ARLINGTON, Texas -- Un caso de homicidio que estuvo "congelado" por más de 14 años en el Metroplex fue reactivado tras el arresto de Mayra Velásquez, luego de que pruebas de ADN recolectadas en la escena del crimen coincidieran este año con una muestra reciente de su perfil genético.
Velásquez, de 42 años de edad, fue arrestada el 16 de julio, e inicialmente estuvo detenida sin derecho a fianza, pero después de varios días, tras una solicitud de sus abogados, un juez le fijó una fianza de 450,000 dólares. Tras pagarla, salió del Centro Correccional Lon Evans, en el condado de Tarrant, bajo estrictas medidas de supervisión.
Su defensa ofreció una conferencia de prensa, en la cual no se permitieron preguntas de los reporteros a Velásquez, quien hizo una declaración breve en la que negó haber cometido el crimen. Hasta ahora, no hay ninguna audiencia programada en el caso.
El 20 de enero de 2012, la policía de Arlington encontró a Irasema Chávez, de 32 años, sin vida dentro de su apartamento, localizado cerca de la calle S. Collins y la East Timber View Lane. La víctima presentaba múltiples heridas de arma blanca, y el médico forense determinó que recibió más de 100 puñaladas.
Una de las pistas más importantes fue un rastro de sangre que fue recuperado en la escena y que se creyó pertenecía a la persona responsable del ataque. Durante años, el ADN permaneció sin ser identificado, aunque se determinó que era de una mujer hispana.
Los agentes descubrieron que la televisión de Chávez había sido extraída de su apartamento, y también encontraron una mancha de sangre en el mueble donde estaba el aparato. Esa gota contenía el ADN de una hispana que no era la víctima, fue el único dato concreto disponible en la etapa inicial de las investigaciones.
El video. En ese año, la policía difundió fotos obtenidas de una cámara de seguridad que mostraba a una persona en ropas sueltas entrando al apartamento de Chávez la noche antes del asesinato, pero nunca pudieron identificar a un sospechoso o sospechosa. Sin embargo, el video se convirtió en una de las piezas clave de la investigación.
En un giro importante, en el 2024 la detective de la policía de Arlington, Tracey Dixon, inició una colaboración con la oficina del FBI en Dallas, tras solicitar apoyo para probar la tecnología de genealogía genética en el caso de Irasema.
Una muestra de ADN de uno de los familiares de Velasquez y otra muestra obtenida de un tenedor desechable ayudó a identificarla como la única sospechosa del crimen. Tanto la víctima como la acusada eran originarias de Allende, Nuevo León, según publicaron periódicos de México como Milenio.
Caso. Tras el arresto de Velásquez, las autoridades también indicaron que tienen datos valiosos de teléfono celular que será usado como evidencia en corte. Sus declaraciones al parecer también ayudarán a robustecer el caso en su contra, pero la agente del FBI no dio detalles sobre los dichos de la ahora acusada de homicidio.
La sospechosa fue recluida en la cárcel del condado de Tarrant, sin derecho a fianza, inicialmente. Hasta ahora se desconoce el motivo del asesinato y la investigación sigue activa, de acuerdo a las autoridades.
Emotivo. La detective Dixon se mostró sentimental durante la rueda de prensa que ofrecieron el miércoles la policía de Arlington junto al FBI al responder sobre el momento en que compartió la noticia del arresto de la sospechosa con la familia de Irasema.
"Decirle a la familia, eso es por lo que... Poder compartir eso con una familia es por lo que hacemos este trabajo. Y ellos estaban muy agradecidos", explicó Dixon, conmovida.
El jefe de policía de Arlington, Al Jones, alabó el uso de la tecnología genética en el desarrollo del caso que había estado "congelado" por años.
"Ayudó a dar respuestas a familias y a comunidades que han esperado por años recibirlas", añadió.
Velásquez, de 42 años de edad, fue arrestada el 16 de julio, e inicialmente estuvo detenida sin derecho a fianza, pero después de varios días, tras una solicitud de sus abogados, un juez le fijó una fianza de 450,000 dólares. Tras pagarla, salió del Centro Correccional Lon Evans, en el condado de Tarrant, bajo estrictas medidas de supervisión.
Su defensa ofreció una conferencia de prensa, en la cual no se permitieron preguntas de los reporteros a Velásquez, quien hizo una declaración breve en la que negó haber cometido el crimen. Hasta ahora, no hay ninguna audiencia programada en el caso.
El 20 de enero de 2012, la policía de Arlington encontró a Irasema Chávez, de 32 años, sin vida dentro de su apartamento, localizado cerca de la calle S. Collins y la East Timber View Lane. La víctima presentaba múltiples heridas de arma blanca, y el médico forense determinó que recibió más de 100 puñaladas.
Una de las pistas más importantes fue un rastro de sangre que fue recuperado en la escena y que se creyó pertenecía a la persona responsable del ataque. Durante años, el ADN permaneció sin ser identificado, aunque se determinó que era de una mujer hispana.
Los agentes descubrieron que la televisión de Chávez había sido extraída de su apartamento, y también encontraron una mancha de sangre en el mueble donde estaba el aparato. Esa gota contenía el ADN de una hispana que no era la víctima, fue el único dato concreto disponible en la etapa inicial de las investigaciones.
El video. En ese año, la policía difundió fotos obtenidas de una cámara de seguridad que mostraba a una persona en ropas sueltas entrando al apartamento de Chávez la noche antes del asesinato, pero nunca pudieron identificar a un sospechoso o sospechosa. Sin embargo, el video se convirtió en una de las piezas clave de la investigación.
En un giro importante, en el 2024 la detective de la policía de Arlington, Tracey Dixon, inició una colaboración con la oficina del FBI en Dallas, tras solicitar apoyo para probar la tecnología de genealogía genética en el caso de Irasema.
Una muestra de ADN de uno de los familiares de Velasquez y otra muestra obtenida de un tenedor desechable ayudó a identificarla como la única sospechosa del crimen. Tanto la víctima como la acusada eran originarias de Allende, Nuevo León, según publicaron periódicos de México como Milenio.
Caso. Tras el arresto de Velásquez, las autoridades también indicaron que tienen datos valiosos de teléfono celular que será usado como evidencia en corte. Sus declaraciones al parecer también ayudarán a robustecer el caso en su contra, pero la agente del FBI no dio detalles sobre los dichos de la ahora acusada de homicidio.
La sospechosa fue recluida en la cárcel del condado de Tarrant, sin derecho a fianza, inicialmente. Hasta ahora se desconoce el motivo del asesinato y la investigación sigue activa, de acuerdo a las autoridades.
Emotivo. La detective Dixon se mostró sentimental durante la rueda de prensa que ofrecieron el miércoles la policía de Arlington junto al FBI al responder sobre el momento en que compartió la noticia del arresto de la sospechosa con la familia de Irasema.
"Decirle a la familia, eso es por lo que... Poder compartir eso con una familia es por lo que hacemos este trabajo. Y ellos estaban muy agradecidos", explicó Dixon, conmovida.
El jefe de policía de Arlington, Al Jones, alabó el uso de la tecnología genética en el desarrollo del caso que había estado "congelado" por años.
"Ayudó a dar respuestas a familias y a comunidades que han esperado por años recibirlas", añadió.