Celebran fallo contra Joe Arpaio, hallado culpable de desacato criminal

Este lunes, una juez federal encontró culpable de desacato criminal a Joe Arpaio, el conocido exsheriff del condado Maricopa, por ignorar una orden judicial que le prohibía a su departamento seguir deteniendo a inmigrantes hispanos solo por su apariencia.

Arpaio durante un evento de campaña de Trump. Foto: Gage Skidmore/Wikimedia

Arpaio, un radical anti-inmigrante, perdió la relección en noviembre pasado (contra Paul Penzone), luego de seis periodos consecutivos en el puesto de la oficina del Sheriff que abarca el área metropolitana de Phoenix, Arizona, un lugar en el que, de acuerdo a testimonios, sus agentes continuamente realizaban prácticas de perfil racial contra latinos.

La juez Susan Bolton lo encontró culpable de no acatar la orden que en 2011 le prohibió a su departamento seguir haciendo patrullajes de tráfico enfoncados en inmigrantes hispanos.

“La comunidad siempre ha sabido que Arpaio es culpable. Siempre ha sido culpable de racismo y odio, culpable de separar familias, desaparecer a miles de personas de sus comunidades y un grotesco abuso de sus poderes”, declaró el grupo Puente Arizona.

El caso contra Arpaio se remonta al 2007 cuando la ACLU (Unión de Libertades Civiles Estadounidenses) y otras organizaciones demandaron a Arpaio y al condado de Maricopa por ilegalmente ir expresamente hacia conductores latinos durante operativos de inmigración. En el 2011, una corte federal encontró culpable a Arpaio de perfil racial y le ordenó a sus oficiales que dejaran de detener a conductores latinos solo por la sospecha de que estaban en el país sin documentos, pero los agentes de Arpaio continuaron con la práctica por 18 meses más, deteniendo erróneamente a 170 personas más.

Arpaio peleó con uñas y dientes este último juicio. Entre otras cosas, pidió que se reuniera a un jurado argumentando que las decisiones por las acciones de un funcionario electo deberían ser tomadas por un jurado imparcial y no por un juez, pero Bolton rechazó su petición y el Tribunal de Apelaciones del 9º Circuito confirmó la decisión de Bolton, a pesar de los alegatos de los abogados del exsheriff. También intentó que Jeff Sessions, el procurador general estadounidense acudiera a testificar a su favor en el juicio. Arpaio también anunció su respaldo a la candidatura presidencial de Trump.

Arpaio, en opinión de Cecilia Wang, subdirectora de ACLU, echó mano de métodos anticonstitucionales en su empeño perseguir a inmigrantes indocumentados. Y cuando se le ordenó que cesara dichas prácticas, ignoró la orden durante año y medio.

“Arpaio aprendió la dura lección de que nadie, ni siquiera el sheriff más duro de Estados Unidos está por encima de la ley”, declaró Wang.

El octagenario exsheriff enfrenta una condena de hasta seis meses de cárcel, aunque especialistas dudan que vaya a ser encerrado. Sus abogados informaron que apelarán la decisión de la juez Bolton, pero el público quiere ver que lo castiguen: “Tiene que pagar, como todos los que quebramos la ley”, dijo a Univision Víctor Sánchez, un residente de Phoenix.

Arpaio durante un evento de campaña de Trump. Foto: Gage Skidmore/Wikimedia

Arpaio, un radical anti-inmigrante, perdió la relección en noviembre pasado (contra Paul Penzone), luego de seis periodos consecutivos en el puesto de la oficina del Sheriff que abarca el área metropolitana de Phoenix, Arizona, un lugar en el que, de acuerdo a testimonios, sus agentes continuamente realizaban prácticas de perfil racial contra latinos.

La juez Susan Bolton lo encontró culpable de no acatar la orden que en 2011 le prohibió a su departamento seguir haciendo patrullajes de tráfico enfoncados en inmigrantes hispanos.

“La comunidad siempre ha sabido que Arpaio es culpable. Siempre ha sido culpable de racismo y odio, culpable de separar familias, desaparecer a miles de personas de sus comunidades y un grotesco abuso de sus poderes”, declaró el grupo Puente Arizona.

El caso contra Arpaio se remonta al 2007 cuando la ACLU (Unión de Libertades Civiles Estadounidenses) y otras organizaciones demandaron a Arpaio y al condado de Maricopa por ilegalmente ir expresamente hacia conductores latinos durante operativos de inmigración. En el 2011, una corte federal encontró culpable a Arpaio de perfil racial y le ordenó a sus oficiales que dejaran de detener a conductores latinos solo por la sospecha de que estaban en el país sin documentos, pero los agentes de Arpaio continuaron con la práctica por 18 meses más, deteniendo erróneamente a 170 personas más.

Arpaio peleó con uñas y dientes este último juicio. Entre otras cosas, pidió que se reuniera a un jurado argumentando que las decisiones por las acciones de un funcionario electo deberían ser tomadas por un jurado imparcial y no por un juez, pero Bolton rechazó su petición y el Tribunal de Apelaciones del 9º Circuito confirmó la decisión de Bolton, a pesar de los alegatos de los abogados del exsheriff. También intentó que Jeff Sessions, el procurador general estadounidense acudiera a testificar a su favor en el juicio. Arpaio también anunció su respaldo a la candidatura presidencial de Trump.

Arpaio, en opinión de Cecilia Wang, subdirectora de ACLU, echó mano de métodos anticonstitucionales en su empeño perseguir a inmigrantes indocumentados. Y cuando se le ordenó que cesara dichas prácticas, ignoró la orden durante año y medio.

“Arpaio aprendió la dura lección de que nadie, ni siquiera el sheriff más duro de Estados Unidos está por encima de la ley”, declaró Wang.

El octagenario exsheriff enfrenta una condena de hasta seis meses de cárcel, aunque especialistas dudan que vaya a ser encerrado. Sus abogados informaron que apelarán la decisión de la juez Bolton, pero el público quiere ver que lo castiguen: “Tiene que pagar, como todos los que quebramos la ley”, dijo a Univision Víctor Sánchez, un residente de Phoenix.