Regreso a clases: Dormir es esencial para que los niños tengan éxito en la escuela

DALLAS -- Dormir es importante para mantener una calidad de vida saludable tanto para adultos como para niños. Un horario habitual no solo ayuda a evitar la fatiga, el agotamiento y la somnolencia durante el día, sino que además ayuda a que el cuerpo sepa cuándo es hora de dormir y cuándo de despertar.

Sin embargo, a veces la relación con el sueño no es positiva, en especial para aquellas personas que dan vueltas en la cama durante la noche o que son sonámbulas.

"En las semanas previas al regreso a clases, anima a los estudiantes a que comiencen a regular su horario de acostarse y levantarse en pequeños aumentos de 15 minutos. Intenta que se duerman 15 minutos antes y pongan la alarma 15 minutos más temprano", dijo Marta Lynn Pardo, especialista en Psicología Escolar de Parkland Health.

La cantidad de horas de sueño necesarias varía según la edad, la actividad física y las necesidades individuales de cada niño.

Según la Fundación Nacional del Sueño: Los niños en edad preescolar (de 3 a 5 años) necesitan entre 10 y 13 horas de sueño; los niños en edad escolar (de 6 a 13 años) necesitan entre 9 y 11 horas de sueño y los adolescentes (de 14 a 17 años) necesitan entre 8 y 10 horas de sueño.

Según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), casi seis de cada 10 alumnos en las escuelas intermedias y al menos siete de cada 10 alumnos en la preparatoria no duermen lo suficiente en las noches escolares. Casi dos tercios de los alumnos de preparatoria entrevistados duermen menos de ocho horas diarias.

Los niños y adolescentes que no duermen lo suficiente están expuestos a un riesgo mayor de padecer problemas de salud, entre ellos diabetes de tipo 2, mala salud mental y lesiones. Además, según los CDC, son más propensos a desarrollar problemas de atención y comportamiento, lo que puede contribuir a un bajo desempeño académico en la escuela.

La Dra. Pardo afirmó que el sueño puede ser un componente de las enfermedades de salud mental. Si una persona sufre de ansiedad, el cuerpo y el cerebro están en estado de alerta máxima.

"En cuanto a la hora de dormir, el objetivo es estar relajado y calmado. Si las personas lidian con pensar demasiado, deberán practicar ejercicios de relajación o atención plena, como respiración profunda o visualización, o probar estrategias como escribir las preocupaciones o las tareas en las que están pensando que no las dejan dormir", afirmó la Dra. Pardo.

Una parte importante del trabajo con el sueño es mantener una buena higiene del sueño, sostuvo la Dra. Pardo. Señaló que no debe haber pantallas en el dormitorio y que la persona debe estar en un ambiente silencioso, oscuro y fresco, entre 20 y 22 grados centígrados.

Para dormirse, la Dra. Pardo recomienda que las actividades de la noche, previas a acostarse, favorezcan el descanso. "Las actividades de relajación son todas aquellas que lo hagan descansar y relajarse; entre ellas, leer un libro, cantar nanas a los niños y escuchar música. Esto permite que nuestro cuerpo y cerebro entren en modo de sueño ya que se tornan agradables y relajados para conseguir una noche de sueño saludable".

Entre los trastornos de sueño más comunes entre los estadounidenses, el insomnio, la apnea del sueño, el síndrome de las piernas inquietas y las parasomnias, como caminar o hablar dormido, afectan la cantidad y calidad del sueño. Según la Dra. Pardo, la falta de sueño también se relaciona con la hiperactividad, la diabetes, los problemas cardiovasculares, la irritabilidad, la impulsividad y los problemas de concentración.

Sin embargo, a veces la relación con el sueño no es positiva, en especial para aquellas personas que dan vueltas en la cama durante la noche o que son sonámbulas.

"En las semanas previas al regreso a clases, anima a los estudiantes a que comiencen a regular su horario de acostarse y levantarse en pequeños aumentos de 15 minutos. Intenta que se duerman 15 minutos antes y pongan la alarma 15 minutos más temprano", dijo Marta Lynn Pardo, especialista en Psicología Escolar de Parkland Health.

La cantidad de horas de sueño necesarias varía según la edad, la actividad física y las necesidades individuales de cada niño.

Según la Fundación Nacional del Sueño: Los niños en edad preescolar (de 3 a 5 años) necesitan entre 10 y 13 horas de sueño; los niños en edad escolar (de 6 a 13 años) necesitan entre 9 y 11 horas de sueño y los adolescentes (de 14 a 17 años) necesitan entre 8 y 10 horas de sueño.

Según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), casi seis de cada 10 alumnos en las escuelas intermedias y al menos siete de cada 10 alumnos en la preparatoria no duermen lo suficiente en las noches escolares. Casi dos tercios de los alumnos de preparatoria entrevistados duermen menos de ocho horas diarias.

Los niños y adolescentes que no duermen lo suficiente están expuestos a un riesgo mayor de padecer problemas de salud, entre ellos diabetes de tipo 2, mala salud mental y lesiones. Además, según los CDC, son más propensos a desarrollar problemas de atención y comportamiento, lo que puede contribuir a un bajo desempeño académico en la escuela.

La Dra. Pardo afirmó que el sueño puede ser un componente de las enfermedades de salud mental. Si una persona sufre de ansiedad, el cuerpo y el cerebro están en estado de alerta máxima.

"En cuanto a la hora de dormir, el objetivo es estar relajado y calmado. Si las personas lidian con pensar demasiado, deberán practicar ejercicios de relajación o atención plena, como respiración profunda o visualización, o probar estrategias como escribir las preocupaciones o las tareas en las que están pensando que no las dejan dormir", afirmó la Dra. Pardo.

Una parte importante del trabajo con el sueño es mantener una buena higiene del sueño, sostuvo la Dra. Pardo. Señaló que no debe haber pantallas en el dormitorio y que la persona debe estar en un ambiente silencioso, oscuro y fresco, entre 20 y 22 grados centígrados.

Para dormirse, la Dra. Pardo recomienda que las actividades de la noche, previas a acostarse, favorezcan el descanso. "Las actividades de relajación son todas aquellas que lo hagan descansar y relajarse; entre ellas, leer un libro, cantar nanas a los niños y escuchar música. Esto permite que nuestro cuerpo y cerebro entren en modo de sueño ya que se tornan agradables y relajados para conseguir una noche de sueño saludable".

Entre los trastornos de sueño más comunes entre los estadounidenses, el insomnio, la apnea del sueño, el síndrome de las piernas inquietas y las parasomnias, como caminar o hablar dormido, afectan la cantidad y calidad del sueño. Según la Dra. Pardo, la falta de sueño también se relaciona con la hiperactividad, la diabetes, los problemas cardiovasculares, la irritabilidad, la impulsividad y los problemas de concentración.