“NO NOS PODEMOS CONFORMAR”: Dreamers celebran 3er aniversario de DACA

Samara Chalott Barrón, quien llegó a Estados Unidos siendo una menor, en compañía de sus padres, y sin documentos,  recuerda como lo más significativo desde que se benefició de la Acción Diferida el hecho de poder conducir su automóvil sin miedo a recibir una infracción de la policía.

“Tan solo la oportunidad de poner manejar sin miedo. .. Sin miedo de que me fueran a dar una infracción por no tener licencia fue lo más grande para mí”, recordó Chalott al finalizar una ceremonia el lunes, en la que “Dreamers”, activistas y funcionarios públicos se reunieron en el Consulado de México para celebrar los tres años de la firma de DACA.

“A pesar de tener licencia te da miedo, imagínate sin licencia”, admitió la joven nacida en Durango.

Antes del 2012, cuando el presidente Obama promulgó DACA, Chalott estudiaba en la Universidad del Norte de Texas para ser maestra. Sabía que al graduarse no podría ejercer y estaba decidida a volver a México, a buscar una oportunidad allá.

“Siempre pensé en terminar mis estudios, pero pensaba regresarme a México. Habló inglés, hablo español e iba a buscar una oportunidad como maestra”.

Como sus papás tenían que cuidar de su hermana  pequeña que aún no terminaba la preparatoria, Chalott contemplaba volver sola a México. “Sí estaba triste, porque, claro, yo tenía aquí mi vida formada. Irme era como comenzar de cero, y pues ni mis papás ni mi hermana iban a venir conmigo…” 

'ME PUEDO QUEDAR'. El destino quiso que se graduara del campus de Dallas de la UNT dos meses después de recibir el documento de DACA.

“Inmediatamente empecé a solicitar trabajo como maestra. Una semana después de graduarme conseguí empleo. La verdad, lo único que me trababa era ese documento”.

Desde antes de la aprobación de la Acción Diferida, Chalott ya colaboraba y hacía activismo pro-inmigrante con la organización “North Texas Dream Team”, así que cuando tuvo en sus manos su permiso de trabajo, además de poder empezar a ejercer su profesión tuvo la inesperada oportunidad de regresar a su país de nacimiento.

Junto a varios otros “Dreamers” viajó a la Ciudad de México en septiembre de 2014, amparada por una “advanced parole” por emergencia educativa, para recibir instrucción sobre la historia y cultura de México.  Fue una de solamente tres residentes de Texas que eligieron para integrar el grupo de 40 jóvenes que la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió.

“Visitamos las pirámides de Teotihuacán. Visitamos Coyoacán, la casa de Frida Kahlo”.

Además de pasar varios días en el Distrito Federal, Chalott viajó a Coahuila, a visitar a sus familiares que viven ahí. “Fue muy especial, pero también me sentí culpable, de que mis padres no podían estar ahí, porque mis abuelitos fallecieron meses atrás. Dije, por qué no pude venir antes…”

NO HAY QUE PARAR. Esta “Dreamer” tiene la convicción de que “no hay que parar aquí. Quiero que mis padres también tengan esa oportunidad –de tener documentos- y que de hecho con el DAPA ellos no serían elegibles. No nos podemos conformar, porque en la situación en que estamos, somos como ciudadanos de segunda clase”.

 Chalott actualmente trabaja como maestra de 3er. grado en la escuela Hogg del Dallas ISD.

Le pide a los jóvenes que reúnan los requisitos para solicitar el DACA que lo hagan. “Aprovechen, en el grupo North Texas Dream Team, no cobramos nada, ya se que han habido muchas cosas, pero no hay excusas, a pesar del dinero que cuesta”.

“Tan solo la oportunidad de poner manejar sin miedo. .. Sin miedo de que me fueran a dar una infracción por no tener licencia fue lo más grande para mí”, recordó Chalott al finalizar una ceremonia el lunes, en la que “Dreamers”, activistas y funcionarios públicos se reunieron en el Consulado de México para celebrar los tres años de la firma de DACA.

“A pesar de tener licencia te da miedo, imagínate sin licencia”, admitió la joven nacida en Durango.

Antes del 2012, cuando el presidente Obama promulgó DACA, Chalott estudiaba en la Universidad del Norte de Texas para ser maestra. Sabía que al graduarse no podría ejercer y estaba decidida a volver a México, a buscar una oportunidad allá.

“Siempre pensé en terminar mis estudios, pero pensaba regresarme a México. Habló inglés, hablo español e iba a buscar una oportunidad como maestra”.

Como sus papás tenían que cuidar de su hermana  pequeña que aún no terminaba la preparatoria, Chalott contemplaba volver sola a México. “Sí estaba triste, porque, claro, yo tenía aquí mi vida formada. Irme era como comenzar de cero, y pues ni mis papás ni mi hermana iban a venir conmigo…” 

'ME PUEDO QUEDAR'. El destino quiso que se graduara del campus de Dallas de la UNT dos meses después de recibir el documento de DACA.

“Inmediatamente empecé a solicitar trabajo como maestra. Una semana después de graduarme conseguí empleo. La verdad, lo único que me trababa era ese documento”.

Desde antes de la aprobación de la Acción Diferida, Chalott ya colaboraba y hacía activismo pro-inmigrante con la organización “North Texas Dream Team”, así que cuando tuvo en sus manos su permiso de trabajo, además de poder empezar a ejercer su profesión tuvo la inesperada oportunidad de regresar a su país de nacimiento.

Junto a varios otros “Dreamers” viajó a la Ciudad de México en septiembre de 2014, amparada por una “advanced parole” por emergencia educativa, para recibir instrucción sobre la historia y cultura de México.  Fue una de solamente tres residentes de Texas que eligieron para integrar el grupo de 40 jóvenes que la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió.

“Visitamos las pirámides de Teotihuacán. Visitamos Coyoacán, la casa de Frida Kahlo”.

Además de pasar varios días en el Distrito Federal, Chalott viajó a Coahuila, a visitar a sus familiares que viven ahí. “Fue muy especial, pero también me sentí culpable, de que mis padres no podían estar ahí, porque mis abuelitos fallecieron meses atrás. Dije, por qué no pude venir antes…”

NO HAY QUE PARAR. Esta “Dreamer” tiene la convicción de que “no hay que parar aquí. Quiero que mis padres también tengan esa oportunidad –de tener documentos- y que de hecho con el DAPA ellos no serían elegibles. No nos podemos conformar, porque en la situación en que estamos, somos como ciudadanos de segunda clase”.

 Chalott actualmente trabaja como maestra de 3er. grado en la escuela Hogg del Dallas ISD.

Le pide a los jóvenes que reúnan los requisitos para solicitar el DACA que lo hagan. “Aprovechen, en el grupo North Texas Dream Team, no cobramos nada, ya se que han habido muchas cosas, pero no hay excusas, a pesar del dinero que cuesta”.