El Piolín y el Cucuy: dos personajes que no supieron aprovechar su poder en la radio

Los dos eran, de manera indiscutible, los reyes de la radio.

En las conferencias de prensa los dos se disputaban el espacio de enfrente y de en medio. Sus acompañantes les abrían paso y se aseguraban que nadie se les acercara demasiado. Uno, oriundo de Honduras y el otro de México. Ejemplos palpables de lo que se puede lograr en la tierra de las oportunidades: salarios en los millones de dólares anuales y el número de su audiencia superior a los que escuchan la radio en inglés. “Un hecho histórico, nunca visto antes”.

No se dirigían la palabra, pero estaban conscientes de la presencia del uno y del otro. Ellos son los reyes, los demás que trabajamos en la radio somos figuras necesarias, para completar la escenografía, por lo menos en esa ocasión. Las estaciones de radio se unieron para convocar a la población a una marcha multitudinaria en protesta por las políticas de inmigración y para exigir una reforma migratoria. Los periódicos hablaron del súbito despertar del 'Gigante Dormido', “Nada será igual después de esta marcha”. “El dominio de la radio hispana asegurado”. Se leía en los titulares. No sé si fue por casualidad o porque yo era la única mujer en el grupo, que me colocaron atrás de Eddie Sotelo “El Piolín”. Renán Almendarez Coello, “El Cucuy”, debía de haber estado en el lado opuesto. Muchas eran las versiones sobre sus estallidos de cólera si se le colocaba cerca de su rival en audiencia.

En aquella ocasión, los únicos que hablaron durante la conferencia de prensa fueron Sotelo y Almendarez. Los demás nos limitamos a sonreír. A la marcha convocada para el 25 de marzo en Los Angeles llegaron más de medio millón de personas. Y lo que debió de haber sido un mitin de solidaridad y de acción, se convirtió en un campo de batalla en la que dos grupos se disputaron los reflectores: el del “Piolín” y el del “El Cucuy”.

Han transcurridos más de diez años, y de aquella protesta histórica, sólo quedan recortes de periódico. Tanto Sotelo como Almendarez perdieron la gran oportunidad de haberse convertido en verdaderos líderes de opinión con una capacidad de convocatoria superior a la de Rush Limbaugh y otros comentaristas ultra conservadores, que siguen con sus programas transmitidos a nivel nacional en más de 600 estaciones y con sus sueldos millonarios. Son voces de apoyo incondicional a las políticas del actual Presidente.

Mucho antes que se dieran los escándalos y las acusaciones que propiciaron las salidas y la caída de estos dos conductores, se dio una etapa de silencio, por no decir de censura. ¿Fueron ellos los que renunciaron a su activismo político? O fue una orden superior que no supo qué hacer con su poder emergente. Tal vez esto nunca lo sabremos, lo que sí sabemos es que la radio en español perdió una gran oportunidad. Y que ahora son más las estaciones de radio en inglés que se dedican, como negocio, porque les ha dado resultado, a vituperar y humillar a los mexicanos y centroamericanos.

Pocas veces en la historia de este país, se da como ahora, la necesidad de una radio en español que no tema a las palabras, ni a los pronunciamientos. La respuesta a tanta desinformación, humillaciones e insultos que la radio en inglés nos prodiga a diario, en mi opinión, no debe ser transmitida por intelectuales, bien intencionados, pero con muy poca experiencia en el diario vivir en Estados Unidos, de la ciudad de México, sino que deben de abrirse espacios en las radios locales para las voces que a nivel nacional existen para hablar sin tapujos y denunciar a los congresistas tanto demócratas como republicanos, que están de acuerdo con las nuevas políticas que amenazan, cada vez más, nuestra estabilidad y desarrollo.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). Su correo electrónico es: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. 

En las conferencias de prensa los dos se disputaban el espacio de enfrente y de en medio. Sus acompañantes les abrían paso y se aseguraban que nadie se les acercara demasiado. Uno, oriundo de Honduras y el otro de México. Ejemplos palpables de lo que se puede lograr en la tierra de las oportunidades: salarios en los millones de dólares anuales y el número de su audiencia superior a los que escuchan la radio en inglés. “Un hecho histórico, nunca visto antes”.

No se dirigían la palabra, pero estaban conscientes de la presencia del uno y del otro. Ellos son los reyes, los demás que trabajamos en la radio somos figuras necesarias, para completar la escenografía, por lo menos en esa ocasión. Las estaciones de radio se unieron para convocar a la población a una marcha multitudinaria en protesta por las políticas de inmigración y para exigir una reforma migratoria. Los periódicos hablaron del súbito despertar del 'Gigante Dormido', “Nada será igual después de esta marcha”. “El dominio de la radio hispana asegurado”. Se leía en los titulares. No sé si fue por casualidad o porque yo era la única mujer en el grupo, que me colocaron atrás de Eddie Sotelo “El Piolín”. Renán Almendarez Coello, “El Cucuy”, debía de haber estado en el lado opuesto. Muchas eran las versiones sobre sus estallidos de cólera si se le colocaba cerca de su rival en audiencia.

En aquella ocasión, los únicos que hablaron durante la conferencia de prensa fueron Sotelo y Almendarez. Los demás nos limitamos a sonreír. A la marcha convocada para el 25 de marzo en Los Angeles llegaron más de medio millón de personas. Y lo que debió de haber sido un mitin de solidaridad y de acción, se convirtió en un campo de batalla en la que dos grupos se disputaron los reflectores: el del “Piolín” y el del “El Cucuy”.

Han transcurridos más de diez años, y de aquella protesta histórica, sólo quedan recortes de periódico. Tanto Sotelo como Almendarez perdieron la gran oportunidad de haberse convertido en verdaderos líderes de opinión con una capacidad de convocatoria superior a la de Rush Limbaugh y otros comentaristas ultra conservadores, que siguen con sus programas transmitidos a nivel nacional en más de 600 estaciones y con sus sueldos millonarios. Son voces de apoyo incondicional a las políticas del actual Presidente.

Mucho antes que se dieran los escándalos y las acusaciones que propiciaron las salidas y la caída de estos dos conductores, se dio una etapa de silencio, por no decir de censura. ¿Fueron ellos los que renunciaron a su activismo político? O fue una orden superior que no supo qué hacer con su poder emergente. Tal vez esto nunca lo sabremos, lo que sí sabemos es que la radio en español perdió una gran oportunidad. Y que ahora son más las estaciones de radio en inglés que se dedican, como negocio, porque les ha dado resultado, a vituperar y humillar a los mexicanos y centroamericanos.

Pocas veces en la historia de este país, se da como ahora, la necesidad de una radio en español que no tema a las palabras, ni a los pronunciamientos. La respuesta a tanta desinformación, humillaciones e insultos que la radio en inglés nos prodiga a diario, en mi opinión, no debe ser transmitida por intelectuales, bien intencionados, pero con muy poca experiencia en el diario vivir en Estados Unidos, de la ciudad de México, sino que deben de abrirse espacios en las radios locales para las voces que a nivel nacional existen para hablar sin tapujos y denunciar a los congresistas tanto demócratas como republicanos, que están de acuerdo con las nuevas políticas que amenazan, cada vez más, nuestra estabilidad y desarrollo.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). Su correo electrónico es: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.