“Ya tengo papeles, pero sigo viendo las injusticias”, dice veterana del movimiento de los "Dreamers"

A Julieta Garibay la siguen conmoviendo -e inspirando- los recuerdos de cuando era indocumentada. A pesar de ser una de las pilares del moviento de los llamados “Dreamers” y ser una beneficiaria del programa DACA no ha podido borrar la tristeza y el miedo que sufrió cuando era estudiante y trabajaba de manera clandestina.

Nació en México pero creció en Austin sin tener una presencia legal en Estados Unidos, y durante el programa piloto que a principios del 2000 en Texas le permitió a estudiantes sin estatus legal pagar las mismas tarifas de colegiatura que los residentes del estado, Garibay se mudó a Dallas para estudiar enfermería –(associate degree) en el Richland y el Centro College.

“En el 2000 que empezaron a darle oportunidad a jóvenes aquí y en Houston. Yo aproveché. Quería practicar enfermería. Pero te das cuenta que la comunidad inmigrante y latina es la que la explotan más en el trabajo, la que menos tiene derechos, tienen miedo de ser deportados… te das cuenta que esto va más allá de una profesión”, dijo Garibay a mediados de septiembre, al finalizar una ceremonia en la que dedicaron formalmente una escultura a los “Dreamers” en el Latino Cultural Center.

Garibay se tilda así misma como la viejita de los “Dreamers”. Sobre el inicio de sus protestas, de su desobediencia civil que culminó en arrestos varias veces, explica que simplemente no encontró otro camino.

“No había opción, dijimos, nadie lo está haciendo, si no hacemos nada vamos a seguir en lo mismo”.

El miedo no la hizo bajar los brazos. Solía esconder sus documentos de identidad en los zapatos para no ser incriminada en caso de que las autoridades de inmigración hicieran una redada en el restaurante donde trabajaba. Garibay también hizo a un lado su ilusión de convertirse en enfermera de tiempo completo. Las necesidades que reconoció entre los miembros más vulnerables de su comunidad le abrieron más los ojos.

En el 2005 Garibay co-fundó el grupo University Leadership Initiative (ULI) en la Universidad de Texas en Austin, una de las primeras organizaciones lideradas por jóvenes indocumentados en Estados Unidos. Fue hasta 2012, cuando el presidente Barack Obama promulgara el DACA, un alivio migratorio para millones de jóvenes que llegaron en la infancia, sin autorización legal, que están amparados del peligro de ser deportados y tienen permisos de trabajo por dos años desde entonces.

“Cuando lo iban a anunciar empezaron a llamarnos, 'oigan hay juntas en DC, ya va a pasar'. Y no lo creía, y no me cayó el veinte hasta el día que vimos nuestra aplicación de DACA. Ya tengo papeles, pero sigo viendo las injusticias. Cuando eres indocumentado, aunque tengas papeles, nunca se te olvida eso, te acuerdas de la tristeza, te acuerdas del miedo, y eso es algo que yo tengo en mí, y es por eso que peleo, porque digo, no; esa no es vida”.

TEXAS FUE IMPORTANTE

Gaby Pacheco, otra activista que estuvo en Dallas durante la celebración a los soñadores, opinó que Texas fue pivotal para el movimiento de los Dreamers.

“Creo que este recoconocimiento resalta ese trabajo que los Dreamers hemos podido hacer en toda la nación, pero específicamente en Texas”, dijo Pacheco, quien organizó una caminata de 4 meses de duración (“Trail of Dreams”) de Florida a Washington en el 2010, para llamar la atención de las súplicas de familias en riesgo de deportación.

JÓVENES SIN MIEDO

El representante estatal Roberto Alonzo, admitió que el movimiento de los “Dreamers” es algo “positivo, muy bonito”, que tiene mucho que ver con el hecho de ser joven. “No tienes miedo. El movimiento chicano no fue de viejitos, fue de jóvenes. Muchos de ellos eran soldado de la guerra de Vietnam, estaban solteros, tenían oportunidad de andar en el activismo.

“Siempre digo que sí es importante hacer protestas y hacer reuniones, sí cuentan pero tienen que darle seguimiento”.

Pacheco, al igual que Alonzo, opina que el movimiento debe de tener continuidad.

“Es una lucha de por vida, va a seguir después de nosotros. Es un deber que tenemos como seres humanos de vivir y luchar por otros. Tratar de dejar un mundo mejor para ellos, que los que vienen atrás no tengan que sufrir lo que sufrimos nosotros para conseguir tan simple como una educación, un pupitre”, dijo la reconocida activista y fundadora del grupo Students Working for Equal Rights.

FUTUROS LÍDERES

El general Rick Noriega, el excongresista estatal de Texas que introdujo y redactó el llamado “Texas Dream Act” (la legislación que le permite a indocumentados pagar la misma tarifa en universidades como cualquier otro residente), declaró que se sentía orgulloso de todas las cosas que han logrado los “Dreamers”. “Ellos son los futuros líderes de este país”, afirmó.

Noriega, quien acudió junto a Henry Cisneros, el ex Secretario de Vivienda de EE.UU., y Mónica Alonzo, vicealcaldesa de Dallas, entre otros dignatarios al programa que organizó el Latino Center for Leadership Development, recordó que la labor más difícil que se tuvo que hacer cuando presentaron la propuesta del “in state tuition” en la Legislatura fue la de “informarle a la gente, a líderes del estado. La Cámara de Comercio estaba de acuerdo en que necesitábamos hacer algo para darle a los estudiantes oportunidades para seguir adelante.

“Cambió mucho el pensamiento sobre los inmigrantes después del 11 de septiembre”, reconoció Noriega, pero admitió que a principios del 2000, no hubo gran oposición para la aprobación del “Texas Dream Act”, que sigue vigente en la actualidad, a pesar de que en esta recién concluida sesión de la Legislatura se presentaron serias propuestas que pretendían anularlo.

Noriega considera que las historias de éxito de los Dreamers, sus testimonios de lo que están haciendo, ayudaron en este 2015 a que no se eliminara el derecho de estudiantes indocumentados que viven en Texas a pagar tarifas universitarias accesibles.

“Somos la base de este país, como trabajadores, en la economía, en todos lados. Y eso es lo que tenemos que celebrar pero también tenemos que votar y participar en el proceso”, afirmó Noriega, quien también funge como presidente de AVANCE, una organización que impulsa el involucramiento de padres y el desarrollo de la niñez.

YA NO HAY BAJA MORAL

La vida de los Dreamers ha cambiado radicalmente después de la aprobación de DACA. La moral mejoró y las expectativas de los estudiantes indocumentados siguen aumentando. 

“Cuando nos graduamos de la prepa era una depresión total, yo le decía a mi hermana, podías  ver en los jóvenes que se iban a graduar una casi sonrisa falsa porque sabían que no había nada después de eso. Fui hace poquito a Austin, y ahora es totalmente diferente, un giro 180, si sirvió valio la pena entonces. Despacito pero ahí vamos”, fue la evaluación final de Garibay.

 

En Twitter: @Hoydallas @Sandrav33

Nació en México pero creció en Austin sin tener una presencia legal en Estados Unidos, y durante el programa piloto que a principios del 2000 en Texas le permitió a estudiantes sin estatus legal pagar las mismas tarifas de colegiatura que los residentes del estado, Garibay se mudó a Dallas para estudiar enfermería –(associate degree) en el Richland y el Centro College.

“En el 2000 que empezaron a darle oportunidad a jóvenes aquí y en Houston. Yo aproveché. Quería practicar enfermería. Pero te das cuenta que la comunidad inmigrante y latina es la que la explotan más en el trabajo, la que menos tiene derechos, tienen miedo de ser deportados… te das cuenta que esto va más allá de una profesión”, dijo Garibay a mediados de septiembre, al finalizar una ceremonia en la que dedicaron formalmente una escultura a los “Dreamers” en el Latino Cultural Center.

Garibay se tilda así misma como la viejita de los “Dreamers”. Sobre el inicio de sus protestas, de su desobediencia civil que culminó en arrestos varias veces, explica que simplemente no encontró otro camino.

“No había opción, dijimos, nadie lo está haciendo, si no hacemos nada vamos a seguir en lo mismo”.

El miedo no la hizo bajar los brazos. Solía esconder sus documentos de identidad en los zapatos para no ser incriminada en caso de que las autoridades de inmigración hicieran una redada en el restaurante donde trabajaba. Garibay también hizo a un lado su ilusión de convertirse en enfermera de tiempo completo. Las necesidades que reconoció entre los miembros más vulnerables de su comunidad le abrieron más los ojos.

En el 2005 Garibay co-fundó el grupo University Leadership Initiative (ULI) en la Universidad de Texas en Austin, una de las primeras organizaciones lideradas por jóvenes indocumentados en Estados Unidos. Fue hasta 2012, cuando el presidente Barack Obama promulgara el DACA, un alivio migratorio para millones de jóvenes que llegaron en la infancia, sin autorización legal, que están amparados del peligro de ser deportados y tienen permisos de trabajo por dos años desde entonces.

“Cuando lo iban a anunciar empezaron a llamarnos, 'oigan hay juntas en DC, ya va a pasar'. Y no lo creía, y no me cayó el veinte hasta el día que vimos nuestra aplicación de DACA. Ya tengo papeles, pero sigo viendo las injusticias. Cuando eres indocumentado, aunque tengas papeles, nunca se te olvida eso, te acuerdas de la tristeza, te acuerdas del miedo, y eso es algo que yo tengo en mí, y es por eso que peleo, porque digo, no; esa no es vida”.

TEXAS FUE IMPORTANTE

Gaby Pacheco, otra activista que estuvo en Dallas durante la celebración a los soñadores, opinó que Texas fue pivotal para el movimiento de los Dreamers.

“Creo que este recoconocimiento resalta ese trabajo que los Dreamers hemos podido hacer en toda la nación, pero específicamente en Texas”, dijo Pacheco, quien organizó una caminata de 4 meses de duración (“Trail of Dreams”) de Florida a Washington en el 2010, para llamar la atención de las súplicas de familias en riesgo de deportación.

JÓVENES SIN MIEDO

El representante estatal Roberto Alonzo, admitió que el movimiento de los “Dreamers” es algo “positivo, muy bonito”, que tiene mucho que ver con el hecho de ser joven. “No tienes miedo. El movimiento chicano no fue de viejitos, fue de jóvenes. Muchos de ellos eran soldado de la guerra de Vietnam, estaban solteros, tenían oportunidad de andar en el activismo.

“Siempre digo que sí es importante hacer protestas y hacer reuniones, sí cuentan pero tienen que darle seguimiento”.

Pacheco, al igual que Alonzo, opina que el movimiento debe de tener continuidad.

“Es una lucha de por vida, va a seguir después de nosotros. Es un deber que tenemos como seres humanos de vivir y luchar por otros. Tratar de dejar un mundo mejor para ellos, que los que vienen atrás no tengan que sufrir lo que sufrimos nosotros para conseguir tan simple como una educación, un pupitre”, dijo la reconocida activista y fundadora del grupo Students Working for Equal Rights.

FUTUROS LÍDERES

El general Rick Noriega, el excongresista estatal de Texas que introdujo y redactó el llamado “Texas Dream Act” (la legislación que le permite a indocumentados pagar la misma tarifa en universidades como cualquier otro residente), declaró que se sentía orgulloso de todas las cosas que han logrado los “Dreamers”. “Ellos son los futuros líderes de este país”, afirmó.

Noriega, quien acudió junto a Henry Cisneros, el ex Secretario de Vivienda de EE.UU., y Mónica Alonzo, vicealcaldesa de Dallas, entre otros dignatarios al programa que organizó el Latino Center for Leadership Development, recordó que la labor más difícil que se tuvo que hacer cuando presentaron la propuesta del “in state tuition” en la Legislatura fue la de “informarle a la gente, a líderes del estado. La Cámara de Comercio estaba de acuerdo en que necesitábamos hacer algo para darle a los estudiantes oportunidades para seguir adelante.

“Cambió mucho el pensamiento sobre los inmigrantes después del 11 de septiembre”, reconoció Noriega, pero admitió que a principios del 2000, no hubo gran oposición para la aprobación del “Texas Dream Act”, que sigue vigente en la actualidad, a pesar de que en esta recién concluida sesión de la Legislatura se presentaron serias propuestas que pretendían anularlo.

Noriega considera que las historias de éxito de los Dreamers, sus testimonios de lo que están haciendo, ayudaron en este 2015 a que no se eliminara el derecho de estudiantes indocumentados que viven en Texas a pagar tarifas universitarias accesibles.

“Somos la base de este país, como trabajadores, en la economía, en todos lados. Y eso es lo que tenemos que celebrar pero también tenemos que votar y participar en el proceso”, afirmó Noriega, quien también funge como presidente de AVANCE, una organización que impulsa el involucramiento de padres y el desarrollo de la niñez.

YA NO HAY BAJA MORAL

La vida de los Dreamers ha cambiado radicalmente después de la aprobación de DACA. La moral mejoró y las expectativas de los estudiantes indocumentados siguen aumentando. 

“Cuando nos graduamos de la prepa era una depresión total, yo le decía a mi hermana, podías  ver en los jóvenes que se iban a graduar una casi sonrisa falsa porque sabían que no había nada después de eso. Fui hace poquito a Austin, y ahora es totalmente diferente, un giro 180, si sirvió valio la pena entonces. Despacito pero ahí vamos”, fue la evaluación final de Garibay.

 

En Twitter: @Hoydallas @Sandrav33