El peligro de vivir en edificios viejos en Los Angeles

María vive por la calle Witmer y Carlota por la Normandie, en Los Angeles. Las dos viven en edificios de departamentos construidos hace más de 3 décadas.

A María ya le avisaron que van a derrumbar el suyo, no parece preocuparle la noticia. Asegura tener ahorrado lo suficiente para buscarse una vivienda en otra área, además ya le dijeron que le van a dar una cantidad considerable para su mudanza. Carlota no sabe si hay planes para hacer lo mismo con la vivienda que renta junto con su hija, desde hace más de diez años.

Las imágenes que con dolor vemos en la televisión, de los edificios que fueron derrumbados por el sismo de 7.1 que afectó la ciudad de México y varios estados nos recuerdan que nosotros no estamos exentos de que algo semejante ocurra en California. Sin caer en el alarmismo de que ¨son los últimos tiempos¨ y las predicciones de algunos "sismólogos" que en unos días nos llega el grande. Eso nadie lo puede predecir. Hasta ahora no hay forma de pronosticar un terremoto, a diferencia de los adelantos que se han logrado para detectar el inicio, trayectoria y seguir con precisión el movimiento de un huracán, un temblor sigue siendo, para los científicos, imposible de detectar. Sabemos que se puede dar, pero no cuando. Ante esta certeza, lo único que podemos hacer es tomar medidas preventivas.

Se debe reconocer, que ningún alcalde en la historia de Los Angeles, ha tomado las medidas preventivas, en caso de un temblor, que tomó Eric Garcetti al asumir su cargo. Su objetivo ha sido rehabilitar, reacondicionar y reforzar los edificios que fueron construidos antes de 1970. En Las zonas más pobres de Los Angeles es donde proliferan este tipo de edificios viejos de concreto, que hace mucho debieron de haber sido demolidos. Es decir, que sale más barato demolerlos que acondicionarlos, sin embargo para muchos dueños de edificios ya caducos, esta disposición les ha pasado de noche.

Garcetti ha puesto el ejemplo y urge que los demás alcaldes lo sigan y no se dejen intimidar por los dueños o "grupos de oposición" que surgen en defensa de viviendas decrépitas donde viven hacinados los migrantes, en su mayoría mexicanos y centroamericanos.

En la ciudad de Los Angeles, el proceso de reforzar y reacondicionar edificios viejos a nuevos reglamentos de construcción, ya se lleva a cabo, lo que no ocurre en las ciudades aledañas.

Para nadie es noticia que vivimos en zona sísmica, y no sabemos en qué momento nosotros también podemos sentir un remezón como el que sufrió México y sus alrededores. El edifico que vimos derrumbarse por televisión, puede ser nuestro edificio, el carro que quedó aplastado bajo el escombro, puede ser nuestro carro y la escuela que se desplomó y cobró la vida de 19 niños y 11 están hospitalizados, puede ser la escuela donde ahora van nuestros hijos. No estamos exentos de sufrir ese tipo de destrozos y desgracias. ¿Cuándo? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos, es que tenemos el derecho de averiguar y exigir que las escuelas donde van nuestros hijos sean seguras, que si vemos que el edifico donde vivimos fue construido antes de 1970 y el dueño no tiene planes de reforzarlo, hay que evaluar si vale la pena arriesgar la vida en caso de un temblor o buscar algo más seguro. Aunque sea más pequeño.

Otra pregunta que nos debemos hacer es que si donde vivimos ahora va a resistir un temblor de 7.0 o un poco más. A estas alturas, con las campañas de prevención que se han hecho a lo largo de varias décadas, resulta impensable que exista una casa en California donde no se tenga lo mínimo en caso de un temblor: reflectores, comida enlatada, baterías y por supuesto agua embotellada.

Ante el temblor del pasado martes 19 de septiembre, que causó y sigue causando tanto daño a nuestros hermanos mexicanos, debemos estar alertas y aumentar nuestras medidas preventivas. También esa desgracia nos da la oportunidad de mostrar nuestra generosidad y apoyo. Ha sido política de la mayoría de los presidentes de este país, ofreceré ayuda y mostrar solidaridad en caso de una desgracia con el país vecino. Esta política no se aplica al actual Presidente que no se va arriesgar a molestar a sus "deplorables" seguidores si muestra algún tipo de simpatía al dolor de los afectados. Aclaro, si ya mandó drones, aviones con víveres, aparatos sofisticados que captan desde la superficie cualquier ruido en los escombros, en beneficio de los damnificados, no me he enterado. Y si lo hizo, fue a escondidas porque no ha salido en ningún medio.

Lo que tenemos es un presidente asustado, acorralado cada vez más por el fiscal especial que no le ha dado tregua sobre sus posibles conexiones y las de su equipo con Rusia, durante la campaña presidencial. Su desesperación lo ha llevado a otro desatino, el de cubrir los gastos de su abogado y los de su hijo el Junior, con dinero que recibió para su campaña presidencial. Por lo pronto, su tiempo lo usa en arengar a los ¨deplorables¨ miembros del Congreso que buscan complacerlo al eliminar Obamacare. Otro asunto que lo tiene muy concentrado, es la revisión de las numerosas propuestas que ha recibido de compañías constructores, que están ansiosas de ser las elegidas para construir el muro.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). 

A María ya le avisaron que van a derrumbar el suyo, no parece preocuparle la noticia. Asegura tener ahorrado lo suficiente para buscarse una vivienda en otra área, además ya le dijeron que le van a dar una cantidad considerable para su mudanza. Carlota no sabe si hay planes para hacer lo mismo con la vivienda que renta junto con su hija, desde hace más de diez años.

Las imágenes que con dolor vemos en la televisión, de los edificios que fueron derrumbados por el sismo de 7.1 que afectó la ciudad de México y varios estados nos recuerdan que nosotros no estamos exentos de que algo semejante ocurra en California. Sin caer en el alarmismo de que ¨son los últimos tiempos¨ y las predicciones de algunos "sismólogos" que en unos días nos llega el grande. Eso nadie lo puede predecir. Hasta ahora no hay forma de pronosticar un terremoto, a diferencia de los adelantos que se han logrado para detectar el inicio, trayectoria y seguir con precisión el movimiento de un huracán, un temblor sigue siendo, para los científicos, imposible de detectar. Sabemos que se puede dar, pero no cuando. Ante esta certeza, lo único que podemos hacer es tomar medidas preventivas.

Se debe reconocer, que ningún alcalde en la historia de Los Angeles, ha tomado las medidas preventivas, en caso de un temblor, que tomó Eric Garcetti al asumir su cargo. Su objetivo ha sido rehabilitar, reacondicionar y reforzar los edificios que fueron construidos antes de 1970. En Las zonas más pobres de Los Angeles es donde proliferan este tipo de edificios viejos de concreto, que hace mucho debieron de haber sido demolidos. Es decir, que sale más barato demolerlos que acondicionarlos, sin embargo para muchos dueños de edificios ya caducos, esta disposición les ha pasado de noche.

Garcetti ha puesto el ejemplo y urge que los demás alcaldes lo sigan y no se dejen intimidar por los dueños o "grupos de oposición" que surgen en defensa de viviendas decrépitas donde viven hacinados los migrantes, en su mayoría mexicanos y centroamericanos.

En la ciudad de Los Angeles, el proceso de reforzar y reacondicionar edificios viejos a nuevos reglamentos de construcción, ya se lleva a cabo, lo que no ocurre en las ciudades aledañas.

Para nadie es noticia que vivimos en zona sísmica, y no sabemos en qué momento nosotros también podemos sentir un remezón como el que sufrió México y sus alrededores. El edifico que vimos derrumbarse por televisión, puede ser nuestro edificio, el carro que quedó aplastado bajo el escombro, puede ser nuestro carro y la escuela que se desplomó y cobró la vida de 19 niños y 11 están hospitalizados, puede ser la escuela donde ahora van nuestros hijos. No estamos exentos de sufrir ese tipo de destrozos y desgracias. ¿Cuándo? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos, es que tenemos el derecho de averiguar y exigir que las escuelas donde van nuestros hijos sean seguras, que si vemos que el edifico donde vivimos fue construido antes de 1970 y el dueño no tiene planes de reforzarlo, hay que evaluar si vale la pena arriesgar la vida en caso de un temblor o buscar algo más seguro. Aunque sea más pequeño.

Otra pregunta que nos debemos hacer es que si donde vivimos ahora va a resistir un temblor de 7.0 o un poco más. A estas alturas, con las campañas de prevención que se han hecho a lo largo de varias décadas, resulta impensable que exista una casa en California donde no se tenga lo mínimo en caso de un temblor: reflectores, comida enlatada, baterías y por supuesto agua embotellada.

Ante el temblor del pasado martes 19 de septiembre, que causó y sigue causando tanto daño a nuestros hermanos mexicanos, debemos estar alertas y aumentar nuestras medidas preventivas. También esa desgracia nos da la oportunidad de mostrar nuestra generosidad y apoyo. Ha sido política de la mayoría de los presidentes de este país, ofreceré ayuda y mostrar solidaridad en caso de una desgracia con el país vecino. Esta política no se aplica al actual Presidente que no se va arriesgar a molestar a sus "deplorables" seguidores si muestra algún tipo de simpatía al dolor de los afectados. Aclaro, si ya mandó drones, aviones con víveres, aparatos sofisticados que captan desde la superficie cualquier ruido en los escombros, en beneficio de los damnificados, no me he enterado. Y si lo hizo, fue a escondidas porque no ha salido en ningún medio.

Lo que tenemos es un presidente asustado, acorralado cada vez más por el fiscal especial que no le ha dado tregua sobre sus posibles conexiones y las de su equipo con Rusia, durante la campaña presidencial. Su desesperación lo ha llevado a otro desatino, el de cubrir los gastos de su abogado y los de su hijo el Junior, con dinero que recibió para su campaña presidencial. Por lo pronto, su tiempo lo usa en arengar a los ¨deplorables¨ miembros del Congreso que buscan complacerlo al eliminar Obamacare. Otro asunto que lo tiene muy concentrado, es la revisión de las numerosas propuestas que ha recibido de compañías constructores, que están ansiosas de ser las elegidas para construir el muro.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press).