'La esperanza es lo último que muere': "Esa es la historia de mi abuelo, de los braceros, de cada mexicano que ha cruzado el río", cuenta un veterano del área de Dallas

 'La esperanza es lo último que muere': "Esa es la historia de mi abuelo, de los braceros, de cada mexicano que ha cruzado el río", cuenta un veterano del área de Dallas

Al hablar de su abuelo, el señor George V. Padilla se emociona. Tiene que hacer una larga pausa antes de detallar a fondo lo que tiene para compartir sobre aquel inmigrante que llegó de Guadalajara sin hablar inglés y terminó combatiendo en la Primera Guerra Mundial por Estados Unidos.

Las memorias se le amontonan y quisiera contarlo todo de una vez, pero el bullicio se aplaca cuando busca hacer una especie de retrato hablado de las hazañas de su abuelo. Siendo también él un veterano, ennumera las glorias que como militar y civil ha saboreado tras el micrófono en radio y televisión. George Padilla fue imitador de John F. Kennedy, entrevistó a Bob Hope, hizo segmentos radiales en Corea por varios meses, ha sido conductor y director de noticias en televisión, pero su abuelo...

José María Padilla cruzó el Río Bravo poco después del estallido de la Revolución Mexicana y al llegar a Gary, Indiana, dice su nieto con orgullo que le ofrecieron hacerse ciudadano, sin mayores complicaciones. El siguiente paso para el recién llegado de Jalisco, México, fue enlistarse en el Ejército de Estados Unidos e ir a la Primera Guerra Mundial, según lo referido por George Padilla.

El abuelo Padilla no tuvo que ir a trabajar en las cosechas como lo hicieron miles de mexicanos que también cruzaron el río con, o sin permiso, en la época en que el gobierno estadounidense se quedó corto de brazos y piernas para atender sus fértiles campos.

El señor José María se convirtió en un oficinista o "clerk", cuenta su nieto. Fue policía militar, jugador de béisbol, boxeador y una inspiración para sus descendientes.

En la actualidad, George Padilla, a sus 73 años, sigue sintiéndose maravillado por la historia de su abuelo. Hace un par de semanas, al llegar a un almuerzo en Dallas con representantes de AARP, lo primero que le compartió con una ejecutiva de la organización fue un resumen en cuestión de segundos de cómo llegó su abuelo a suelo estadounidense.

ESPERANZA
"La esperanza es lo último que muere", es la única frase que el señor George pronuncia en español durante la conversación. La aprendió de un colega de la radio y le encontró un gran significado, admite.

"Esa es la historia de mi abuelo, de los braceros, de cada mexicano que ha cruzado el río; de cada mexicano que cruza el río actualmente. ¿Que es una nueva historia? No", explica Padilla, un "Miembro Premier" del Salón de la Fama de la Radio en Texas.

Emocionado, habla de cómo la historia tiende a repetirse y hace alusión a los campos de internamiento de japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial y lo que ha pasado recientemente en la frontera sur de Estados Unidos con las familias que han sido separadas y encerradas en centros de detención.

George Padilla, miembro del Texas Radio Hall of Fame

DE VUELTA
En octubre de 2017, después de la muerte de su madre (Alma Villasana), de quien se hizo cargo hasta el final, Padilla decidió retomar sus actividades de comunicador profesional tras el receso obligado. Uno de los primeros pasos fue el involucrarse en las labores informativas y de concientización que hace AARP en el área de Dallas y Fort Worth.

"George aboga porque los adultos mayores salgan a votar", dice Melodía Gutiérrez, de AARP Texas. Las cifras más recientes demuestran que las personas de 50 años o más salen a votar en porcentajes bajos.

"El utiliza su talento como personalidad de la radio para hablar de asuntos que afectan a los adultos mayores", señala Gutiérrez.

Padilla tiene previsto participar en el desfile del Día de Veteranos en Dallas portando un retrato de su abuelo Jose María, informó felizmente.

COREA
Este mexicoamericano pasó 13 meses en Corea a finales de la década de 1960. Alrededor de 1968, poco después de la captura del USS Pueblo cerca de Norcorea, Padilla grabó segmentos radiales sobre la actividad de los militares en el país asiático. Semanalmente enviaba los audios por barco hacia Washington, D.C. y de ahí eran diseminados hacia las comunidades de las que provenían los estadounidenses en servicio para ser transmitidos por las radios locales.

Después de contar todas esas historias de colegas en el ejército, es muy natural que ahora quiera dar a conocer la de su propia familia. Somos todo oídos.

Las memorias se le amontonan y quisiera contarlo todo de una vez, pero el bullicio se aplaca cuando busca hacer una especie de retrato hablado de las hazañas de su abuelo. Siendo también él un veterano, ennumera las glorias que como militar y civil ha saboreado tras el micrófono en radio y televisión. George Padilla fue imitador de John F. Kennedy, entrevistó a Bob Hope, hizo segmentos radiales en Corea por varios meses, ha sido conductor y director de noticias en televisión, pero su abuelo...

José María Padilla cruzó el Río Bravo poco después del estallido de la Revolución Mexicana y al llegar a Gary, Indiana, dice su nieto con orgullo que le ofrecieron hacerse ciudadano, sin mayores complicaciones. El siguiente paso para el recién llegado de Jalisco, México, fue enlistarse en el Ejército de Estados Unidos e ir a la Primera Guerra Mundial, según lo referido por George Padilla.

El abuelo Padilla no tuvo que ir a trabajar en las cosechas como lo hicieron miles de mexicanos que también cruzaron el río con, o sin permiso, en la época en que el gobierno estadounidense se quedó corto de brazos y piernas para atender sus fértiles campos.

El señor José María se convirtió en un oficinista o "clerk", cuenta su nieto. Fue policía militar, jugador de béisbol, boxeador y una inspiración para sus descendientes.

En la actualidad, George Padilla, a sus 73 años, sigue sintiéndose maravillado por la historia de su abuelo. Hace un par de semanas, al llegar a un almuerzo en Dallas con representantes de AARP, lo primero que le compartió con una ejecutiva de la organización fue un resumen en cuestión de segundos de cómo llegó su abuelo a suelo estadounidense.

ESPERANZA
"La esperanza es lo último que muere", es la única frase que el señor George pronuncia en español durante la conversación. La aprendió de un colega de la radio y le encontró un gran significado, admite.

"Esa es la historia de mi abuelo, de los braceros, de cada mexicano que ha cruzado el río; de cada mexicano que cruza el río actualmente. ¿Que es una nueva historia? No", explica Padilla, un "Miembro Premier" del Salón de la Fama de la Radio en Texas.

Emocionado, habla de cómo la historia tiende a repetirse y hace alusión a los campos de internamiento de japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial y lo que ha pasado recientemente en la frontera sur de Estados Unidos con las familias que han sido separadas y encerradas en centros de detención.

George Padilla, miembro del Texas Radio Hall of Fame

DE VUELTA
En octubre de 2017, después de la muerte de su madre (Alma Villasana), de quien se hizo cargo hasta el final, Padilla decidió retomar sus actividades de comunicador profesional tras el receso obligado. Uno de los primeros pasos fue el involucrarse en las labores informativas y de concientización que hace AARP en el área de Dallas y Fort Worth.

"George aboga porque los adultos mayores salgan a votar", dice Melodía Gutiérrez, de AARP Texas. Las cifras más recientes demuestran que las personas de 50 años o más salen a votar en porcentajes bajos.

"El utiliza su talento como personalidad de la radio para hablar de asuntos que afectan a los adultos mayores", señala Gutiérrez.

Padilla tiene previsto participar en el desfile del Día de Veteranos en Dallas portando un retrato de su abuelo Jose María, informó felizmente.

COREA
Este mexicoamericano pasó 13 meses en Corea a finales de la década de 1960. Alrededor de 1968, poco después de la captura del USS Pueblo cerca de Norcorea, Padilla grabó segmentos radiales sobre la actividad de los militares en el país asiático. Semanalmente enviaba los audios por barco hacia Washington, D.C. y de ahí eran diseminados hacia las comunidades de las que provenían los estadounidenses en servicio para ser transmitidos por las radios locales.

Después de contar todas esas historias de colegas en el ejército, es muy natural que ahora quiera dar a conocer la de su propia familia. Somos todo oídos.