Todo listo en Washington para el gran debate de la Reforma Migratoria

WASHINGTON, DC -- El Senado de Estados Unidos se alista para iniciar, a partir del martes, la recta final del debate de una reforma migratoria que propone la legalización y un largo camino a la ciudadanía para los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país con el objetivo de someterla a votación antes del 4 de julio.

Se trata de la mayor reforma migratoria en Estados Unidos desde la de 1986 cuando, bajo la presidencia de Ronald Reagan, tres millones de sin papeles consiguieron la legalización. La reforma migratoria ya había fracasado en 2007 en medio de pugnas partidistas.

Mañana, horas antes del debate, el presidente Barack Obama participará en un acto en la Casa Blanca a favor de la reforma, acompañado de líderes de todos los sectores de la sociedad civil.

La reforma migratoria integral es una promesa de campaña del presidente, desde su época como candidato al primer mandato, que comenzó en enero e 2009. Desde entonces, activistas promigrantes le han exigido que se haga realidad este fenómeno que impacta a más de 11 millones de inmigrantes sin estatus legal, y que cada año separa a más de 400 mil familias con las deportaciones practicadas por el Gobierno federal.

El Senado debatirá el proyecto de ley que elaboró el llamado “Grupo de los ocho” —cuatro demócratas y cuatro republicanos— y que aprobó el Comité Judicial de la Cámara alta el pasado 21 de mayo.

De acuerdo con el complejo entramado parlamentario, el Senado realizará la tarde de mañana dos votos de procedimiento clave para empezar el debate formal, si bien los senadores ya pronunciaron discursos el viernes.

El primer voto requerirá el “sí” de 60 senadores, mientras que el segundo, el que arrancará el debate formal, necesitaría una mayoría simple de 51 votos.

La senadora republicana de Nueva Hampshire, Kelly Ayote, dijo al programa "Face the Nation" de la cadena televisiva CBS que el "difícil" problema de la inmigración necesita una "solución bipartidista".

El peligro es que los detractores de la reforma recurran a la figura conocida como “filibusterismo” para bloquear la legislación.

Varios republicanos, entre ellos el senador John Cornyn, han dejado en claro que impulsarán modificaciones al proyecto de ley para supeditar la legalización al “pleno control operacional” de la Frontera Sur.

La oficina del líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, dijo que éste permitirá un proceso abierto y transparente para debatir enmiendas que mejoren, pero no descarrilen, la reforma migratoria.

“El senador Reid considera que la enmienda del senador Cornyn pretende derribar el camino a la ciudadanía dentro del proyecto de ley. Por ello, el senador Reid considera que esa enmienda es una píldora venenosa que busca hundir el proyecto en vez de mejorarlo”, José Parra, un portavoz de Reid.

El viernes, los senadores ofrecieron discursos a favor y en contra del plan reformista que fueron una repetición del acalorado debate en el Comité Judicial hace dos semanas.

El republicano por Alabama, Jeff Sessions, reiteró su conocida postura de que la reforma migratoria, tal como fue elaborada, no frenará el futuro flujo de cruces ilegales.

“El proyecto de ley es una amnistía primero, con la promesa de hacer cumplir las leyes después... debilita y mina la ley actual, de manera que nunca se realizará de forma eficaz”.

La meta de Reid es concluir el debate de la reforma migratoria antes del receso por el festivo del Día de la Independencia el próximo 4 de julio.

La versión que salga del Senado tendrá que ser armonizada con la que produzca la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, y que aún no ha presentado su proyecto de ley.

Se trata de la mayor reforma migratoria en Estados Unidos desde la de 1986 cuando, bajo la presidencia de Ronald Reagan, tres millones de sin papeles consiguieron la legalización. La reforma migratoria ya había fracasado en 2007 en medio de pugnas partidistas.

Mañana, horas antes del debate, el presidente Barack Obama participará en un acto en la Casa Blanca a favor de la reforma, acompañado de líderes de todos los sectores de la sociedad civil.

La reforma migratoria integral es una promesa de campaña del presidente, desde su época como candidato al primer mandato, que comenzó en enero e 2009. Desde entonces, activistas promigrantes le han exigido que se haga realidad este fenómeno que impacta a más de 11 millones de inmigrantes sin estatus legal, y que cada año separa a más de 400 mil familias con las deportaciones practicadas por el Gobierno federal.

El Senado debatirá el proyecto de ley que elaboró el llamado “Grupo de los ocho” —cuatro demócratas y cuatro republicanos— y que aprobó el Comité Judicial de la Cámara alta el pasado 21 de mayo.

De acuerdo con el complejo entramado parlamentario, el Senado realizará la tarde de mañana dos votos de procedimiento clave para empezar el debate formal, si bien los senadores ya pronunciaron discursos el viernes.

El primer voto requerirá el “sí” de 60 senadores, mientras que el segundo, el que arrancará el debate formal, necesitaría una mayoría simple de 51 votos.

La senadora republicana de Nueva Hampshire, Kelly Ayote, dijo al programa "Face the Nation" de la cadena televisiva CBS que el "difícil" problema de la inmigración necesita una "solución bipartidista".

El peligro es que los detractores de la reforma recurran a la figura conocida como “filibusterismo” para bloquear la legislación.

Varios republicanos, entre ellos el senador John Cornyn, han dejado en claro que impulsarán modificaciones al proyecto de ley para supeditar la legalización al “pleno control operacional” de la Frontera Sur.

La oficina del líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, dijo que éste permitirá un proceso abierto y transparente para debatir enmiendas que mejoren, pero no descarrilen, la reforma migratoria.

“El senador Reid considera que la enmienda del senador Cornyn pretende derribar el camino a la ciudadanía dentro del proyecto de ley. Por ello, el senador Reid considera que esa enmienda es una píldora venenosa que busca hundir el proyecto en vez de mejorarlo”, José Parra, un portavoz de Reid.

El viernes, los senadores ofrecieron discursos a favor y en contra del plan reformista que fueron una repetición del acalorado debate en el Comité Judicial hace dos semanas.

El republicano por Alabama, Jeff Sessions, reiteró su conocida postura de que la reforma migratoria, tal como fue elaborada, no frenará el futuro flujo de cruces ilegales.

“El proyecto de ley es una amnistía primero, con la promesa de hacer cumplir las leyes después... debilita y mina la ley actual, de manera que nunca se realizará de forma eficaz”.

La meta de Reid es concluir el debate de la reforma migratoria antes del receso por el festivo del Día de la Independencia el próximo 4 de julio.

La versión que salga del Senado tendrá que ser armonizada con la que produzca la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, y que aún no ha presentado su proyecto de ley.