Fort Hood: Ceremonia póstuma a Vanessa Guillén; su madre visita el cuarto de armas

Con un lento caminar, horas después de visitar el sitio donde fue asesinada Vanessa Guillén, su madre llegó a hablar con amigos, activistas y la comunidad que la apoya desde hace varios meses en una esquina de Killeen,Texas en su incansable búsqueda de justicia por el trágico caso de su hija.

A la Rancier Avenue y Fort Hood Street regresó para rezar un rosario completo el viernes y compartir con quienes llegan de distintas ciudades cercanas y lugares aledaños a acompañarla en su dolor. (Más temprano había estado ahí brevemente, acompañada del presidente de Lulac y otros activistas, pero regresó a unirse a una vigilia especial organizada por la organización defensora de los derechos de los ciudadanos americanos de origen latino).

"Aquí estoy, en la lucha, hasta que esos responsables paguen, en el nombre de Jesús. No muy bien pero aquí estoy", dijo la señora Gloria Guillén mientras se acomodaba en un techo blanco de plástico para cubrirse del sol. En Fort Hood le hicieron una ceremonia póstuma a su hija, a la cual asistió la familia de la soldado, sus compañeros de la base y funcionarios del lugar.

(El Ejército difundió algunas imágenes posteriormente. En un tuit escueto, Fort Hood publicó: "Valientes rifles enlutecen. Esto es difícil. Esto es difícil de discutir porque la tragedia de su pérdida ha cambiado para siempre nuestro escuadrón y ha cambiado para siempre a su familia. - T. Coronel Edward Gavin").

Video: Facebook Live desde Killeen.

Ella se dio el valor de pedir que la llevaran al cuarto de armas, en donde, de acuerdo a la confesión de una mujer que ahora está encarcelada, un soldado segó la vida de “mi Vanessa”, diría la afligida madre, quien hasta ahora desconoce los detalles del brutal ataque y los hechos posteriores que constan en documentos oficiales.

"Entré a ese cuartel de armas y así como estaba así me lo imaginaba. Horroroso, feo, horrible. No hay aire, no alcanza (la) señal de teléfono. Asqueroso ese lugar, Tienen que tener cuidado con eso... a mi hija la metieron pa' bajo, ahí la asesinaron".

Antes de señalar nuevos cuestionamientos sobre los hechos en torno a lo ocurrido el pasado 22 de abril, recordó a quien dijo, era "el amor de su vida".

Video: Rosario afuera de Fort Hood

SU RISA: “No lo puedo asimilar, no lo puedo asimilar, porque yo la veo sentada en el comedor, con su risa.. las madres que aman a sus hijas, asus hijos, me comprenderán el dolor que estoy viviendo yo".

Delicada de salud, le explicó a su hermana su pesar, según compartió ante el micrófono. "Es el amor de mi vida, me arrebataron ese ser maravilloso. Los amo a todos, por todos doy la vida (sus otros cinco hijos), pero fíjate nomás, cómo me le fueron a arrebatar la vida esos miserables".

Los que se reunieron a escucharla no dejaron de manifestarle su apoyo y cariño. Un corazón gigante formado con las veladoras que han llegado a prenderle al lugar adornaban el altar que sigue creciendo.

Una voluntaria que cuida del sitio dedicado a Vanessa contó a HOY Dallas que ha llenado varios botes de flores marchitas que no pueden conservar. Pero los ramos siguen llegando. También señaló que, entrada la noche, cuando ya no hay cámaras o medios de comunicación, se acercan soldados al lugar.

Ahí, el rostro de la soldado, nacida en Houston, de padres zacatecanos, está pintado en un mural con una imagen de la Virgen de Guadalupe en cada lado. Su madre dice que la soñó con niños y la Virgen incluida.

"Estoy bien, pide justicia. Mi hija quiere algo, no sé qué quiere.  Yo la soñé con niños", dijo entre lágrimas, explicando que su hija adoraba a los niños y también quería ser madre.

"Mamá Guillén", como muchos han empezado a llamarle, agradeció otra vez a los asistentes y las innumerables muestras de apoyo. Antes de que terminara de compartir sus impresionaes de la visita al interior de Fort Hood, las voces de los que llegaron a la vigilia se empezaron a confundir con la suya, pidiendo respuestas... Lupe Guillén, su hija adolescente también se unió a los cuestionamientos y aclaró que la fuerza que la impulsaa seguir hablando seguramente proviene de Vanessa.

Momentos después inició el rosario. “¿Es viernes verdad?” , preguntó atenta la madre de Vanessa, antes de pronunciar la introducción del primer misterio.

A la Rancier Avenue y Fort Hood Street regresó para rezar un rosario completo el viernes y compartir con quienes llegan de distintas ciudades cercanas y lugares aledaños a acompañarla en su dolor. (Más temprano había estado ahí brevemente, acompañada del presidente de Lulac y otros activistas, pero regresó a unirse a una vigilia especial organizada por la organización defensora de los derechos de los ciudadanos americanos de origen latino).

"Aquí estoy, en la lucha, hasta que esos responsables paguen, en el nombre de Jesús. No muy bien pero aquí estoy", dijo la señora Gloria Guillén mientras se acomodaba en un techo blanco de plástico para cubrirse del sol. En Fort Hood le hicieron una ceremonia póstuma a su hija, a la cual asistió la familia de la soldado, sus compañeros de la base y funcionarios del lugar.

(El Ejército difundió algunas imágenes posteriormente. En un tuit escueto, Fort Hood publicó: "Valientes rifles enlutecen. Esto es difícil. Esto es difícil de discutir porque la tragedia de su pérdida ha cambiado para siempre nuestro escuadrón y ha cambiado para siempre a su familia. - T. Coronel Edward Gavin").

Video: Facebook Live desde Killeen.

Ella se dio el valor de pedir que la llevaran al cuarto de armas, en donde, de acuerdo a la confesión de una mujer que ahora está encarcelada, un soldado segó la vida de “mi Vanessa”, diría la afligida madre, quien hasta ahora desconoce los detalles del brutal ataque y los hechos posteriores que constan en documentos oficiales.

"Entré a ese cuartel de armas y así como estaba así me lo imaginaba. Horroroso, feo, horrible. No hay aire, no alcanza (la) señal de teléfono. Asqueroso ese lugar, Tienen que tener cuidado con eso... a mi hija la metieron pa' bajo, ahí la asesinaron".

Antes de señalar nuevos cuestionamientos sobre los hechos en torno a lo ocurrido el pasado 22 de abril, recordó a quien dijo, era "el amor de su vida".

Video: Rosario afuera de Fort Hood

SU RISA: “No lo puedo asimilar, no lo puedo asimilar, porque yo la veo sentada en el comedor, con su risa.. las madres que aman a sus hijas, asus hijos, me comprenderán el dolor que estoy viviendo yo".

Delicada de salud, le explicó a su hermana su pesar, según compartió ante el micrófono. "Es el amor de mi vida, me arrebataron ese ser maravilloso. Los amo a todos, por todos doy la vida (sus otros cinco hijos), pero fíjate nomás, cómo me le fueron a arrebatar la vida esos miserables".

Los que se reunieron a escucharla no dejaron de manifestarle su apoyo y cariño. Un corazón gigante formado con las veladoras que han llegado a prenderle al lugar adornaban el altar que sigue creciendo.

Una voluntaria que cuida del sitio dedicado a Vanessa contó a HOY Dallas que ha llenado varios botes de flores marchitas que no pueden conservar. Pero los ramos siguen llegando. También señaló que, entrada la noche, cuando ya no hay cámaras o medios de comunicación, se acercan soldados al lugar.

Ahí, el rostro de la soldado, nacida en Houston, de padres zacatecanos, está pintado en un mural con una imagen de la Virgen de Guadalupe en cada lado. Su madre dice que la soñó con niños y la Virgen incluida.

"Estoy bien, pide justicia. Mi hija quiere algo, no sé qué quiere.  Yo la soñé con niños", dijo entre lágrimas, explicando que su hija adoraba a los niños y también quería ser madre.

"Mamá Guillén", como muchos han empezado a llamarle, agradeció otra vez a los asistentes y las innumerables muestras de apoyo. Antes de que terminara de compartir sus impresionaes de la visita al interior de Fort Hood, las voces de los que llegaron a la vigilia se empezaron a confundir con la suya, pidiendo respuestas... Lupe Guillén, su hija adolescente también se unió a los cuestionamientos y aclaró que la fuerza que la impulsaa seguir hablando seguramente proviene de Vanessa.

Momentos después inició el rosario. “¿Es viernes verdad?” , preguntó atenta la madre de Vanessa, antes de pronunciar la introducción del primer misterio.