discurso-sobre-el-estado-de-la