Raúl Caballero: MUROS Y PUENTES — Nuestra apuesta

Ahora se da en California. Hablo del fenómeno pocas veces visto en este país: El respaldo masivo en un mítin a un aspirante politico. En un acto el 9 de mayo en Sacramento, California, quedó de manifiesto -de nuevo- el apoyo colectivo a Bernie Sanders, según apuntó mi buena amiga Cris Villarreal en Facebook, acompañando una foto, fueron 21,000 personas adentro de un estadio donde se efectuó el mítin, no había espacio para más y, de cualquier manera, otras 10,000 se mantuvieron afuera.

No hay duda, Bernie arrasa con un electorado joven, distinto y dispuesto a cambiar el statu quo de Washington. Me asombra y me entusiasma el arrastre que tiene, sería grande que él sea el candidato. Con todo, sigo creyendo que Hillary Clinton será la elegida, y entonces me pregunto -no sin alarma- si los seguidores de Bernie la respaldarán o le darán la espalda, optando por no acudir a las urnas. Para donde se hagan es probable que su peso político sea clave a la hora de enfrentar a los republicanos con su hoy por hoy candidato de facto, el deleznable Donald Trump.

Los republicanos en el fondo no están tan divididos, según encuesta de Gallup dos de cada tres apoyan a Trump, no hay sorpresa: siempre -siempre- se han mostrado racistas, xenófobos, sexistas y ultraconservadores entre otras lindezas para sus seguidores. La única diferencia con Trump es que éste les llega de afuera y, a saber, con agenda propia e insolente, fuera del huacal, pues, que al final es lo que tiene al liderazgo del GOP en verdad enervado. Será entretenido ver cómo le hacen.

Lo que en verdad importa es cómo se darán las cosas en el Partido Demócrata, por el que se deposita nuestra apuesta, sea ella o sea él.

Raúl Caballero García, escritor y periodista regiomontano, para comentarios: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

No hay duda, Bernie arrasa con un electorado joven, distinto y dispuesto a cambiar el statu quo de Washington. Me asombra y me entusiasma el arrastre que tiene, sería grande que él sea el candidato. Con todo, sigo creyendo que Hillary Clinton será la elegida, y entonces me pregunto -no sin alarma- si los seguidores de Bernie la respaldarán o le darán la espalda, optando por no acudir a las urnas. Para donde se hagan es probable que su peso político sea clave a la hora de enfrentar a los republicanos con su hoy por hoy candidato de facto, el deleznable Donald Trump.

Los republicanos en el fondo no están tan divididos, según encuesta de Gallup dos de cada tres apoyan a Trump, no hay sorpresa: siempre -siempre- se han mostrado racistas, xenófobos, sexistas y ultraconservadores entre otras lindezas para sus seguidores. La única diferencia con Trump es que éste les llega de afuera y, a saber, con agenda propia e insolente, fuera del huacal, pues, que al final es lo que tiene al liderazgo del GOP en verdad enervado. Será entretenido ver cómo le hacen.

Lo que en verdad importa es cómo se darán las cosas en el Partido Demócrata, por el que se deposita nuestra apuesta, sea ella o sea él.

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