Raúl Caballero: MUROS Y PUENTES — Los ricos y sus golpecitos de pecho

Obama lo ha propuesto durante sus dos gestiones, y lo reiteró en su pasado discurso sobre el Estado de la Unión: incrementar los impuestos a los ricos a fin de paliar la batalla de la clase media.

Bernie Sanders ha clamado por ello durante toda su campaña y esa otra senadora, Elizabeth Warren, lo esgrime desde sus tiempos de catedrática: mayores impuestos para los ricos.

Ellos representan una corriente de izquierda que se hace eco -cada vez más- entre los jóvenes, las minorías y la clase trabajadora.

El necio rechazo de los legisladores republicanos -quienes mantienen su oposición a que se aumenten los impuestos a los más ricos, y quienes de facto han convertido su necedad en doctrina- puede recibir un jaque ahora que pasen las convenciones y nos adentremos en el otoño electoral.

El asunto de la desigualdad obviamente no es nuevo pero requiere la solución que durante décadas se ha difuminado en el ámbito de los políticos, como por arte de la prestidigitación monetaria de sus lobistas (“nadie soporta un cañonazo de cincuenta mil pesos”, diría en su momento el último caudillo mexicano: Álvaro Obregón; y, en la actualidad, -insisto- cualquier signo de solución se topa en la pared de los republicanos que dominan las dos cámaras.

La novedad sin embargo es que desde fuera del mundo político, quienes se hacen llamar Millonarios Patrióticos, se han presentado ante los legisladores para sugerir que se les incrementen los impuestos, a ellos y al 1 por ciento más rico del país, y también que los trabajadores reciban un alza salarial hasta de 15 dólares por hora (igual, sí, es lo que claman los senadores citados arriba y el mismo presidente).

Sí, leyó usted bien, un grupo de millonarios que representan a más de 200 ricos en este país, buscan pagar más impuestos. Hace dos semanas los medios nacionales y las agencias latinas comenzaron a dar cuenta de lo anterior.

La petición resulta oportuna en época electoral para quienes merecen el impacto de ese cambio, es decir la clase media y los que viven en niveles de pobreza, quienes deben pasarles la factura en las urnas. Efectivamente, en medio del circo de Donald Trump y los vaivenes en las campañas de Hillary Clinton y Bernie Sanders, es más que oportuno aterrizar esta idea de estabilizar salarios y disparidades sociales.

Nadie puede ignorar que la desigualdad se debe a esa fuerza cupular donde se unen el poder político y el poder económico, en los hechos el segundo manipulando al primero, las élites del dinero moviendo lobistas para obligar al Congreso a promulgar leyes destinadas a aumentar sus riquezas personales y su poder político. Tal cual como lo subrayan los “millonarios patrióticos”. Décadas, llevan décadas torciéndole el brazo al Congreso, para incrementar sus dineros y sus poderes a través de sus intereses.

Este grupo de millonarios tal vez arrepentidos de su natural egoísmo y de su implícito antipatriotismo, quieren ahora “Liberar al Congreso”, (tal es su eslogan de promoción). Pero no es sino hasta hoy que pregonan que “es patriótico pagar impuestos porque somos también miembros de esta sociedad y tenemos que participar en ella”. Hum… pero en el fondo me parece que la verdadera razón es que el capitalismo salvaje hace agua y comienza a llegarles a las alpargatas… o más bien a los bostonianos.

No es sino hasta hoy -con el río fuera de cauce, es decir, el planeta que se desvencija, los migrantes que se desbordan, las economías que se desquician, la corrupción y la impunidad sin justicia, etc.), cuando conceden que a los hijos no se les quiere dejar tan sólo más dinero, sino “una sociedad que funcione para todo el mundo”, un objetivo por la igualdad de oportunidades… (claro porque si el barco se hunde nos ahogamos todos).

En fin, resta destacar que se trata de un grupo apolítico pero que no evita mostrar simpatías por Sanders y animadversión por Trump, ese millonario caprichoso que aspira a la Presidencia con un plan de impuestos -por cierto- que es “más de lo mismo, menos impuestos para los ricos y más para los pobres”, según apunta el grupo citado por Efe.

Y pues bueno, a ver de qué manera influyen con esos propósitos, uno espera que no se queden nomás en los golpecitos de pecho.

Raúl Caballero García. Escritor y periodista regiomontano, para comentarios: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Bernie Sanders ha clamado por ello durante toda su campaña y esa otra senadora, Elizabeth Warren, lo esgrime desde sus tiempos de catedrática: mayores impuestos para los ricos.

Ellos representan una corriente de izquierda que se hace eco -cada vez más- entre los jóvenes, las minorías y la clase trabajadora.

El necio rechazo de los legisladores republicanos -quienes mantienen su oposición a que se aumenten los impuestos a los más ricos, y quienes de facto han convertido su necedad en doctrina- puede recibir un jaque ahora que pasen las convenciones y nos adentremos en el otoño electoral.

El asunto de la desigualdad obviamente no es nuevo pero requiere la solución que durante décadas se ha difuminado en el ámbito de los políticos, como por arte de la prestidigitación monetaria de sus lobistas (“nadie soporta un cañonazo de cincuenta mil pesos”, diría en su momento el último caudillo mexicano: Álvaro Obregón; y, en la actualidad, -insisto- cualquier signo de solución se topa en la pared de los republicanos que dominan las dos cámaras.

La novedad sin embargo es que desde fuera del mundo político, quienes se hacen llamar Millonarios Patrióticos, se han presentado ante los legisladores para sugerir que se les incrementen los impuestos, a ellos y al 1 por ciento más rico del país, y también que los trabajadores reciban un alza salarial hasta de 15 dólares por hora (igual, sí, es lo que claman los senadores citados arriba y el mismo presidente).

Sí, leyó usted bien, un grupo de millonarios que representan a más de 200 ricos en este país, buscan pagar más impuestos. Hace dos semanas los medios nacionales y las agencias latinas comenzaron a dar cuenta de lo anterior.

La petición resulta oportuna en época electoral para quienes merecen el impacto de ese cambio, es decir la clase media y los que viven en niveles de pobreza, quienes deben pasarles la factura en las urnas. Efectivamente, en medio del circo de Donald Trump y los vaivenes en las campañas de Hillary Clinton y Bernie Sanders, es más que oportuno aterrizar esta idea de estabilizar salarios y disparidades sociales.

Nadie puede ignorar que la desigualdad se debe a esa fuerza cupular donde se unen el poder político y el poder económico, en los hechos el segundo manipulando al primero, las élites del dinero moviendo lobistas para obligar al Congreso a promulgar leyes destinadas a aumentar sus riquezas personales y su poder político. Tal cual como lo subrayan los “millonarios patrióticos”. Décadas, llevan décadas torciéndole el brazo al Congreso, para incrementar sus dineros y sus poderes a través de sus intereses.

Este grupo de millonarios tal vez arrepentidos de su natural egoísmo y de su implícito antipatriotismo, quieren ahora “Liberar al Congreso”, (tal es su eslogan de promoción). Pero no es sino hasta hoy que pregonan que “es patriótico pagar impuestos porque somos también miembros de esta sociedad y tenemos que participar en ella”. Hum… pero en el fondo me parece que la verdadera razón es que el capitalismo salvaje hace agua y comienza a llegarles a las alpargatas… o más bien a los bostonianos.

No es sino hasta hoy -con el río fuera de cauce, es decir, el planeta que se desvencija, los migrantes que se desbordan, las economías que se desquician, la corrupción y la impunidad sin justicia, etc.), cuando conceden que a los hijos no se les quiere dejar tan sólo más dinero, sino “una sociedad que funcione para todo el mundo”, un objetivo por la igualdad de oportunidades… (claro porque si el barco se hunde nos ahogamos todos).

En fin, resta destacar que se trata de un grupo apolítico pero que no evita mostrar simpatías por Sanders y animadversión por Trump, ese millonario caprichoso que aspira a la Presidencia con un plan de impuestos -por cierto- que es “más de lo mismo, menos impuestos para los ricos y más para los pobres”, según apunta el grupo citado por Efe.

Y pues bueno, a ver de qué manera influyen con esos propósitos, uno espera que no se queden nomás en los golpecitos de pecho.

Raúl Caballero García. Escritor y periodista regiomontano, para comentarios: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.