Trump no puede apuntar solamente hacia las remesas de los mexicanos

Sí, Donald Trump puede imponer un impuesto sobre las remesas hacia México, pero es algo que afectaría a Estados Unidos si se convirtiera en realidad. El año pasado, por ejemplo, los mexicanos enviaron desde EE.UU. 27 mil millones de dólares a su país.

Apoyado en el Congreso, Trump puede imponer la tarifa que mejor le guste, los bancos e instuciones financieras retendrían en tal caso el impuesto y después lo enviarían a Washington, como lo hacen con otros impuestos, dijo a este medio Alicia Alarcón, analista de radio en Los Angeles.

El asunto, como ya es de dominio público, recala en la intención que tiene Trump de cargarle la mano a México o a los mexicanos de manera indirecta, para reunir fondos que costeen la construcción del muro fronterizo que prometió erigir, casi como estandarte de su campaña hacia la Casa Blanca.

Pero, “el problema radica en lo siguiente y es donde esta idea se le puede convertir en pesadilla. Trump ha visto que puede insultar, amenazar, denigrar a los mexicanos y hasta apropiarse de una parte de su dinero para costear su promesa electoral de construir el muro y no pasa nada”, explicó Alarcón. “El problema es que este impuesto lo tendría que aplicar a todas las remesas de todos los residentes que mandan dinero a sus países de origen: India, China, Japón, Rusia, por mencionar solo algunos que también reciben millones de dólares anuales de sus ciudadanos que viven en Estados Unidos”.

En opinión de la comunicadora, dicho impuesto a las remesas o giros hacia México, no podría, “como lo quiere Trump, aplicarse a un sólo grupo, porque sería entonces una medida anticonstitucional. Y no serían los mexicanos los que pararían esta medida, sino los tribunales de este país”.

AFECTARÍA A EE.UU. En el posible escenario que se convirtiera en una realidad la propuesta y que los mexicanos tuviesen que pagar impuestos sobre los envíos de dinero a su país, expertos consideran que el efecto sería negativo hasta para Washington a largo plazo.

Si la administración entrante decide taxar las remesas de los mexicanos para pagar por el muro, enfrentara problemas, reflexiona en un artículo Mónica de Bolle, una becaria del Instituto Peterson para Economías Internacionales.

Por un lado, las remesas no son fáciles de gravar -los intentos conducirían a transferencias mediante canales no oficiales para evitar los impuestos. Y por el otro, los inmigrantes podrían optar por reducir significativamente sus giros monetarios, opina la economista.

“Los inmigrantes lo único que quieren es mandar dinero y que lo reciban allá. Puede que regresen a los tiempo de antes si les cobran impuestos; hace 15 años, 20 años, se mandaban el dinero por medio de autobuses y camionetas que van a México, pero siempre le han tenido que pagar a un intermediario”, explicó Martha García, del grupo pro-inmigrante Pueblo Sin Fronteras, en Dallas.

“Si el flujo de remesas registradas y potencialmente gravables cae bruscamente debido a que las transferencias ya no están fluyendo a través de los canales oficiales, los ingresos esperados de esta política estarían por debajo de las necesidades de reembolso para el muro”, analiza De Boulle.

El aspecto más importante, señala la articulista, es que los hogares en México ya no estarían recibiendo el impulso de remesas, ya sea por que sus familiares o amigos en Estados Unidos disminuyeron los envíos o porque el dinero está siendo taxado, y el poder de consumo disminuiría. Y una caída en el consumo de los hogares mexicanos afectaría seguramente a las exportaciones de Estados Unidos, particularmente si se toma en cuenta que México es el segundo destino más grande de los productos estadounidenses.

Apoyado en el Congreso, Trump puede imponer la tarifa que mejor le guste, los bancos e instuciones financieras retendrían en tal caso el impuesto y después lo enviarían a Washington, como lo hacen con otros impuestos, dijo a este medio Alicia Alarcón, analista de radio en Los Angeles.

El asunto, como ya es de dominio público, recala en la intención que tiene Trump de cargarle la mano a México o a los mexicanos de manera indirecta, para reunir fondos que costeen la construcción del muro fronterizo que prometió erigir, casi como estandarte de su campaña hacia la Casa Blanca.

Pero, “el problema radica en lo siguiente y es donde esta idea se le puede convertir en pesadilla. Trump ha visto que puede insultar, amenazar, denigrar a los mexicanos y hasta apropiarse de una parte de su dinero para costear su promesa electoral de construir el muro y no pasa nada”, explicó Alarcón. “El problema es que este impuesto lo tendría que aplicar a todas las remesas de todos los residentes que mandan dinero a sus países de origen: India, China, Japón, Rusia, por mencionar solo algunos que también reciben millones de dólares anuales de sus ciudadanos que viven en Estados Unidos”.

En opinión de la comunicadora, dicho impuesto a las remesas o giros hacia México, no podría, “como lo quiere Trump, aplicarse a un sólo grupo, porque sería entonces una medida anticonstitucional. Y no serían los mexicanos los que pararían esta medida, sino los tribunales de este país”.

AFECTARÍA A EE.UU. En el posible escenario que se convirtiera en una realidad la propuesta y que los mexicanos tuviesen que pagar impuestos sobre los envíos de dinero a su país, expertos consideran que el efecto sería negativo hasta para Washington a largo plazo.

Si la administración entrante decide taxar las remesas de los mexicanos para pagar por el muro, enfrentara problemas, reflexiona en un artículo Mónica de Bolle, una becaria del Instituto Peterson para Economías Internacionales.

Por un lado, las remesas no son fáciles de gravar -los intentos conducirían a transferencias mediante canales no oficiales para evitar los impuestos. Y por el otro, los inmigrantes podrían optar por reducir significativamente sus giros monetarios, opina la economista.

“Los inmigrantes lo único que quieren es mandar dinero y que lo reciban allá. Puede que regresen a los tiempo de antes si les cobran impuestos; hace 15 años, 20 años, se mandaban el dinero por medio de autobuses y camionetas que van a México, pero siempre le han tenido que pagar a un intermediario”, explicó Martha García, del grupo pro-inmigrante Pueblo Sin Fronteras, en Dallas.

“Si el flujo de remesas registradas y potencialmente gravables cae bruscamente debido a que las transferencias ya no están fluyendo a través de los canales oficiales, los ingresos esperados de esta política estarían por debajo de las necesidades de reembolso para el muro”, analiza De Boulle.

El aspecto más importante, señala la articulista, es que los hogares en México ya no estarían recibiendo el impulso de remesas, ya sea por que sus familiares o amigos en Estados Unidos disminuyeron los envíos o porque el dinero está siendo taxado, y el poder de consumo disminuiría. Y una caída en el consumo de los hogares mexicanos afectaría seguramente a las exportaciones de Estados Unidos, particularmente si se toma en cuenta que México es el segundo destino más grande de los productos estadounidenses.