"Nadie está seguro aquí". Hija única recuerda a su madre tras mortal tiroteo en restaurante

"Nadie está seguro aquí". Hija única recuerda a su madre tras mortal tiroteo en restaurante

Foto de Patricia Chileno y su hija Ale Bonilla./Facebook.

Patricia Chileno recién se había enterado de que sería abuela por segunda vez. La noticia la llenó de gusto, pero esa mañana de junio que desayunó con su hija única, Alejandra Bonilla Chileno, sería la última vez que lo haría.

Portillo, de 50 años, era jefa de la cocina de un Chick-fil-A ubicado en Las Colinas. Una persona muy estimada y respetada por sus compañeros de trabajo. Ella y Brayan Godoy, de 31, fueron abatidos a tiros por un sospechoso que llegó al lugar el pasado 26 de junio poco antes de las 4 p.m. y abrió fuego antes de huir.

"Nadie merece morir así. Nadie merece que le arrebate la vida otra persona", dijo Alejandra, quien recordó a su madre durante una vigilia realizada afuera del restaurante cuatro días después de la impensable tragedia ocurrida en Irving.

"Mi mamá no tenía enemigos. Todas las personas que la conocían sabían la calidad de persona que era", agregó sin poder contener las lágrimas.

Al preguntársele sobre cómo le gustaría que la comunidad la recordara, dijo sin pensarlo: "(Por) lo feliz que era, siempre tenía una sonrisa en su rostro".

ABUELA. "Cuando se dio cuenta que yo estaba embarazada y que iba a ser un niño, dijo que ese era el niño que siempre soñó", añadió respecto a la adoración que Portillo sentía por su nieto, el pequeño Gael.

"Ella siempre fue una persona bien trabajadora", dijo recuperando brevemente la sonrisa durante una entrevista con este medio.

En cuestión de seguridad, comentó entre sollozos que "nadie está seguro aquí. Ni aquí ni en ningún lado. La gente se cree con el derecho de poder venir y quitarle la vida a una persona por rabia, po coraje o por lo que sea y nadie tiene ese derecho".

En un mensaje que publicó en Facebook, Alejandra, quien había perdido antes a su padre, le dedicó las siguientes palabras a su madre: "Lucharé por que se haga la justicia que mereces aunque eso no te devuelva con nosotros es lo menos que mereces.

"Ayúdame desde el cielo a entender el porqué, se que estás en un mejor lugar".

CONSULADO. Portillo era salvadoreña y Gerson Soto, un ex compañero de trabajo suyo y compatriota estableció una cuenta para reunir fondos con el objetivo de solventar los gastos funerarios. Y probablemente, como los planes de la hija de Portillo no eran de enviarla de regreso a El Salvador, los representantes del Consulado no habían respondido a ningún pedido de apoyo en el caso.

Soto dijo que le pidieron que borrara lo que había publicado en el GoFundMe (la queja de la falta de respuesta)...

"Yo llamé al consulado y dijeron que no podían dar ayuda legal más que para repatriar, pero siento que como salvadoreños, necesitamos que ellos también nos apoyen siempre, no hasta cuando (ellos) quieran", dijo Soto en la vigilia de finales de junio. 

El Consulado, confirmó Alejandra, varios después se pusieron en contacto con ella, lo mismo que el restaurante.

Sobre Oved Mendoza Argueta, el sospechoso de los dos homicidios, Soto dijo que sentía que la comunidad salvadoreña no querría que alcanzara fianza o fuera deportado antes de responder a los cargos de asesinato que pesan sobre él.

Portillo, de 50 años, era jefa de la cocina de un Chick-fil-A ubicado en Las Colinas. Una persona muy estimada y respetada por sus compañeros de trabajo. Ella y Brayan Godoy, de 31, fueron abatidos a tiros por un sospechoso que llegó al lugar el pasado 26 de junio poco antes de las 4 p.m. y abrió fuego antes de huir.

"Nadie merece morir así. Nadie merece que le arrebate la vida otra persona", dijo Alejandra, quien recordó a su madre durante una vigilia realizada afuera del restaurante cuatro días después de la impensable tragedia ocurrida en Irving.

"Mi mamá no tenía enemigos. Todas las personas que la conocían sabían la calidad de persona que era", agregó sin poder contener las lágrimas.

Al preguntársele sobre cómo le gustaría que la comunidad la recordara, dijo sin pensarlo: "(Por) lo feliz que era, siempre tenía una sonrisa en su rostro".

ABUELA. "Cuando se dio cuenta que yo estaba embarazada y que iba a ser un niño, dijo que ese era el niño que siempre soñó", añadió respecto a la adoración que Portillo sentía por su nieto, el pequeño Gael.

"Ella siempre fue una persona bien trabajadora", dijo recuperando brevemente la sonrisa durante una entrevista con este medio.

En cuestión de seguridad, comentó entre sollozos que "nadie está seguro aquí. Ni aquí ni en ningún lado. La gente se cree con el derecho de poder venir y quitarle la vida a una persona por rabia, po coraje o por lo que sea y nadie tiene ese derecho".

En un mensaje que publicó en Facebook, Alejandra, quien había perdido antes a su padre, le dedicó las siguientes palabras a su madre: "Lucharé por que se haga la justicia que mereces aunque eso no te devuelva con nosotros es lo menos que mereces.

"Ayúdame desde el cielo a entender el porqué, se que estás en un mejor lugar".

CONSULADO. Portillo era salvadoreña y Gerson Soto, un ex compañero de trabajo suyo y compatriota estableció una cuenta para reunir fondos con el objetivo de solventar los gastos funerarios. Y probablemente, como los planes de la hija de Portillo no eran de enviarla de regreso a El Salvador, los representantes del Consulado no habían respondido a ningún pedido de apoyo en el caso.

Soto dijo que le pidieron que borrara lo que había publicado en el GoFundMe (la queja de la falta de respuesta)...

"Yo llamé al consulado y dijeron que no podían dar ayuda legal más que para repatriar, pero siento que como salvadoreños, necesitamos que ellos también nos apoyen siempre, no hasta cuando (ellos) quieran", dijo Soto en la vigilia de finales de junio. 

El Consulado, confirmó Alejandra, varios después se pusieron en contacto con ella, lo mismo que el restaurante.

Sobre Oved Mendoza Argueta, el sospechoso de los dos homicidios, Soto dijo que sentía que la comunidad salvadoreña no querría que alcanzara fianza o fuera deportado antes de responder a los cargos de asesinato que pesan sobre él.