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Opinión: "No se metan con Texas". Demócratas del estado defienden el derecho al voto de los texanos

"Don’t mess with Texas" (No se metan con Texas) dice un eslogan popular del estado de la “estrella solitaria” que los legisladores republicanos claramente están ignorando. El gobernador Greg Abbott convocó una sesión legislativa especial, con la intención de aprobar una draconiana ley que restringe la participación electoral en el estado. Quienes se oponen a la ley han denominado a esta sesión legislativa especial como la "sesión de la restricción [electoral]".

En respuesta a dicha sesión, casi casi todo el bloque demócrata de la Cámara de Representantes de Texas abandonó el estado para que el Partido Republicano no alcanzara el quórum necesario para aprobar la ley. Al menos cincuenta legisladores estatales demócratas viajaron a la ciudad de Washington D.C. Desde allí están presionando al Congreso para que apruebe la Resolución 1 de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, también conocida como “Ley para el Pueblo”. Esta ley ampliaría, en lugar de reducir, el número de personas que votan en las elecciones en Estados Unidos.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo a la filial de la cadena de televisión ABC en la ciudad de Austin: "Tan pronto como [los legisladores] regresen al estado de Texas, serán arrestados y encerrados dentro del recinto del Capitolio de Texas hasta que hayan cumplido con su trabajo". Desde la ciudad de Washington, el legislador demócrata Trey Martinez Fischer, representante de la ciudad de San Antonio en la Cámara de Representantes de Texas, dijo en Democracy Now!: "No me gusta que me digan que me van a poner un cerco o que me encerrarán como si yo fuera propiedad de alguien. Eso es algo especialmente sensible para los legisladores que representamos a las minorías".

Los proyectos de ley que limitan el derecho al voto afectarían de manera desproporcionada a las personas de color y a los residentes de grandes centros urbanos como Houston, la cuarta ciudad más poblada del país y una de las más diversas. Dichas legislaciones eliminan los centros de votación habilitados las 24 horas y la posibilidad de votar desde los vehículos. Asimismo, prohíben a los funcionarios electorales que envíen a los ciudadanos boletas de votación a distancia que no hayan sido solicitadas y exigen la presentación de un documento de identidad con fotografía para poder votar.

Los republicanos afirman que la razón fundamental de los proyectos de ley que ellos denominan de "integridad electoral" es combatir el fraude electoral, que en repetidas ocasiones se ha demostrado que es casi inexistente.

La representante estatal demócrata Jasmine Crockett, quien es afroestadounidense, también habló con Democracy Now! desde la capital de Estados Unidos: “El fiscal general [de Texas], que está constantemente buscando encontrar alguna irregularidad electoral, dijo que ha habido 44 casos [de irregularidades] no en las elecciones de 2020, sino a lo largo de varios años, ¡44 casos! Comparemos esa cifra con el hecho de que tenemos 30 millones de personas en el estado de Texas y que 700 de ellas han muerto a causa de la última tormenta invernal. Entonces ¿tenemos que hablar sobre la integridad de nuestra red eléctrica o sobre la integridad de nuestro sistema electoral?”. La falla del sistema eléctrico de Texas durante la ola de frío del invierno pasado, que tuvo consecuencias devastadoras para el estado, no está en la agenda de la sesión especial de la legislatura estatal de Texas.

Los intentos por restringir aún más el derecho al voto en Texas se producen luego de que se aprobaran otras diecisiete leyes similares en diversos estados del país, como es el caso de Georgia. En las elecciones presidenciales de 2020, la participación masiva de votantes de la comunidad afroestadounidense y de otras minorías en Georgia fue decisiva para la victoria electoral de Biden en ese estado. Posteriormente, en una elección especial, los demócratas Jonathan Ossoff y el reverendo Raphael Warnock desbancaron a los senadores republicanos en funciones de Georgia, lo que otorgó el control del Senado al Partido Demócrata. Warnock buscará su reelección en 2022.

Hasta hace poco, las restricciones y barreras de índole racista contra el derecho al voto aprobadas en los estados de Texas, Georgia y otros lugares podrían haber sido derogadas al amparo de la Ley del Derecho al Voto que fue aprobada en 1965, después de décadas de lucha y derramamiento de sangre del movimiento por los derechos civiles. Sin embargo, la cada vez más ultraconservadora Corte Suprema de Estados Unidos no cesa de destripar esa ley.

Primero, el alto tribunal, bajo la presidencia de John Roberts, eliminó el requisito de "preautorización” establecido en la sección 5 de la ley. Esto ocurrió tras el fallo —de 5 votos a favor y 4 en contra— que la Corte Suprema dictó en el “caso del condado de Shelby contra Holder" de 2013. La sección 5 de la ley exigía que ciertos estados con antecedentes de obstrucción del derecho al voto de las minorías raciales tuvieran que presentar cualquier cambio en sus leyes de votación al Departamento de Justicia del gobierno federal para su "preautorización". El 1 de julio de este año, la Corte Suprema socavó otra pieza clave de la Ley de Derecho al Voto de 1965, la sección 2, en su decisión emitida en el "caso Brnovich contra el Comité Nacional Demócrata", en la que se hizo notar el peso de la mayoría conservadora de la Corte. El republicano Mark Brnovich, ex cabildero de la industria de las cárceles privadas, es actualmente el fiscal general del estado de Arizona. Brnovich defendió una ley de Arizona que dificulta el voto de los ciudadanos de color en bastiones demócratas como el condado de Maricopa, el condado más poblado y diverso del estado.

Muchos de los legisladores demócratas de Texas que están actualmente en la ciudad de Washington D.C. se han unido a otros referentes progresistas que están presionando al presidente Biden y al Congreso para que eliminen la regla de obstruccionismo legislativo del Senado. Se considera que esta regla es el principal obstáculo que impide la aprobación de la Ley Para el Pueblo. Biden no mencionó el obstruccionismo en el discurso que brindó esta semana sobre el derecho al voto, su principal discurso sobre el tema hasta el momento. El congresista demócrata del estado de Carolina del Sur James Clyburn ha propuesto establecer una excepción de uso del obstruccionismo específicamente para los proyectos de ley vinculados con el derecho al voto.

El representante Martinez Fischer puntualizó: "Este es un partido largo. Es una maratón. No estamos buscando un éxito de la noche a la mañana. Tenemos que continuar peleando este partido. Nuestras acciones de hoy están inspiradas en las acciones de Frederick Douglass, de las sufragistas y de todas las personas que lucharon por la aprobación de la Ley de Derecho al Voto de 1965".

Las palabras de Martinez Fischer rememoran las que Martin Luther King pronunció hace ya varios años: "El arco del universo moral es largo, pero se inclina hacia la justicia". Los líderes republicanos, como el gobernador Abbott, saben que no pueden ganar elecciones con sus políticas, por lo que tratan incesantemente de reducir el número de quienes pueden votar en su contra. Pero esta vez, un grupo de legisladores del estado de la “estrella solitaria” se ha plantado firme: "No se metan con Texas".

En respuesta a dicha sesión, casi casi todo el bloque demócrata de la Cámara de Representantes de Texas abandonó el estado para que el Partido Republicano no alcanzara el quórum necesario para aprobar la ley. Al menos cincuenta legisladores estatales demócratas viajaron a la ciudad de Washington D.C. Desde allí están presionando al Congreso para que apruebe la Resolución 1 de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, también conocida como “Ley para el Pueblo”. Esta ley ampliaría, en lugar de reducir, el número de personas que votan en las elecciones en Estados Unidos.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo a la filial de la cadena de televisión ABC en la ciudad de Austin: "Tan pronto como [los legisladores] regresen al estado de Texas, serán arrestados y encerrados dentro del recinto del Capitolio de Texas hasta que hayan cumplido con su trabajo". Desde la ciudad de Washington, el legislador demócrata Trey Martinez Fischer, representante de la ciudad de San Antonio en la Cámara de Representantes de Texas, dijo en Democracy Now!: "No me gusta que me digan que me van a poner un cerco o que me encerrarán como si yo fuera propiedad de alguien. Eso es algo especialmente sensible para los legisladores que representamos a las minorías".

Los proyectos de ley que limitan el derecho al voto afectarían de manera desproporcionada a las personas de color y a los residentes de grandes centros urbanos como Houston, la cuarta ciudad más poblada del país y una de las más diversas. Dichas legislaciones eliminan los centros de votación habilitados las 24 horas y la posibilidad de votar desde los vehículos. Asimismo, prohíben a los funcionarios electorales que envíen a los ciudadanos boletas de votación a distancia que no hayan sido solicitadas y exigen la presentación de un documento de identidad con fotografía para poder votar.

Los republicanos afirman que la razón fundamental de los proyectos de ley que ellos denominan de "integridad electoral" es combatir el fraude electoral, que en repetidas ocasiones se ha demostrado que es casi inexistente.

La representante estatal demócrata Jasmine Crockett, quien es afroestadounidense, también habló con Democracy Now! desde la capital de Estados Unidos: “El fiscal general [de Texas], que está constantemente buscando encontrar alguna irregularidad electoral, dijo que ha habido 44 casos [de irregularidades] no en las elecciones de 2020, sino a lo largo de varios años, ¡44 casos! Comparemos esa cifra con el hecho de que tenemos 30 millones de personas en el estado de Texas y que 700 de ellas han muerto a causa de la última tormenta invernal. Entonces ¿tenemos que hablar sobre la integridad de nuestra red eléctrica o sobre la integridad de nuestro sistema electoral?”. La falla del sistema eléctrico de Texas durante la ola de frío del invierno pasado, que tuvo consecuencias devastadoras para el estado, no está en la agenda de la sesión especial de la legislatura estatal de Texas.

Los intentos por restringir aún más el derecho al voto en Texas se producen luego de que se aprobaran otras diecisiete leyes similares en diversos estados del país, como es el caso de Georgia. En las elecciones presidenciales de 2020, la participación masiva de votantes de la comunidad afroestadounidense y de otras minorías en Georgia fue decisiva para la victoria electoral de Biden en ese estado. Posteriormente, en una elección especial, los demócratas Jonathan Ossoff y el reverendo Raphael Warnock desbancaron a los senadores republicanos en funciones de Georgia, lo que otorgó el control del Senado al Partido Demócrata. Warnock buscará su reelección en 2022.

Hasta hace poco, las restricciones y barreras de índole racista contra el derecho al voto aprobadas en los estados de Texas, Georgia y otros lugares podrían haber sido derogadas al amparo de la Ley del Derecho al Voto que fue aprobada en 1965, después de décadas de lucha y derramamiento de sangre del movimiento por los derechos civiles. Sin embargo, la cada vez más ultraconservadora Corte Suprema de Estados Unidos no cesa de destripar esa ley.

Primero, el alto tribunal, bajo la presidencia de John Roberts, eliminó el requisito de "preautorización” establecido en la sección 5 de la ley. Esto ocurrió tras el fallo —de 5 votos a favor y 4 en contra— que la Corte Suprema dictó en el “caso del condado de Shelby contra Holder" de 2013. La sección 5 de la ley exigía que ciertos estados con antecedentes de obstrucción del derecho al voto de las minorías raciales tuvieran que presentar cualquier cambio en sus leyes de votación al Departamento de Justicia del gobierno federal para su "preautorización". El 1 de julio de este año, la Corte Suprema socavó otra pieza clave de la Ley de Derecho al Voto de 1965, la sección 2, en su decisión emitida en el "caso Brnovich contra el Comité Nacional Demócrata", en la que se hizo notar el peso de la mayoría conservadora de la Corte. El republicano Mark Brnovich, ex cabildero de la industria de las cárceles privadas, es actualmente el fiscal general del estado de Arizona. Brnovich defendió una ley de Arizona que dificulta el voto de los ciudadanos de color en bastiones demócratas como el condado de Maricopa, el condado más poblado y diverso del estado.

Muchos de los legisladores demócratas de Texas que están actualmente en la ciudad de Washington D.C. se han unido a otros referentes progresistas que están presionando al presidente Biden y al Congreso para que eliminen la regla de obstruccionismo legislativo del Senado. Se considera que esta regla es el principal obstáculo que impide la aprobación de la Ley Para el Pueblo. Biden no mencionó el obstruccionismo en el discurso que brindó esta semana sobre el derecho al voto, su principal discurso sobre el tema hasta el momento. El congresista demócrata del estado de Carolina del Sur James Clyburn ha propuesto establecer una excepción de uso del obstruccionismo específicamente para los proyectos de ley vinculados con el derecho al voto.

El representante Martinez Fischer puntualizó: "Este es un partido largo. Es una maratón. No estamos buscando un éxito de la noche a la mañana. Tenemos que continuar peleando este partido. Nuestras acciones de hoy están inspiradas en las acciones de Frederick Douglass, de las sufragistas y de todas las personas que lucharon por la aprobación de la Ley de Derecho al Voto de 1965".

Las palabras de Martinez Fischer rememoran las que Martin Luther King pronunció hace ya varios años: "El arco del universo moral es largo, pero se inclina hacia la justicia". Los líderes republicanos, como el gobernador Abbott, saben que no pueden ganar elecciones con sus políticas, por lo que tratan incesantemente de reducir el número de quienes pueden votar en su contra. Pero esta vez, un grupo de legisladores del estado de la “estrella solitaria” se ha plantado firme: "No se metan con Texas".