Juez cancela ejecución de hispano del norte de Texas por nueva evidencia que sugiere podría ser inocente

Un juez del norte de Texas canceló la ejecución programada para la próxima semana de Iván Cantú un día después de que una nueva apelación sostuviera que fue condenado erróneamente con falso testimonio de dos testigos clave. La presentación alega también que los jurados no tuvieron acceso a evidencia clave que los pudiera haber convencido de que era inocente.

El miércoles por la noche, el juez de distrito Benjamin Smith, un republicano del condado Collin, retiró su orden previa para la ejecución de Cantú que estaba programada para el 26 de abril, diciendo que los argumentos requieren una revisión posterior. También, dos jurados originales de la condena de Cantú expresaron que ya no apoyan la pena de muerte en su contra después de escuchar los nuevos detalles de su clamor de inocencia.

Esta historia fue publicada originalmente en inglés por el Texas Tribune

Cantú, de 49 años, ha estado en el corredor de la muerte por más de dos décadas. Fue hallado culpable en 2001 por los homicidios en Dallas de su primo y de la prometida de su primo, James Mosqueda y Amy Kitchen (en noviembre de 2000). La fiscalía ha argumentado la culpabilidad de Cantú en gran parte con base en evidencias forenses y el testimonio de la prometida de Cantú, Amy Boettcher.

El automóvil de Mosqueda fue encontrado en el apartamento de Cantú el día después de que los cuerpos fueron descubiertos, y después — mientras Cantú estaba fuera de la ciudad — la policía encontró pantalones y calcetines ensangrentados en su bote de basura los cuales coincidían con el ADN de las víctimas, de acuerdo a documentos judiciales. La pistola usada en los asesinatos fue hallada en la casa de un amigo de Cantú y Boettcher con huellas de Cantú en el cargador. Después de que Cantú fue arrestado, Boettcher también le atribuyó los asesinatos a él.

Cantú, sin embargo, dice que fue incriminado. Mosqueda era un vendedor de drogas local que probablemente fue asesinado por un narcotraficante rival a quien le debía mucho dinero, argumentó Cantú.

Cantú y Boettcher se habían ido a Arkansas en un viaje previamente planeado antes de que los cuerpos fueran descubiertos, de acuerdo a la nueva apelación del prisionero. En una llamada con uno de los socios de Mosqueda poco después de los asesinatos, la cual no sabía que la policía estaba escuchando, Cantú dijo que un hombre vestido como repartidor de pizza lo había amenazado en su apartamento varios días antes. Cantú dijo que el sujeto le dijo que buscaba a Mosqueda, quien le debía dinero por drogas.

Cantú le dijo al hombre que le advirtió a Mosqueda sobre la amenaza y éste le pidió a Cantú que intercambiaran automóviles para que pareciera que no estaba en casa y que alguien más estaba de visita.

Después de que las ropas ensangrentadas fueron encontradas en su departamento, Cantú fue arrestado a su regreso al condado de Collin. Boettcher se regresó a la casa de sus padres en Arkansas y finalmente le dijo a la policía que Cantú cometió los asesinatos y testificó en su contra en el juicio. Dijo que Cantú le había dicho la noche antes de que los cuerpos de las víctimas fueron encontrados que los iba a matar. Que salió y regresó con la cara hinchada y ropas ensangrentadas y que después se fueron de fiesta. Los dos consumían drogas.

Los abogados de Cantú argumentaron que Boettcher señaló a Cantú porque temió que de lo contrario sería un blanco por las muertes. Su padrastro declaró que le llamó después del arresto de Cantú y le dijo "estoy muerta de miedo de que vayan a matarme. Sácame de aquí".

La apelación de Cantú intenta desmenuzar las declaraciones de Boettcher. Sus abogados señalan que nadie más que vio a Cantú esa noche notó que su cara estuviera hinchada o moreteada. El reloj de Mosqueda, el cual Boettcher dijo que vio que Cantú tiró desde su carro la noche de los asesinatos, fue encontrado por uno de los familiares de Kitchen en la casa de Mosqueda y entregado a la policía, dijeron los abogados de Cantú, un detalle del que apenas se enteraron en 2019.

Además, Boettcher testificó que Cantú le había propuesto matrimonio con un anillo de diamantes que había robado del cuerpo de Kitchen después de matarla, pero los testigos dijeron que la pareja había anunciado su compromiso y mostrado el anillo de Boettcher una semana antes.

Boettcher murió en 2021 a los 44 años, de acuerdo a un investigador privado de Cantú y un obituario. La oficina de la fiscalía de distrito del condado de Collin declinó comentar en un caso pendiente.

Los abogados de Cantú también intentaron sumarle peso al argumento de que fue incriminado al citar a una oficial de policía que, durante un chequeo de bienestar en el apartamento de Cantú después de que los homicidios fueron descubiertos, dijo que no vio ropas ensangrentadas en el bote de basura sin tapa colocado de manera prominente en la cocina durante su búsqueda original. No está claro si la oficial registró el bote de basura, pero dijo desde entonces en una declaración jurada que cree que habría visto la ropa, "lo que me lleva a creer que la evidencia en el bote de basura no estaba ahí al momento del registro".

Las ropas fueron encontradas tres días después durante un registro de policía, antes de que Cantú regresara a casa de Arkansas. Los abogados de Cantú también dijeron que los registros telefónicos mostraron que una llamada fue hecha desde su apartamento cuando él estaba en Arkansas, lo cual indica, según ellos, que alguien más puso las ropas allí.

En cuanto a su huella dactilar en la pistola, Cantú insistió en que nunca manejó esa pistola (con la que se cometió el crimen) pero que manejó varias otras con Boettcher en los días previos a los asesinatos, de acuerdo al investigador privado Matt Duff, quien lanzó un podcast acerca del caso de Cantú en 2020 después de que comenzó a investigarlo. Duff teorizó que un cartucho que Cantú tocó pudo haber sido insertado en el arma criminal, mientras que sus huellas no estaban en la pistola en sí.

Finalmente, los abogados de Cantú apuntaron a la retractación del testimonio del hermano de Boettcher, Jeff. Jeff Boettcher testificó en el juicio que Cantú le había hablado de matar a Mosqueda, que había visto a Cantú con el arma homicida y que Cantú le había pedido que lo ayudara a limpiar después de los asesinatos.

Poco después de la muerte de su hermana, Jeff Boettcher empezó a llamar a los fiscales en 2022 para retractarse de su testimonio. Le dijo a la oficina del fiscal de distrito que estaba bajo los efectos de las drogas cuando habló con la policía y durante el juicio, y que lo que dijo no era verdad.

Desde que los nuevos argumentos fueron presentados a los jurados que sentenciaron a Cantú a la pena de muerte en 2001, por lo menos dos han pugnado por frenar su ejecución."Me perturba la posibilidad de que se me hayan presentado a mí y a los demás jurados falsos testimonios y evidencias en el juicio", dijo Montra Marie Biggs en una declaración firmada este mes. "Como jurado que sirvió en este caso, no quiero ver al señor Cantú ejecutado son obtener una audiencia completa sobre esta información nueva". Sin embargo, no está claro si los argumentos serán escuchados en corte. La Corte de Apelaciones Criminales de Texas tiene la última palabra sobre si la apelación puede proceder y aún no ha decidido sobre la presentación recién entregada -un día al momento de la redacción original de este reporte. Mientras tanto, Cantú permanecerá en el corredor de la muerte.

El miércoles, su madre caminó por el Capitolio de Texas, intentando llamar la atención de cualquier legislador posible para pedir un alto a la ejecución de su hijo. Sylvia Cantú dijo que su hijo nunca tuvo una oportunidad, culpando a abogados defensores flojos y la mala conducta de fiscales y la policía. Pero dijo que él siempre tuvo la esperanza de poder obtener justicia.

"El cree que este resultado va a funcionar en su mejor interés", dijo horas antes de que el juez retirara la orden de ejecución. "Y espero que sí. Rezo porque así sea".

El miércoles por la noche, el juez de distrito Benjamin Smith, un republicano del condado Collin, retiró su orden previa para la ejecución de Cantú que estaba programada para el 26 de abril, diciendo que los argumentos requieren una revisión posterior. También, dos jurados originales de la condena de Cantú expresaron que ya no apoyan la pena de muerte en su contra después de escuchar los nuevos detalles de su clamor de inocencia.

Esta historia fue publicada originalmente en inglés por el Texas Tribune

Cantú, de 49 años, ha estado en el corredor de la muerte por más de dos décadas. Fue hallado culpable en 2001 por los homicidios en Dallas de su primo y de la prometida de su primo, James Mosqueda y Amy Kitchen (en noviembre de 2000). La fiscalía ha argumentado la culpabilidad de Cantú en gran parte con base en evidencias forenses y el testimonio de la prometida de Cantú, Amy Boettcher.

El automóvil de Mosqueda fue encontrado en el apartamento de Cantú el día después de que los cuerpos fueron descubiertos, y después — mientras Cantú estaba fuera de la ciudad — la policía encontró pantalones y calcetines ensangrentados en su bote de basura los cuales coincidían con el ADN de las víctimas, de acuerdo a documentos judiciales. La pistola usada en los asesinatos fue hallada en la casa de un amigo de Cantú y Boettcher con huellas de Cantú en el cargador. Después de que Cantú fue arrestado, Boettcher también le atribuyó los asesinatos a él.

Cantú, sin embargo, dice que fue incriminado. Mosqueda era un vendedor de drogas local que probablemente fue asesinado por un narcotraficante rival a quien le debía mucho dinero, argumentó Cantú.

Cantú y Boettcher se habían ido a Arkansas en un viaje previamente planeado antes de que los cuerpos fueran descubiertos, de acuerdo a la nueva apelación del prisionero. En una llamada con uno de los socios de Mosqueda poco después de los asesinatos, la cual no sabía que la policía estaba escuchando, Cantú dijo que un hombre vestido como repartidor de pizza lo había amenazado en su apartamento varios días antes. Cantú dijo que el sujeto le dijo que buscaba a Mosqueda, quien le debía dinero por drogas.

Cantú le dijo al hombre que le advirtió a Mosqueda sobre la amenaza y éste le pidió a Cantú que intercambiaran automóviles para que pareciera que no estaba en casa y que alguien más estaba de visita.

Después de que las ropas ensangrentadas fueron encontradas en su departamento, Cantú fue arrestado a su regreso al condado de Collin. Boettcher se regresó a la casa de sus padres en Arkansas y finalmente le dijo a la policía que Cantú cometió los asesinatos y testificó en su contra en el juicio. Dijo que Cantú le había dicho la noche antes de que los cuerpos de las víctimas fueron encontrados que los iba a matar. Que salió y regresó con la cara hinchada y ropas ensangrentadas y que después se fueron de fiesta. Los dos consumían drogas.

Los abogados de Cantú argumentaron que Boettcher señaló a Cantú porque temió que de lo contrario sería un blanco por las muertes. Su padrastro declaró que le llamó después del arresto de Cantú y le dijo "estoy muerta de miedo de que vayan a matarme. Sácame de aquí".

La apelación de Cantú intenta desmenuzar las declaraciones de Boettcher. Sus abogados señalan que nadie más que vio a Cantú esa noche notó que su cara estuviera hinchada o moreteada. El reloj de Mosqueda, el cual Boettcher dijo que vio que Cantú tiró desde su carro la noche de los asesinatos, fue encontrado por uno de los familiares de Kitchen en la casa de Mosqueda y entregado a la policía, dijeron los abogados de Cantú, un detalle del que apenas se enteraron en 2019.

Además, Boettcher testificó que Cantú le había propuesto matrimonio con un anillo de diamantes que había robado del cuerpo de Kitchen después de matarla, pero los testigos dijeron que la pareja había anunciado su compromiso y mostrado el anillo de Boettcher una semana antes.

Boettcher murió en 2021 a los 44 años, de acuerdo a un investigador privado de Cantú y un obituario. La oficina de la fiscalía de distrito del condado de Collin declinó comentar en un caso pendiente.

Los abogados de Cantú también intentaron sumarle peso al argumento de que fue incriminado al citar a una oficial de policía que, durante un chequeo de bienestar en el apartamento de Cantú después de que los homicidios fueron descubiertos, dijo que no vio ropas ensangrentadas en el bote de basura sin tapa colocado de manera prominente en la cocina durante su búsqueda original. No está claro si la oficial registró el bote de basura, pero dijo desde entonces en una declaración jurada que cree que habría visto la ropa, "lo que me lleva a creer que la evidencia en el bote de basura no estaba ahí al momento del registro".

Las ropas fueron encontradas tres días después durante un registro de policía, antes de que Cantú regresara a casa de Arkansas. Los abogados de Cantú también dijeron que los registros telefónicos mostraron que una llamada fue hecha desde su apartamento cuando él estaba en Arkansas, lo cual indica, según ellos, que alguien más puso las ropas allí.

En cuanto a su huella dactilar en la pistola, Cantú insistió en que nunca manejó esa pistola (con la que se cometió el crimen) pero que manejó varias otras con Boettcher en los días previos a los asesinatos, de acuerdo al investigador privado Matt Duff, quien lanzó un podcast acerca del caso de Cantú en 2020 después de que comenzó a investigarlo. Duff teorizó que un cartucho que Cantú tocó pudo haber sido insertado en el arma criminal, mientras que sus huellas no estaban en la pistola en sí.

Finalmente, los abogados de Cantú apuntaron a la retractación del testimonio del hermano de Boettcher, Jeff. Jeff Boettcher testificó en el juicio que Cantú le había hablado de matar a Mosqueda, que había visto a Cantú con el arma homicida y que Cantú le había pedido que lo ayudara a limpiar después de los asesinatos.

Poco después de la muerte de su hermana, Jeff Boettcher empezó a llamar a los fiscales en 2022 para retractarse de su testimonio. Le dijo a la oficina del fiscal de distrito que estaba bajo los efectos de las drogas cuando habló con la policía y durante el juicio, y que lo que dijo no era verdad.

Desde que los nuevos argumentos fueron presentados a los jurados que sentenciaron a Cantú a la pena de muerte en 2001, por lo menos dos han pugnado por frenar su ejecución."Me perturba la posibilidad de que se me hayan presentado a mí y a los demás jurados falsos testimonios y evidencias en el juicio", dijo Montra Marie Biggs en una declaración firmada este mes. "Como jurado que sirvió en este caso, no quiero ver al señor Cantú ejecutado son obtener una audiencia completa sobre esta información nueva". Sin embargo, no está claro si los argumentos serán escuchados en corte. La Corte de Apelaciones Criminales de Texas tiene la última palabra sobre si la apelación puede proceder y aún no ha decidido sobre la presentación recién entregada -un día al momento de la redacción original de este reporte. Mientras tanto, Cantú permanecerá en el corredor de la muerte.

El miércoles, su madre caminó por el Capitolio de Texas, intentando llamar la atención de cualquier legislador posible para pedir un alto a la ejecución de su hijo. Sylvia Cantú dijo que su hijo nunca tuvo una oportunidad, culpando a abogados defensores flojos y la mala conducta de fiscales y la policía. Pero dijo que él siempre tuvo la esperanza de poder obtener justicia.

"El cree que este resultado va a funcionar en su mejor interés", dijo horas antes de que el juez retirara la orden de ejecución. "Y espero que sí. Rezo porque así sea".