Mucho más que un policía: Ponen en alto el nombre del oficial Arnulfo Pargas

El nombre del fallecido cabo de la Policía de Dallas, Arnulfo Pargas, fue puesto en alto en una esquina de la zona del oeste de Dallas, una comunidad que lo recuerda con gran cariño y gratitud.

La ceremonia fue realizada durante la última semana de abril y decenas se reunieron en la esquina de las calles Goldman y Shaw en donde quedó colocado el letrero.

El concejal del Distrito 6, Omar Narváez, convocó a una celebración comunitaria a la que acudieron numerosas personas, entre ellos, la ahora viuda del cabo Pargas, Toni Pargas, y alrededor de una veintena de policías de la ciudad, además de amigos y residentes del área.

"Era el primero que se apuntaba" (para ayudar a familias), dijo el oficial Daniel Arrivillaga, quien acudió al homenaje celebrado en una soleada tarde de jueves. "El ponía a otras personas antes que él [[para asistirlos] y no importaba si eran holidays [días festivos], domingos o sábados".

Henry Martínez, un amigo de mucho tiempo, tuvo que interrumpir su discurso ante el micrófono al ser superado por la emoción. Sus lágrimas lo dijeron todo.

Pargas, quien tenía 52 años cuando en junio de 2021 cayó enfermo, era quizás el mejor ejemplo de las relaciones constructivas que han llegado a establecer en no pocos casos los oficiales de la policía con los residentes de la comunidad.

El cabo (de alto rango, o "Sr. Corporal") era una persona empática y totalmente bilingue. De acuerdo a la biografía que publicó su familia poco después de su muerte, en septiembre de 2021, Pargas en su niñez vivió varios años en Zacatecas, México junto a su progenitora, quien lo crío como madre soltera.

A Susana García, una guanajuatense del noreste de Dallas, Pargas le dejó una impresión que difícilmente podrá borrar de su memoria.

El 27 de enero de 2020, durante una reunión comunitaria del grupo UNIDOS (una asociación de policías que hablan español y procuran fortalecer los lazos con los hispanoparlantes de la ciudad), García se enteró por boca de Pargas que ambos tenían algo en común: la pérdida inesperada de un hijo. 

García se había presentado esa tarde a hablar de su historia de vida después del asesinato de su hijo Oziel, quien fue robado y murió de un tiro frente a la puerta de su apartamento en el noroeste de Dallas, a los 17 años.

La mexicana contó que después de la tragedia, se involucró en actividades comunitarias y en pedirle a otros residentes hispanos que no esperen a que les ocurra una pérdida tan grande para conocer sus derechos y aprovechar los recursos que existen para buscar mejoras y justicia.

Cuando terminó su participación, García regresó a su asiento y poco después Pargas se acercó a saludarla: Le contó que él también había perdido a un hijo muy joven (Alexander, de 19 años, en el 2019). Los dos lloraron y Pargas le entregó su tarjeta a García, diciéndole que estaría disponible para hablar con ella cuando quisiera desahogarse.

Pero ya no hubo oportunidad. El oficial fue víctima de un contagio de coronavirus un año y medio más tarde y no logró recuperarse tras varios meses en el hospital.

"El mismo dolor nos unía", reflexiona la madre hispana, quien quedó impactada por la sencillez y humanidad mostrada por Pargas en esa ocasión.

NO LE TENGAN MIEDOGarcía admite que por más de 20 años no se ha atrevido a conducir un automóvil por miedo a ser detenida por la policía. Pero después de hablar con Pargas su percepción cambió por completo, ya había avanzado con las varias reuniones de UNIDOS a las que había acudido antes, aclara.

Y aunque ya "no les tiene miedo", definitivamente cree que no se aventurará a manejar por las calles del Metroplex; ahora por precaución.

La ceremonia fue realizada durante la última semana de abril y decenas se reunieron en la esquina de las calles Goldman y Shaw en donde quedó colocado el letrero.

El concejal del Distrito 6, Omar Narváez, convocó a una celebración comunitaria a la que acudieron numerosas personas, entre ellos, la ahora viuda del cabo Pargas, Toni Pargas, y alrededor de una veintena de policías de la ciudad, además de amigos y residentes del área.

"Era el primero que se apuntaba" (para ayudar a familias), dijo el oficial Daniel Arrivillaga, quien acudió al homenaje celebrado en una soleada tarde de jueves. "El ponía a otras personas antes que él [[para asistirlos] y no importaba si eran holidays [días festivos], domingos o sábados".

Henry Martínez, un amigo de mucho tiempo, tuvo que interrumpir su discurso ante el micrófono al ser superado por la emoción. Sus lágrimas lo dijeron todo.

Pargas, quien tenía 52 años cuando en junio de 2021 cayó enfermo, era quizás el mejor ejemplo de las relaciones constructivas que han llegado a establecer en no pocos casos los oficiales de la policía con los residentes de la comunidad.

El cabo (de alto rango, o "Sr. Corporal") era una persona empática y totalmente bilingue. De acuerdo a la biografía que publicó su familia poco después de su muerte, en septiembre de 2021, Pargas en su niñez vivió varios años en Zacatecas, México junto a su progenitora, quien lo crío como madre soltera.

A Susana García, una guanajuatense del noreste de Dallas, Pargas le dejó una impresión que difícilmente podrá borrar de su memoria.

El 27 de enero de 2020, durante una reunión comunitaria del grupo UNIDOS (una asociación de policías que hablan español y procuran fortalecer los lazos con los hispanoparlantes de la ciudad), García se enteró por boca de Pargas que ambos tenían algo en común: la pérdida inesperada de un hijo. 

García se había presentado esa tarde a hablar de su historia de vida después del asesinato de su hijo Oziel, quien fue robado y murió de un tiro frente a la puerta de su apartamento en el noroeste de Dallas, a los 17 años.

La mexicana contó que después de la tragedia, se involucró en actividades comunitarias y en pedirle a otros residentes hispanos que no esperen a que les ocurra una pérdida tan grande para conocer sus derechos y aprovechar los recursos que existen para buscar mejoras y justicia.

Cuando terminó su participación, García regresó a su asiento y poco después Pargas se acercó a saludarla: Le contó que él también había perdido a un hijo muy joven (Alexander, de 19 años, en el 2019). Los dos lloraron y Pargas le entregó su tarjeta a García, diciéndole que estaría disponible para hablar con ella cuando quisiera desahogarse.

Pero ya no hubo oportunidad. El oficial fue víctima de un contagio de coronavirus un año y medio más tarde y no logró recuperarse tras varios meses en el hospital.

"El mismo dolor nos unía", reflexiona la madre hispana, quien quedó impactada por la sencillez y humanidad mostrada por Pargas en esa ocasión.

NO LE TENGAN MIEDOGarcía admite que por más de 20 años no se ha atrevido a conducir un automóvil por miedo a ser detenida por la policía. Pero después de hablar con Pargas su percepción cambió por completo, ya había avanzado con las varias reuniones de UNIDOS a las que había acudido antes, aclara.

Y aunque ya "no les tiene miedo", definitivamente cree que no se aventurará a manejar por las calles del Metroplex; ahora por precaución.