Llámele como le llame, Donald Trump apoya la deportación masiva: America's Voice

El pasado fin de semana, Donald Trump objetó a los medios de comunicación y les achacó la esencia de su política migratoria, la “deportación masiva”, y luego añadió que "la gente se dará cuenta de que no solamente tengo las mejores políticas, sino que tendré el corazón más grande que nadie”.

Esa declaración sería risible, si en realidad no fuera escalofriante, dada la realidad que viven muchos en Estados Unidos. A pesar de que Trump lo niegue, he aquí los hechos sobre las promesas que ha hecho en el tema de inmigración, ninguna de las cuales ha refutado:

Todo ello se suma, de hecho, a un plan integral de deportación masiva. El término puede no gustarle a Trump, pero ciertamente ha abrazado esa política.

Además de las profundas consecuencias morales de llevar a cabo la deportación masiva, el centro-derechista American Action Forum dio a conocer un estudio esbozando las asombrosas consecuencias de la idea de la deportación masiva de Trump, hallando que “[de implementarse la deportación masiva] reduciría la producción real del sector privado de 2.9% hasta 4.7% o de $381.5 miles de millones hasta $623.2 miles de millones”. Y el New York Times analizó las implicaciones prácticas de las propuestas de Trump, confirmando que sus políticas migratorias no solamente son inhumanas, sin que serían exageradamente costosas y casi imposibles de llevarse a cabo.

Por supuesto que estos espeluznantes detalles se suman a otras viles políticas propuestas por Trump, tales como la promesa de eliminar las protecciones a 700,000 Dreamers desde su primer día como presidente; prohibir el ingreso a Estados Unidos a todos los musulmanesconstruir un muro en la frontera con México (y forzar a ese país a pagarlo al tomar medidas estrictas contra las remesas); y perseguir y regresar a su país a los refugiados sirios que ya están reubicados en Estados Unidos.

Esa declaración sería risible, si en realidad no fuera escalofriante, dada la realidad que viven muchos en Estados Unidos. A pesar de que Trump lo niegue, he aquí los hechos sobre las promesas que ha hecho en el tema de inmigración, ninguna de las cuales ha refutado:

Todo ello se suma, de hecho, a un plan integral de deportación masiva. El término puede no gustarle a Trump, pero ciertamente ha abrazado esa política.

Además de las profundas consecuencias morales de llevar a cabo la deportación masiva, el centro-derechista American Action Forum dio a conocer un estudio esbozando las asombrosas consecuencias de la idea de la deportación masiva de Trump, hallando que “[de implementarse la deportación masiva] reduciría la producción real del sector privado de 2.9% hasta 4.7% o de $381.5 miles de millones hasta $623.2 miles de millones”. Y el New York Times analizó las implicaciones prácticas de las propuestas de Trump, confirmando que sus políticas migratorias no solamente son inhumanas, sin que serían exageradamente costosas y casi imposibles de llevarse a cabo.

Por supuesto que estos espeluznantes detalles se suman a otras viles políticas propuestas por Trump, tales como la promesa de eliminar las protecciones a 700,000 Dreamers desde su primer día como presidente; prohibir el ingreso a Estados Unidos a todos los musulmanesconstruir un muro en la frontera con México (y forzar a ese país a pagarlo al tomar medidas estrictas contra las remesas); y perseguir y regresar a su país a los refugiados sirios que ya están reubicados en Estados Unidos.