Entrevista | Cristina Rivera Garza, escritora mexicana elogiada por Carlos Fuentes

Cristina Rivera Garza ha escrito seis novelas, dos de ellas han sido traducidas al inglés, entre otros idiomas. También ha publicado varias colecciones de poesía y su obra es objeto de reconocimiento internacional. Ha ganado dos veces el Premio Internacional Sor Juana Inés de la Cruz, y en vida, Carlos Fuentes elogió una de las obras con las que ganó el prestigioso premio (Nadie me verá llorar), comparando su estilo con el de José Revueltas.

Ella misma traduce del inglés al español y algunas veces del español al inglés. Ha vivido mucho tiempo en la frontera mexicoamericana y su experiencia de vida es binacional en muchos aspectos. Da clases de escritura en español en Houston, y se declara, sin ninguna duda, una feminista, aunque no define su obra como tal. En noviembre pasado presentó en Dallas su segunda novela traducida al inglés 'The Illion Crest' (La Cresta de Ilión), en The Wild Detectives, en donde habló con HOY Dallas al final de su ponencia.

¿Qué nos puede decir sobre su obra a grandes rasgos, para quienes aún no la identifican? La primera novela que publiqué se llamó "Nadie me verá llorar", es una novela que hice basada en la lectura de unos expedientes médicos de un gran manicomio que existió en México en 1910, entonces es una historia que se desarrolla dentro de ese manicomio, y también en la ciudad que está en proceso de convertirse en una gran ciudad.

Sobre 'Nadie me verá llorar', Carlos Fuentes escribió en El País: Hay libros que, acaso en honor propio, tardan en recibir el reconocimiento que merecen. Tal es, me parece, el caso de la extraordinaria novela de la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, Nadie me verá llorar (Tusquets). Aparecida en 1999, no ha tenido la repercusión que merece. La he dado a leer a editores europeos que tampoco la conocían. Su entusiasmo corre parejo al mío. Estamos ante una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de esta vuelta de siglo.

La novela que Rivera Garza presentó en Dallas es de otro estilo, dice. “Un poco más del género de lo fantástico y lo gótico. También escribo poesía, algunos de esos libros de poesía se pueden encontrar gratis en la red (hay un sitio que se llama Poesía Mexa) hay libros de muchos poetas mexicanos, pero ahí pueden encontrar dos libros míos: 'La muerte me da', que es una novela y también un libro de poesía -a veces hago también ese tipo de ejercicios y ese tipo de juegos".

¿Su formación académica transcurrió en México? En México estudié mi licenciatura y mi doctorado, que fue en historia, no en literatura, lo hice en Houston. Entonces tengo de ambos lados, la experiencia de haber crecido y estudiado en México, pero también, después haber desarrollado una vida completa acá y estudiado también.

¿Qué nos cuenta de su experiencia fronteriza, vivió mucho tiempo en Matamoros? Mis primeros dos o tres años los pasé en Matamoros (Tamaulipas, donde nació), pero viví 20 años en San Diego y Tijuana. Creo que de alguna manera las fronteras siempre han estado ahí.

¿Su literatura es feminista? Digamos que yo soy feminista. Eso sí me queda muy claro. Y en un mundo como en el que vivimos me parece que es la única opción digna.

La única opción digna, ¿para una mujer? Claro, frente a las grandes desigualdades del género, creo que un movimiento y una forma de pensar tratando de nivelar las jerarquías, me parece que es necesario. Mis libros, por otra parte, los calificaría más de libros críticos, que plantean preguntas a veces incómodas acerca del mundo en que vivimos.

¿Usted escribe siempre originalmente todo en español, o no? Hasta ahora la mayoría de mis libros de creación son en español, todo mi trabajo académico es en inglés.

¿Usted da clases, verdad? En la Universidad de Houston estamos empezando un programa de escritura creativa en español que es el primero que existe en la nación a nivel de doctorado.

¿Cuáles son sus influencias? Muchísimas. Cada libro que leo es una influencia, aparte también hay películas, amistades, la vida en general es una gran influencia.

¿A nivel de reconocimiento, cómo se siente en este punto de su carrera? Personalmente, no me puedo quejar. Pero creo que hay mucho trabajo por hacer respecto al reconocimiento de la escritura de mujeres, sobre todo en América Latina, pero no nada más ahí.

¿A qué países ha ido a presentar sus libros? A muchísimos...

Sus obras han sido traducidas al portugués, al frances, al inglés desde luego, y al coreano... Algunas han sido traducidas. Y en efecto, eso facilita la comunicación, la conversación con personas de otros lugares.

¿Por qué le tradujeron en coreano? Hay un programa fuerte de estudios hispánicos en Seúl y fueron ellos los que estuvieron detrás de la publicación de la antología, de hecho, de escritoras mexicanas.

Y usted fue incluida ahí. ¿Alguna vez se lo imaginó? Uno nunca sabe dónde va a sembrarse el interés por el español y la literatura que se hace en estos lados.

¿Qué le recomienda a quienes escriben y se autopublican o quieren convertirse en autores? Es bien importante para los escritores, antes que nada, leer mucho, que ése es nuestro trabajo, y segundo, es buscar y construir una comunidad a su alrededor, porque vivimos en sociedades que no valoran mucho las humanidades o las artes, entonces, necesitamos juntarnos con personas para quienes esta locura es igual de importante. Necesitamos crear este contexto para seguir haciendo con convicción lo que hacemos.

¿Círculos pequeños? Círculos de lectura, clases de escritura, pueden ser con tu mejor amigo, que se reúnan a hablar de libros de vez en cuando. Creo que cada quien va a encontrar su forma, pero lo importante es hacerse de una compañía para quien o quienes el leer libros o el estar cerca de libros sea igual de importante que para ti.

¿Cuál considera que es el objetivo de su cátedra? En la clase, como los libros, ha sido siempre importante para mí tratar de producir pensamiento crítico, tratar de ver al mundo, como el mundo podría ser.

Ella misma traduce del inglés al español y algunas veces del español al inglés. Ha vivido mucho tiempo en la frontera mexicoamericana y su experiencia de vida es binacional en muchos aspectos. Da clases de escritura en español en Houston, y se declara, sin ninguna duda, una feminista, aunque no define su obra como tal. En noviembre pasado presentó en Dallas su segunda novela traducida al inglés 'The Illion Crest' (La Cresta de Ilión), en The Wild Detectives, en donde habló con HOY Dallas al final de su ponencia.

¿Qué nos puede decir sobre su obra a grandes rasgos, para quienes aún no la identifican? La primera novela que publiqué se llamó "Nadie me verá llorar", es una novela que hice basada en la lectura de unos expedientes médicos de un gran manicomio que existió en México en 1910, entonces es una historia que se desarrolla dentro de ese manicomio, y también en la ciudad que está en proceso de convertirse en una gran ciudad.

Sobre 'Nadie me verá llorar', Carlos Fuentes escribió en El País: Hay libros que, acaso en honor propio, tardan en recibir el reconocimiento que merecen. Tal es, me parece, el caso de la extraordinaria novela de la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, Nadie me verá llorar (Tusquets). Aparecida en 1999, no ha tenido la repercusión que merece. La he dado a leer a editores europeos que tampoco la conocían. Su entusiasmo corre parejo al mío. Estamos ante una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de esta vuelta de siglo.

La novela que Rivera Garza presentó en Dallas es de otro estilo, dice. “Un poco más del género de lo fantástico y lo gótico. También escribo poesía, algunos de esos libros de poesía se pueden encontrar gratis en la red (hay un sitio que se llama Poesía Mexa) hay libros de muchos poetas mexicanos, pero ahí pueden encontrar dos libros míos: 'La muerte me da', que es una novela y también un libro de poesía -a veces hago también ese tipo de ejercicios y ese tipo de juegos".

¿Su formación académica transcurrió en México? En México estudié mi licenciatura y mi doctorado, que fue en historia, no en literatura, lo hice en Houston. Entonces tengo de ambos lados, la experiencia de haber crecido y estudiado en México, pero también, después haber desarrollado una vida completa acá y estudiado también.

¿Qué nos cuenta de su experiencia fronteriza, vivió mucho tiempo en Matamoros? Mis primeros dos o tres años los pasé en Matamoros (Tamaulipas, donde nació), pero viví 20 años en San Diego y Tijuana. Creo que de alguna manera las fronteras siempre han estado ahí.

¿Su literatura es feminista? Digamos que yo soy feminista. Eso sí me queda muy claro. Y en un mundo como en el que vivimos me parece que es la única opción digna.

La única opción digna, ¿para una mujer? Claro, frente a las grandes desigualdades del género, creo que un movimiento y una forma de pensar tratando de nivelar las jerarquías, me parece que es necesario. Mis libros, por otra parte, los calificaría más de libros críticos, que plantean preguntas a veces incómodas acerca del mundo en que vivimos.

¿Usted escribe siempre originalmente todo en español, o no? Hasta ahora la mayoría de mis libros de creación son en español, todo mi trabajo académico es en inglés.

¿Usted da clases, verdad? En la Universidad de Houston estamos empezando un programa de escritura creativa en español que es el primero que existe en la nación a nivel de doctorado.

¿Cuáles son sus influencias? Muchísimas. Cada libro que leo es una influencia, aparte también hay películas, amistades, la vida en general es una gran influencia.

¿A nivel de reconocimiento, cómo se siente en este punto de su carrera? Personalmente, no me puedo quejar. Pero creo que hay mucho trabajo por hacer respecto al reconocimiento de la escritura de mujeres, sobre todo en América Latina, pero no nada más ahí.

¿A qué países ha ido a presentar sus libros? A muchísimos...

Sus obras han sido traducidas al portugués, al frances, al inglés desde luego, y al coreano... Algunas han sido traducidas. Y en efecto, eso facilita la comunicación, la conversación con personas de otros lugares.

¿Por qué le tradujeron en coreano? Hay un programa fuerte de estudios hispánicos en Seúl y fueron ellos los que estuvieron detrás de la publicación de la antología, de hecho, de escritoras mexicanas.

Y usted fue incluida ahí. ¿Alguna vez se lo imaginó? Uno nunca sabe dónde va a sembrarse el interés por el español y la literatura que se hace en estos lados.

¿Qué le recomienda a quienes escriben y se autopublican o quieren convertirse en autores? Es bien importante para los escritores, antes que nada, leer mucho, que ése es nuestro trabajo, y segundo, es buscar y construir una comunidad a su alrededor, porque vivimos en sociedades que no valoran mucho las humanidades o las artes, entonces, necesitamos juntarnos con personas para quienes esta locura es igual de importante. Necesitamos crear este contexto para seguir haciendo con convicción lo que hacemos.

¿Círculos pequeños? Círculos de lectura, clases de escritura, pueden ser con tu mejor amigo, que se reúnan a hablar de libros de vez en cuando. Creo que cada quien va a encontrar su forma, pero lo importante es hacerse de una compañía para quien o quienes el leer libros o el estar cerca de libros sea igual de importante que para ti.

¿Cuál considera que es el objetivo de su cátedra? En la clase, como los libros, ha sido siempre importante para mí tratar de producir pensamiento crítico, tratar de ver al mundo, como el mundo podría ser.