Levantan muro sin odio (de taco-trucks)

LAS VEGAS -- Sin tanto “cacarear” y mas rápidos que Speedy González, los integrantes del Sindicato de Trabajadores Culinarios de la ciudad “colocaron” un muro con las taco-trucks alrededor del Trump Tower, el miércoles, parodiando la propuesta del candidato republicano de construir una valla en la frontera mexicoamericana.

Los manifestantes, aprovechando que esa noche se celebraría el último debate presidencial, argumentaron que no se trata de una muralla de odio, sino de una demostración de cómo los latinos son productivos y salen adelante como micro-empresarios, entre otros aspectos positivos.

Los participantes de la protesta llegaron al lugar desde las 9:30 de la mañana y los puestos de tacos estuvieron ahí desde un día antes.

Los trabajadores firmaron un muro blanco de cartón instalado frente a la entrada principal del hotel de Trump, con mensajes de esperanza. Un activista que se maquilló el rostro de un naranja exagerado para hacer las veces de Trump, atrajo la atención de muchos, tanto reporteros como asistentes. Las fotos sobraron. 

Una de las más entusiastas en la demostración fue la señora Antonia de Lourdes García, empleada del hotel de Trump, que lleva tres años trabajando en el mantenimiento de las habitaciones a pesar de estar en su estapa de retiro.

"No es que nos quejemos, es que realmente no hay igualdad. Pedimos igualdad, tenemos hoteles aquí enfrente de la Torre con salarios de $18 la hora. Nosotros estamos en $15", dijo. "Es mucha la diferencia".

Sobre las palabras que Trump usó para hablar de los mexicanos que llegan a Estados Unidos, García dijo que es algo que "lastima nuestros sentimientos. Yo le pregunto ahora, qué se siente que le digan que es un violador. Bueno fuera que nos conociera, porque estoy muy orgullosa de ser mexicana. Y este país me ha dado mucho, le estoy muy agradecida a Estados Unidos".

La jovial trabajadora comentó que si a ella la entrevistara Trump, le diría, "yo he sido niñera, barista, mesera de banquetes, de restaurantes y ahora soy "housekeeping" en una de sus torres. Y con mucho orgullo. No me ofenden que me digan así".

García opinó que a pesar de los insultos, ve más unida la comunidad hispana, ahora que se ha vuelto la campaña de tanto "show", a diferencia de otras elecciones presidenciales. "No se habla realmente de lo que le interesa al pueblo, lo que es educación para las futuras generaciones. El respeto y dignidad a mejores salarios".

Hace 40 años que esta mexicana llegó a Estados Unidos, proveniente de Guadalajara, Jalisco, dijo antes de ir por unos tacos al final del mitin.

Los manifestantes, aprovechando que esa noche se celebraría el último debate presidencial, argumentaron que no se trata de una muralla de odio, sino de una demostración de cómo los latinos son productivos y salen adelante como micro-empresarios, entre otros aspectos positivos.

Los participantes de la protesta llegaron al lugar desde las 9:30 de la mañana y los puestos de tacos estuvieron ahí desde un día antes.

Los trabajadores firmaron un muro blanco de cartón instalado frente a la entrada principal del hotel de Trump, con mensajes de esperanza. Un activista que se maquilló el rostro de un naranja exagerado para hacer las veces de Trump, atrajo la atención de muchos, tanto reporteros como asistentes. Las fotos sobraron. 

Una de las más entusiastas en la demostración fue la señora Antonia de Lourdes García, empleada del hotel de Trump, que lleva tres años trabajando en el mantenimiento de las habitaciones a pesar de estar en su estapa de retiro.

"No es que nos quejemos, es que realmente no hay igualdad. Pedimos igualdad, tenemos hoteles aquí enfrente de la Torre con salarios de $18 la hora. Nosotros estamos en $15", dijo. "Es mucha la diferencia".

Sobre las palabras que Trump usó para hablar de los mexicanos que llegan a Estados Unidos, García dijo que es algo que "lastima nuestros sentimientos. Yo le pregunto ahora, qué se siente que le digan que es un violador. Bueno fuera que nos conociera, porque estoy muy orgullosa de ser mexicana. Y este país me ha dado mucho, le estoy muy agradecida a Estados Unidos".

La jovial trabajadora comentó que si a ella la entrevistara Trump, le diría, "yo he sido niñera, barista, mesera de banquetes, de restaurantes y ahora soy "housekeeping" en una de sus torres. Y con mucho orgullo. No me ofenden que me digan así".

García opinó que a pesar de los insultos, ve más unida la comunidad hispana, ahora que se ha vuelto la campaña de tanto "show", a diferencia de otras elecciones presidenciales. "No se habla realmente de lo que le interesa al pueblo, lo que es educación para las futuras generaciones. El respeto y dignidad a mejores salarios".

Hace 40 años que esta mexicana llegó a Estados Unidos, proveniente de Guadalajara, Jalisco, dijo antes de ir por unos tacos al final del mitin.