Indemnizan a dos hispanas que la Patrulla Fronteriza detuvo por hablar español

29 de noviembre de 2020 -- Dos hispanas originarias de Texas y California llegaron a un acuerdo esta semana tras demandar a la Patrulla Fronteriza por una detención que sufrieron en el 2018 cuando un agente de la "migra" las escuchó hablar español en un pueblo de Montana.

Hace dos años y medio, en el mes de mayo, Ana Suda y Martha Hernández acudieron a comprar leche y huevos a una tienda en la población de Havre, no muy lejos de la frontera con Canadá y llamaron la atención de un oficial de la Patrulla Fronteriza que también estaba en el lugar. El hombre se intrigó respecto a su nacionalidad simplemente porque conversaban en español entre ellas.

Dallas

En la localidad de Havre, oir a alguien hablar español es bastante raro, les explicó a ambas y pidió que se identificaran. El incidente fue captado en video y después difundido ampliamente en noticias de prensa y publicaciones de particulares en redes sociales.

Las dos mujeres estuvieron detenidas durante más de 30 minutos. Una de ella le preguntó al agente que si hubiera ocurrido lo mismo si las hubiese escuchado hablar en francés. El uniformado respondió que no.

La organización Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) emprendió una demanda en representación de ambas y anunció que ambas partes llegaron a un acuerdo por una cantidad económica (no difundida) que recibirán ambas mujeres tras el polémico hecho.

El acuerdo alcanzado es un punto de partida para "frenar actos de discriminación" como lo que le ocurrió a Suda y Hernández. El agente Paul O'Neill, fue acusado por ACLU de tener antecedentes racistas y formar parte de grupos en redes sociales que fomentan la discriminación de los migrantes.

"El comportamiento de la CBP fue inconcebible e ilegal, pero lamentablemente no es infrecuente. Esta agencia debe rendir cuentas", declaró Caitlin Borgmann, directora de ACLU en Montana. Lo que vivieron las dos hispanas fue algo "inconcebible, ilegal y tristemente no inusual", afirmó ACLU.

"Ese agente arruinó mi vida. El tener que dejar todo lo que tienes, porque yo era feliz allá, tenía todo y con mi esposo planeábamos retirarnos y morir allá", dijo Ana Suda a BBC en una entrevista.

A pesar del acuerdo, la CBP (por sus siglas en inglés) rechazó aceptar responsabilidad alguna, "de ninguna manera pretende ser, y no debe interpretarse como, una admisión de responsabilidad o culpa", opinó en un comunicado.

Hace dos años y medio, en el mes de mayo, Ana Suda y Martha Hernández acudieron a comprar leche y huevos a una tienda en la población de Havre, no muy lejos de la frontera con Canadá y llamaron la atención de un oficial de la Patrulla Fronteriza que también estaba en el lugar. El hombre se intrigó respecto a su nacionalidad simplemente porque conversaban en español entre ellas.

Dallas

En la localidad de Havre, oir a alguien hablar español es bastante raro, les explicó a ambas y pidió que se identificaran. El incidente fue captado en video y después difundido ampliamente en noticias de prensa y publicaciones de particulares en redes sociales.

Las dos mujeres estuvieron detenidas durante más de 30 minutos. Una de ella le preguntó al agente que si hubiera ocurrido lo mismo si las hubiese escuchado hablar en francés. El uniformado respondió que no.

La organización Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) emprendió una demanda en representación de ambas y anunció que ambas partes llegaron a un acuerdo por una cantidad económica (no difundida) que recibirán ambas mujeres tras el polémico hecho.

El acuerdo alcanzado es un punto de partida para "frenar actos de discriminación" como lo que le ocurrió a Suda y Hernández. El agente Paul O'Neill, fue acusado por ACLU de tener antecedentes racistas y formar parte de grupos en redes sociales que fomentan la discriminación de los migrantes.

"El comportamiento de la CBP fue inconcebible e ilegal, pero lamentablemente no es infrecuente. Esta agencia debe rendir cuentas", declaró Caitlin Borgmann, directora de ACLU en Montana. Lo que vivieron las dos hispanas fue algo "inconcebible, ilegal y tristemente no inusual", afirmó ACLU.

"Ese agente arruinó mi vida. El tener que dejar todo lo que tienes, porque yo era feliz allá, tenía todo y con mi esposo planeábamos retirarnos y morir allá", dijo Ana Suda a BBC en una entrevista.

A pesar del acuerdo, la CBP (por sus siglas en inglés) rechazó aceptar responsabilidad alguna, "de ninguna manera pretende ser, y no debe interpretarse como, una admisión de responsabilidad o culpa", opinó en un comunicado.