Un contingente de Dreamers testifica en Austin contra la SB 1819, que aun así sigue adelante

AUSTIN -- Con una abrumadora mayoría de argumentos en contra de la propuesta SB 1819 que pretende anular el "Texas Dream Act", un contigente de "dreamers" y activistas proinmigrantes alargaron la sesión de un subcomité del Senado estatal desde el lunes por la tarde hasta pasada la medianoche.

Aun así, después de casi 13 horas de escuchar testimonios en contra de la SB 1819, el grupo la aprobó 2-1, poco antes de la 1:40 a.m. del martes, para que siga adelante en el Senado. 

El senador Eddie Lucio Jr, demócrata de Brownsville, votó en contra.

La SB 1819, respaldada por la legisladora Donna Campbell, republicana de New Braunfels, pretende repeler o anular la Ley HB 1403 que le permite a estudiantes foráneos, incluidos aquellos sin estatus legal en Estados Unidos, pagar tarifas de residentes en instituciones de educación superior en Texas desde el 2001.

Campbell, quien hacia el final de la maratónica sesión no pudo contener el llanto al escuchar los testimonios de algunos de los "Soñadores", se mantuvo firme en su postura de pedir la anulación del "Texas Dream Act", argumentando que se trata solamente de una buena política, y no de un intento de hacerle daño a nadie.

Pero de aproximadamente 176 testimonios acerca de la SB 1819, solamente unas 5 personas se presentaron a hablar en apoyo de la medida, de acuerdo a los récords oficiales.

Lourdes Ontiveros, madre de un estudiante indocumentado, acudió a testificar en español, y con ayuda de una traductora dejó constancia de lo que significa para su hijo la oportunidad de ir a la universidad pagando tarifas de residente del estado.

Rubí Espiricueta, quien llegó a los 8 años proveniente de México, declaró ante el panel del Senado que los sueños de su hermana pequeña que está en preparatoria dependen de la Ley HB 1403, por lo que se presentó ante los legisladores para oponerse a la propuesta SB 1819.

Espiricueta, la última en ofrecer su testimonio, refirió que está en su tercer año de la carrera de Ciencias Ambientales en UT Austin, y que su hermano se graduó de Ingeniero Civil de Texas A&M, pero que sin las tarifas de residentes del estado probablemente no hubiera sido posible para sus padres ayudarlos a los dos.

Provenientes del Norte de Texas, presentaron su testimonio Douglas Interiano (Proyecto Inmigrante), Domingo García (ex representante estatal), Ramiro Luna (Centro Latino para el Desarrollo de Liderazgo) y Marco Malagón (North Texas Dream Team) entre otros activistas del área de Dallas y Fort Worth que viajaron a la capital del estado.

Al final de la sesión, el senador Lucio le dijo a los dreamers que acudieron a dar su testimonio que estaba orgulloso de ellos, y que "Texas estaba bendecido por tener una generación así".

La senadora Sylvia García, demócrata de Houston, con la voz quebrada les recordó a los presentes "todos somos hijos de Dios", poco antes de que se sometiera a votación el avance de la propuesta. 

García insistió durante la audiencia que "los menores no cometen crímenes, y que a los estudiantes los estaban castigando por acciones que cometieron sus padres" al traerlos sin documentos a este país".

En el 2013, los estudiantes indocumentados pagaron más de $50 millones en matrículas y tarifas escolares en Texas.

 

Aun así, después de casi 13 horas de escuchar testimonios en contra de la SB 1819, el grupo la aprobó 2-1, poco antes de la 1:40 a.m. del martes, para que siga adelante en el Senado. 

El senador Eddie Lucio Jr, demócrata de Brownsville, votó en contra.

La SB 1819, respaldada por la legisladora Donna Campbell, republicana de New Braunfels, pretende repeler o anular la Ley HB 1403 que le permite a estudiantes foráneos, incluidos aquellos sin estatus legal en Estados Unidos, pagar tarifas de residentes en instituciones de educación superior en Texas desde el 2001.

Campbell, quien hacia el final de la maratónica sesión no pudo contener el llanto al escuchar los testimonios de algunos de los "Soñadores", se mantuvo firme en su postura de pedir la anulación del "Texas Dream Act", argumentando que se trata solamente de una buena política, y no de un intento de hacerle daño a nadie.

Pero de aproximadamente 176 testimonios acerca de la SB 1819, solamente unas 5 personas se presentaron a hablar en apoyo de la medida, de acuerdo a los récords oficiales.

Lourdes Ontiveros, madre de un estudiante indocumentado, acudió a testificar en español, y con ayuda de una traductora dejó constancia de lo que significa para su hijo la oportunidad de ir a la universidad pagando tarifas de residente del estado.

Rubí Espiricueta, quien llegó a los 8 años proveniente de México, declaró ante el panel del Senado que los sueños de su hermana pequeña que está en preparatoria dependen de la Ley HB 1403, por lo que se presentó ante los legisladores para oponerse a la propuesta SB 1819.

Espiricueta, la última en ofrecer su testimonio, refirió que está en su tercer año de la carrera de Ciencias Ambientales en UT Austin, y que su hermano se graduó de Ingeniero Civil de Texas A&M, pero que sin las tarifas de residentes del estado probablemente no hubiera sido posible para sus padres ayudarlos a los dos.

Provenientes del Norte de Texas, presentaron su testimonio Douglas Interiano (Proyecto Inmigrante), Domingo García (ex representante estatal), Ramiro Luna (Centro Latino para el Desarrollo de Liderazgo) y Marco Malagón (North Texas Dream Team) entre otros activistas del área de Dallas y Fort Worth que viajaron a la capital del estado.

Al final de la sesión, el senador Lucio le dijo a los dreamers que acudieron a dar su testimonio que estaba orgulloso de ellos, y que "Texas estaba bendecido por tener una generación así".

La senadora Sylvia García, demócrata de Houston, con la voz quebrada les recordó a los presentes "todos somos hijos de Dios", poco antes de que se sometiera a votación el avance de la propuesta. 

García insistió durante la audiencia que "los menores no cometen crímenes, y que a los estudiantes los estaban castigando por acciones que cometieron sus padres" al traerlos sin documentos a este país".

En el 2013, los estudiantes indocumentados pagaron más de $50 millones en matrículas y tarifas escolares en Texas.