Una mujer bien informada bajó a la Patrulla Fronteriza de un autobús Greyhound

La compañía de autobuses Greyhound, con sede en Dallas, Texas ha sido informada por un grupo que vela por los derechos de los inmigrantes que no está obligada a permitir que los agentes de la Patrulla Fronteriza suban a sus autobuses a hacer revisiones o redadas injustificadas. Y aun así, aparentemente lo sigue haciendo.

De acuerdo a su propia versión, el pasado 6 de junio, Tiana Smalls, una empresaria pequeña según su perfil de Facebook, viajaba en un autobús de Greyhound, que salió de viaje de Bakersfield, California a Las Vegas. Cuando el autobús se acercaba a un presunto puesto de control agrícola, Small escuchó que el chofer anunció que la Patrulla Fronteriza subiría y que tenían que prepararse para mostrar sus documentos si se los requerían. La anécdota también la publicó en un reporte la organización no gubernamental ACLU el 13 de junio.

La reacción de Smalls no se hizo esperar, según lo que más tarde publicó ella en Facebook. Con firmeza, se paró y dijo en voz alta "esta es una violación a sus derechos de la Cuarta Enmienda. No tienen por qué enseñarles 'nada'. Esto es ilegal. Díganles que se larguen!!! Y al notar que pocos o casi nadie le entendían, tradujo sus palabras con Google y repitió más o menos lo mismo en español y les dijo que no tuvieran miedo.

Cuando los agentes de la Patrulla Fronteriza subieron al autobús y empezaron a pedirle documentos a los pasajeros, Smalls se volvió a parar y gritó. "Ustedes no tienen derecho de pedirme nada, yo no voy manejando el autobús. Esto es acoso y perfil racial. Estamos a más de 100 millas de una frontera así que [ustedes] no tienen derecho o jurisdicción aquí".

Los agentes no tuvieron otra que bajarse del vehículo, no sin antes criticar "la boca sucia" de Smalls, quien ha sido calificada de heroína y ha recibido múltiples muestras de agradecimiento. Su narración de los hechos en una publicación en Facebook suma miles de lecturas y de comentarios a pesar de no tener video o imágenes.

Smalls dijo que no buscaba fama, y que aquéllos deseos de agradecerle, lo podían hacer actuando de la misma manera que ella lo hizo si llegasen a enfrentar una situación similar.

Por su parte, un vocero de la Patrulla Fronteriza ha negado que los agentes le hayan pedido documentos a Smalls, explicando que no hicieron ningún operativo cerca del área que cubre la ruta de Bakersfield a Las Vegas el día del viaje de la denunciante. Greyhound no ha querido comentar sobre el incidente, y Smalls tampoco ha hablado con la prensa después de narrar en Facebook lo que sostiene que le sucedió.

"El simple y valiente acto de resistencia de Smalls fue suficiente. Los agentes de la Patrulla Fronteriza, al darse cuenta de que enfrentarían una batalla cuesta arriba, se retiraron inmediatamente y le dijeron al conductor que continuara", dijo la ACLU en un reporte que publicó sobre el incidente el jueves.

De acuerdo a la ACLU, en general, la Cuarta Enmienda permite que las fuerzas del orden ingresen a áreas comerciales abiertas al público. Sin embargo, en áreas no públicas, los agentes deben tener una orden, consentimiento o "circunstancias exigentes" para que su entrada sea constitucional. Debido a que los viajeros necesitan un boleto para abordar un autobús Greyhound, estas son áreas no públicas.

"Si Greyhound no va a defender los derechos de sus pasajeros, gente como Tiana Smalls lo hará", publicó ACLU el 13 de junio.

De acuerdo a su propia versión, el pasado 6 de junio, Tiana Smalls, una empresaria pequeña según su perfil de Facebook, viajaba en un autobús de Greyhound, que salió de viaje de Bakersfield, California a Las Vegas. Cuando el autobús se acercaba a un presunto puesto de control agrícola, Small escuchó que el chofer anunció que la Patrulla Fronteriza subiría y que tenían que prepararse para mostrar sus documentos si se los requerían. La anécdota también la publicó en un reporte la organización no gubernamental ACLU el 13 de junio.

La reacción de Smalls no se hizo esperar, según lo que más tarde publicó ella en Facebook. Con firmeza, se paró y dijo en voz alta "esta es una violación a sus derechos de la Cuarta Enmienda. No tienen por qué enseñarles 'nada'. Esto es ilegal. Díganles que se larguen!!! Y al notar que pocos o casi nadie le entendían, tradujo sus palabras con Google y repitió más o menos lo mismo en español y les dijo que no tuvieran miedo.

Cuando los agentes de la Patrulla Fronteriza subieron al autobús y empezaron a pedirle documentos a los pasajeros, Smalls se volvió a parar y gritó. "Ustedes no tienen derecho de pedirme nada, yo no voy manejando el autobús. Esto es acoso y perfil racial. Estamos a más de 100 millas de una frontera así que [ustedes] no tienen derecho o jurisdicción aquí".

Los agentes no tuvieron otra que bajarse del vehículo, no sin antes criticar "la boca sucia" de Smalls, quien ha sido calificada de heroína y ha recibido múltiples muestras de agradecimiento. Su narración de los hechos en una publicación en Facebook suma miles de lecturas y de comentarios a pesar de no tener video o imágenes.

Smalls dijo que no buscaba fama, y que aquéllos deseos de agradecerle, lo podían hacer actuando de la misma manera que ella lo hizo si llegasen a enfrentar una situación similar.

Por su parte, un vocero de la Patrulla Fronteriza ha negado que los agentes le hayan pedido documentos a Smalls, explicando que no hicieron ningún operativo cerca del área que cubre la ruta de Bakersfield a Las Vegas el día del viaje de la denunciante. Greyhound no ha querido comentar sobre el incidente, y Smalls tampoco ha hablado con la prensa después de narrar en Facebook lo que sostiene que le sucedió.

"El simple y valiente acto de resistencia de Smalls fue suficiente. Los agentes de la Patrulla Fronteriza, al darse cuenta de que enfrentarían una batalla cuesta arriba, se retiraron inmediatamente y le dijeron al conductor que continuara", dijo la ACLU en un reporte que publicó sobre el incidente el jueves.

De acuerdo a la ACLU, en general, la Cuarta Enmienda permite que las fuerzas del orden ingresen a áreas comerciales abiertas al público. Sin embargo, en áreas no públicas, los agentes deben tener una orden, consentimiento o "circunstancias exigentes" para que su entrada sea constitucional. Debido a que los viajeros necesitan un boleto para abordar un autobús Greyhound, estas son áreas no públicas.

"Si Greyhound no va a defender los derechos de sus pasajeros, gente como Tiana Smalls lo hará", publicó ACLU el 13 de junio.