Kevin de León debe mudarse a Washington

Para quien ha cumplido cabalmente con su tareas en cada puesto desempeñado, la evolución llega por añadidura.

Recuerdo muy bien que, entre los asistentes a la reunión de líderes comunitarios a la que asistí hace ya varios años, estaba un muchacho joven, de pelo lacio, visibles cicatrices de acné le cubrían las mejillas, incluida la frente. Al sonreír dejaba ver una hilera de dientes perfectos. Su vestuario humilde, contrastaba con su postura de autoridad. Ocupaba uno de los asientos principales de esa junta en la que se discutían la necesidad de que más residentes mexicanos y centroamericanos optaran por hacerse ciudadanos estadounidenses.

Kevin de León se presentó en esa ocasión como un organizador comunitario, un estudiante universitario y un convencido de que la única forma de cambiar el rumbo del Estado era a través del poder político.  El lugar de la reunión fue en One Stop Inmigration, una organización no lucrativa ubicada en el Este de Los Angeles que tuvo relevancia nacional, por haber organizado la mayor manifestación en contra de la proposición 187 que buscaba eliminar el acceso a la educación y a la salud de niños indocumentados en California.

La segunda vez que vi a Kevin, otros tantos años después, las cicatrices de acné eran menos visibles y ocupaba un puesto en la Asamblea Estatal. Vestía un traje moderno y su discurso fue el de un hombre comprometido para lograr mejoras en beneficio de los migrantes con y sin documentos. Esa vez, Kevin enfatizó que uno de sus principales objetivos como legislador en Sacramento era abrir más espacios universitarios para estudiantes que venían de familias con muy pocos recursos económicos.

En tres diferentes ocasiones tuve la oportunidad de entrevistarlo por la radio. El tema principal siempre fue una propuesta o proyecto de ley que en ese momento necesitaba que llegara al escritorio del gobernador. Gracias a su diligencia y liderazgo logró aprobar leyes y medidas para mejorar la vida de los residentes de California en las áreas de salud, educación y trabajo.

Para Kevin, el origen no es destino y se pone asimismo como ejemplo. Creció en uno de los barrios más pobres y violentos de San Diego. Habla con orgullo de su madre que sacó adelante a su familia con trabajos de limpieza que la dejaban exhausta y sin aliento al final del día. Esas imágenes y vivencias, asegura lo han ayudado a mantenerse de pie y seguir adelante.

Hasta ahora ha demostrado que el título de Presidente del Senado Estatal no se le ha subido a la cabeza. A diferencia de otros políticos latinos que cuando llegan al poder sufren una metamorfosis, se vuelven "dandys", su manera de hablar cambia, se convierten en ávidos consumidores de marcas como Louis Vuitton, las bodas y quinceañeras las cambian por eventos con alfombra roja en Hollywood y en su primer viaje a Europa quieren comprarse en condominio en París, Kevin sigue siendo el muchacho sencillo, accesible que no requiere de escolta para viajar y llega en su carro a las fiestas familiares de quienes lo invitan.

También ha demostrado una y otra vez que el título de Servidor Público lo toma muy en serio. Kevin cumplió con su trabajo en Sacramento y ahora es el tiempo de que se mude a Washington y llegue allá con el título de Senador, pero ahora a nivel federal.

Esto se puede lograr de manera fácil si la actual Senadora Dianne Feinstein desiste de su propósito de reelegirse y endosa a Kevin y de paso lo recomienda a su exclusivo círculo de amigos millonarios que la han apoyado en sus campañas anteriores.

Feinstein debe aceptar que es mejor un retiro digno que una guerra difícil en la que todos podemos votar si se divide el voto y los apoyos.  Durante décadas los votantes de California hemos reelegido una y otra vez a una Senadora sin cuestionar su participación en la aprobación de leyes que han resultado en perjuicio de la población migrante.

Elegir a Kevin como Senador Federal en lugar de Feinstein será el mejor mensaje para el partido Demócrata de que los votantes de California hemos dejado de ser sus incondicionales. Será un error para Feinstein insistir en su reelección, llegar a los 84 años como Senadora Federal de California es un logro en sí. Se le agradece lo bueno que haya hecho, no hay reproches, solo el deseo de que nos diga ya Adiós.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). Su correo electrónico es: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. 

Recuerdo muy bien que, entre los asistentes a la reunión de líderes comunitarios a la que asistí hace ya varios años, estaba un muchacho joven, de pelo lacio, visibles cicatrices de acné le cubrían las mejillas, incluida la frente. Al sonreír dejaba ver una hilera de dientes perfectos. Su vestuario humilde, contrastaba con su postura de autoridad. Ocupaba uno de los asientos principales de esa junta en la que se discutían la necesidad de que más residentes mexicanos y centroamericanos optaran por hacerse ciudadanos estadounidenses.

Kevin de León se presentó en esa ocasión como un organizador comunitario, un estudiante universitario y un convencido de que la única forma de cambiar el rumbo del Estado era a través del poder político.  El lugar de la reunión fue en One Stop Inmigration, una organización no lucrativa ubicada en el Este de Los Angeles que tuvo relevancia nacional, por haber organizado la mayor manifestación en contra de la proposición 187 que buscaba eliminar el acceso a la educación y a la salud de niños indocumentados en California.

La segunda vez que vi a Kevin, otros tantos años después, las cicatrices de acné eran menos visibles y ocupaba un puesto en la Asamblea Estatal. Vestía un traje moderno y su discurso fue el de un hombre comprometido para lograr mejoras en beneficio de los migrantes con y sin documentos. Esa vez, Kevin enfatizó que uno de sus principales objetivos como legislador en Sacramento era abrir más espacios universitarios para estudiantes que venían de familias con muy pocos recursos económicos.

En tres diferentes ocasiones tuve la oportunidad de entrevistarlo por la radio. El tema principal siempre fue una propuesta o proyecto de ley que en ese momento necesitaba que llegara al escritorio del gobernador. Gracias a su diligencia y liderazgo logró aprobar leyes y medidas para mejorar la vida de los residentes de California en las áreas de salud, educación y trabajo.

Para Kevin, el origen no es destino y se pone asimismo como ejemplo. Creció en uno de los barrios más pobres y violentos de San Diego. Habla con orgullo de su madre que sacó adelante a su familia con trabajos de limpieza que la dejaban exhausta y sin aliento al final del día. Esas imágenes y vivencias, asegura lo han ayudado a mantenerse de pie y seguir adelante.

Hasta ahora ha demostrado que el título de Presidente del Senado Estatal no se le ha subido a la cabeza. A diferencia de otros políticos latinos que cuando llegan al poder sufren una metamorfosis, se vuelven "dandys", su manera de hablar cambia, se convierten en ávidos consumidores de marcas como Louis Vuitton, las bodas y quinceañeras las cambian por eventos con alfombra roja en Hollywood y en su primer viaje a Europa quieren comprarse en condominio en París, Kevin sigue siendo el muchacho sencillo, accesible que no requiere de escolta para viajar y llega en su carro a las fiestas familiares de quienes lo invitan.

También ha demostrado una y otra vez que el título de Servidor Público lo toma muy en serio. Kevin cumplió con su trabajo en Sacramento y ahora es el tiempo de que se mude a Washington y llegue allá con el título de Senador, pero ahora a nivel federal.

Esto se puede lograr de manera fácil si la actual Senadora Dianne Feinstein desiste de su propósito de reelegirse y endosa a Kevin y de paso lo recomienda a su exclusivo círculo de amigos millonarios que la han apoyado en sus campañas anteriores.

Feinstein debe aceptar que es mejor un retiro digno que una guerra difícil en la que todos podemos votar si se divide el voto y los apoyos.  Durante décadas los votantes de California hemos reelegido una y otra vez a una Senadora sin cuestionar su participación en la aprobación de leyes que han resultado en perjuicio de la población migrante.

Elegir a Kevin como Senador Federal en lugar de Feinstein será el mejor mensaje para el partido Demócrata de que los votantes de California hemos dejado de ser sus incondicionales. Será un error para Feinstein insistir en su reelección, llegar a los 84 años como Senadora Federal de California es un logro en sí. Se le agradece lo bueno que haya hecho, no hay reproches, solo el deseo de que nos diga ya Adiós.

Alicia Alarcón, periodista radial,  conduce un programa de opinión en KBLA-1580 AM en Los Angeles, CA.  Es autora de La Migra Me Hizo los Mandados  y Revancha en Los Angeles (Arte Público Press). Su correo electrónico es: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.