Evidenciada, Greyhound cambia su política respecto a revisiones de agentes fronterizos

DALLAS -- La publicación de un documento filtrado en el que la Patrulla Fronteriza confirmó que sus agentes no pueden abordar autobuses sin el consentimiento de las compañías, orilló a Greyhound a informar que ya no permitirá que los agentes "de la migra" se suban a sus autobuses sin una orden de revisión.

La agencia de noticias Associated Press difundió el 14 de febrero el contenido del documento que contradecía la postura de Greyhound, con sede en Dallas, quien alegaba que por ley federal permitía que agentes de la Patrulla Fronteriza abordaran sus autobuses sin orden alguna. 

Greyhound dijo que capacitaría a sus conductores y empleados de la estación de autobuses respecto a la nueva política y que pegaría calcomanías en todos sus autobuses indicando claramente que no consentía las revisiones de rutina sin una orden.

"Nuestra preocupación principal es la seguridad de nuestros clientes y miembros del equipo, y estamos seguros de que estos cambios llevarán a una mejor experiencia para todos quienes estén involucrados", afirmó la compañía en un comunicado.

En el 2018, un grupo de activistas junto a la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y el congresista Joaquín Castro le entregaron 200,000 firmas a Greyhound aquí, pidiéndole que cesara de permitir que agentes de la Patrulla Fronteriza subieran a sus autobuses o cuestionaran a sus pasajeros sin una orden o causa probable.

En esa ocasión, Tricia Martínez, abogada de Greyhound, dijo en respuesta a los reclamos que las revisiones de los agentes federales, en efecto, eran hechas "sin una orden, pero aún [así eran] legales (warrantless but still legal)”. También declaró que Greyhound no estaba en coordinación con la Patrulla Fronteriza y que los agentes.

Reclamos y polémicas sobre Greyhound:

Reporte: Mujer informada enfrenta a agentes a bordo de Greyhound

Atacan a anciana a bordo de un autobús por no hablar inglés

 

A Deyvid Morales, un Dreamer que fue arrestado en un autobús de Greyhound que viajaba de Utah a Louisiana, le quitaron el dinero para su matrícula escolar y el equipaje en el 2011.

"Me detuvieron durante 17 días. No se me permitió hablar con mis padres durante al menos cuatro días. Tuve que poner $4,000 en fianza para ser liberado y me enviaron de regreso a Utah. Me enfrenté a la deportación durante más de un año", dijo el joven que ahora es residente.

Morales, originario de Acapulco, México, protestó en Dallas el incidente en el 2012, con una huelga de hambre para llamar la atención sobre la práctica de Greyhound. 

La agencia de noticias Associated Press difundió el 14 de febrero el contenido del documento que contradecía la postura de Greyhound, con sede en Dallas, quien alegaba que por ley federal permitía que agentes de la Patrulla Fronteriza abordaran sus autobuses sin orden alguna. 

Greyhound dijo que capacitaría a sus conductores y empleados de la estación de autobuses respecto a la nueva política y que pegaría calcomanías en todos sus autobuses indicando claramente que no consentía las revisiones de rutina sin una orden.

"Nuestra preocupación principal es la seguridad de nuestros clientes y miembros del equipo, y estamos seguros de que estos cambios llevarán a una mejor experiencia para todos quienes estén involucrados", afirmó la compañía en un comunicado.

En el 2018, un grupo de activistas junto a la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y el congresista Joaquín Castro le entregaron 200,000 firmas a Greyhound aquí, pidiéndole que cesara de permitir que agentes de la Patrulla Fronteriza subieran a sus autobuses o cuestionaran a sus pasajeros sin una orden o causa probable.

En esa ocasión, Tricia Martínez, abogada de Greyhound, dijo en respuesta a los reclamos que las revisiones de los agentes federales, en efecto, eran hechas "sin una orden, pero aún [así eran] legales (warrantless but still legal)”. También declaró que Greyhound no estaba en coordinación con la Patrulla Fronteriza y que los agentes.

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A Deyvid Morales, un Dreamer que fue arrestado en un autobús de Greyhound que viajaba de Utah a Louisiana, le quitaron el dinero para su matrícula escolar y el equipaje en el 2011.

"Me detuvieron durante 17 días. No se me permitió hablar con mis padres durante al menos cuatro días. Tuve que poner $4,000 en fianza para ser liberado y me enviaron de regreso a Utah. Me enfrenté a la deportación durante más de un año", dijo el joven que ahora es residente.

Morales, originario de Acapulco, México, protestó en Dallas el incidente en el 2012, con una huelga de hambre para llamar la atención sobre la práctica de Greyhound.