Encienden velas en memoria de las víctimas de nuevo tiroteo escolar

DALLAS -- Patrice Fouche, una haitiana que llegó a Estados Unidos hace varios años proveniente de El Salvador con su esposo, no puede creer la ola de tiroteos que le ha tocado vivir en su nuevo país adoptivo.

"Estoy cansada de llorar, porque me siento incapaz de hacer algo ante esta situación", dijo la también madre de familia, conmovida por la tragedia ocurrida en una escuela en Santa Fe, Texas, cerca de Houston, donde el viernes un joven disparó con una pistola calibre 38 y mató a 10 personas, dejando a otras 10 heridas.

"Estar en una escuela de Estados Unidos en el 2018 es más mortal que estar activo en el Ejército Estadounidense. Los militres entienden que pagar el precio final es parte de la ecuación. Que  el asistir a la escuela ahora debe tenerse en cuenta que  es el mismo precio es más allá de lo comprensible", declaró el representante estatal texano Pocho Nevárez.

"No es normal" esto, dijo Fouche, quien participó en una vigilia del grupo "Madres Demandan Acción", el viernes por la noche, para recordar la memoria de las personas que perdieron la vida en el tiroteo más reciente ocurrido en plantes escolares de Estados Unidos.

Cuando el grupo de alrededor de 20 personas que se reunió en un parque del norte de Dallas frente a la preparatoria Lake Highlands se tomó de las manos, Fouche no pudo contener las lágrimas, pues además, tiene un hijo de 16 años que estudia la "high school".

El inevitable tema del control de las armas surgió al final de la vigilia y la joven Waed Alhayek, de 19 años, recordó cómo a los 7 años sobrevivió a un ataque en el que el agresor la amenazó a punta de pistola.

"Es tiempo de que los políticos hagan algo por cambiar las cosas", dijo Alhayek.

Fouche recordó que recientemente se unió a las protestas por la celebración de la reunión anual de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) celebrada en la ciudad.

"No entiendo la necesidad de tener una organización así, de vendedores de armas", dijo. "Porque eso es lo que son".

"Estoy cansada de llorar, porque me siento incapaz de hacer algo ante esta situación", dijo la también madre de familia, conmovida por la tragedia ocurrida en una escuela en Santa Fe, Texas, cerca de Houston, donde el viernes un joven disparó con una pistola calibre 38 y mató a 10 personas, dejando a otras 10 heridas.

"Estar en una escuela de Estados Unidos en el 2018 es más mortal que estar activo en el Ejército Estadounidense. Los militres entienden que pagar el precio final es parte de la ecuación. Que  el asistir a la escuela ahora debe tenerse en cuenta que  es el mismo precio es más allá de lo comprensible", declaró el representante estatal texano Pocho Nevárez.

"No es normal" esto, dijo Fouche, quien participó en una vigilia del grupo "Madres Demandan Acción", el viernes por la noche, para recordar la memoria de las personas que perdieron la vida en el tiroteo más reciente ocurrido en plantes escolares de Estados Unidos.

Cuando el grupo de alrededor de 20 personas que se reunió en un parque del norte de Dallas frente a la preparatoria Lake Highlands se tomó de las manos, Fouche no pudo contener las lágrimas, pues además, tiene un hijo de 16 años que estudia la "high school".

El inevitable tema del control de las armas surgió al final de la vigilia y la joven Waed Alhayek, de 19 años, recordó cómo a los 7 años sobrevivió a un ataque en el que el agresor la amenazó a punta de pistola.

"Es tiempo de que los políticos hagan algo por cambiar las cosas", dijo Alhayek.

Fouche recordó que recientemente se unió a las protestas por la celebración de la reunión anual de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) celebrada en la ciudad.

"No entiendo la necesidad de tener una organización así, de vendedores de armas", dijo. "Porque eso es lo que son".