Warning: getimagesize(https://www.hoydallas.com/images/EEUU/alicia-A-750.jpg): failed to open stream: HTTP request failed! HTTP/1.1 404 Not Found in /home/customer/www/hoydallas.com/public_html/libraries/sourcecoast/openGraph.php on line 420
Senadora Dianne Feinstein: Es tiempo de decirnos adiós

Senadora Dianne Feinstein: Es tiempo de decirnos adiós

Al igual que en nuestros países, en Estados Unidos, las leyes que nos rigen, emanan del congreso. Es decir, que todas las leyes que tenemos surgieron por iniciativa de un Senador o Representante que convenció a otros y luego a otros, hasta lograr que esa ley llegue al escritorio del Presidente y éste la firma o la veta. Cada estado cuanta con dos Senadores o Senadoras, sin importar el tamaño del estado o la población. A California la representan dos Senadoras: Diane Feinstein y Kamala Harris.

Dianne Feinstein es la Senadora más longeva del congreso. Tiene 84 años de edad, también es una de las más ricas. Su fortuna rebasa los 70 millones de dólares y está casada con Richard Blum un billonario que hizo su fortuna en fondos de inversiones. No es que ser multimillonario sea nada negativo, al contrario, el hecho de que la mayoría de los Senadores y también algunos Representantes en el Congreso sean tan vastos en sus fortunas, indican que no van a robar del erario público para sus gastos. (Aunque se han dado vergonzosas excepciones.)

Una de las formas en que los Senadores aseguran su reelección es a través de leyes que proponen y apoyan en beneficio de sus representados. Este no ha sido siempre el caso de esta Senadora quien a finales de los 90, junto con la entonces también Senadora Barbara Boxer, propuso una cuota para todas las personas que cruzaran de México a Estados Unidos, por carretera. Es decir un cobro por cada persona que cruzara en carro. La reacción fue de tal indignación que las dos damas se retractaron de inmediato. Asimismo, Feinstein apoyó leyes anti migrantes que fueron aprobadas por Bill Clinton y que dieron como resultado, el aumento de hombres y mujeres que fueron arrestados y condenados a largas condenas de cárcel por el delito de haber intentado cruzar la frontera en más de una ocasión.

No se debe olvidar que Dianne Feinstein propuso y logró que se aprobaran leyes a favor de la salud, educación y del medio ambiente. Pero en cuestión de las leyes de inmigración, se mostró débil y complaciente con sus contrapartes republicanos. Por eso, a nadie debe sorprender las declaraciones que hizo la Senadora por California el pasado miércoles en San Francisco al pedir "paciencia" para el Presidente y lo que es peor, externó su confianza de que al final "será un buen Presidente". Esta declaración confirma su actitud complaciente y su falta de sensibilidad a las situaciones que viven a diario una gran parte de su electorado.

En un momento en que el Presidente juega con los sentimientos y la seguridad de un millón de familias, que se ven amenazadas con sus insinuaciones de acabar, en cualquier momento, con el programa DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals.) La Senadora solicita "paciencia".

Es tiempo que Feinstein, electa desde 1992 , deje su lugar a otra persona. California debe despedirla con los honores que se merece por sus más de dos décadas de servicio, pero ante las amenazas del Presidente, de terminar con DACA y con otros programas que favorecen a los menos privilegiados, urge un líder que no tenga paciencia y no titubee en enfrentarse a un Presidente que ha hecho públicas sus intenciones de poner freno al crecimiento y desarrollo de las minorías.

Dianne Feinstein es la Senadora más longeva del congreso. Tiene 84 años de edad, también es una de las más ricas. Su fortuna rebasa los 70 millones de dólares y está casada con Richard Blum un billonario que hizo su fortuna en fondos de inversiones. No es que ser multimillonario sea nada negativo, al contrario, el hecho de que la mayoría de los Senadores y también algunos Representantes en el Congreso sean tan vastos en sus fortunas, indican que no van a robar del erario público para sus gastos. (Aunque se han dado vergonzosas excepciones.)

Una de las formas en que los Senadores aseguran su reelección es a través de leyes que proponen y apoyan en beneficio de sus representados. Este no ha sido siempre el caso de esta Senadora quien a finales de los 90, junto con la entonces también Senadora Barbara Boxer, propuso una cuota para todas las personas que cruzaran de México a Estados Unidos, por carretera. Es decir un cobro por cada persona que cruzara en carro. La reacción fue de tal indignación que las dos damas se retractaron de inmediato. Asimismo, Feinstein apoyó leyes anti migrantes que fueron aprobadas por Bill Clinton y que dieron como resultado, el aumento de hombres y mujeres que fueron arrestados y condenados a largas condenas de cárcel por el delito de haber intentado cruzar la frontera en más de una ocasión.

No se debe olvidar que Dianne Feinstein propuso y logró que se aprobaran leyes a favor de la salud, educación y del medio ambiente. Pero en cuestión de las leyes de inmigración, se mostró débil y complaciente con sus contrapartes republicanos. Por eso, a nadie debe sorprender las declaraciones que hizo la Senadora por California el pasado miércoles en San Francisco al pedir "paciencia" para el Presidente y lo que es peor, externó su confianza de que al final "será un buen Presidente". Esta declaración confirma su actitud complaciente y su falta de sensibilidad a las situaciones que viven a diario una gran parte de su electorado.

En un momento en que el Presidente juega con los sentimientos y la seguridad de un millón de familias, que se ven amenazadas con sus insinuaciones de acabar, en cualquier momento, con el programa DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals.) La Senadora solicita "paciencia".

Es tiempo que Feinstein, electa desde 1992 , deje su lugar a otra persona. California debe despedirla con los honores que se merece por sus más de dos décadas de servicio, pero ante las amenazas del Presidente, de terminar con DACA y con otros programas que favorecen a los menos privilegiados, urge un líder que no tenga paciencia y no titubee en enfrentarse a un Presidente que ha hecho públicas sus intenciones de poner freno al crecimiento y desarrollo de las minorías.