La historia de Teresita: El impacto generacional del daño solar entre hispanos

DALLAS -- La madre de Teresita Oaks, Tita, creció en Costa Rica, por lo que nunca usó protector solar ni sabía sobre el cáncer de piel, para ella era normal pasar interminables horas en la playa y caminar a cualquier lugar, sin que nadie pensara nada malo al respecto.

Cuando Tita advirtió una mancha pequeña en su rostro debajo de sus anteojos, no le prestó demasiada atención, porque, como recuerda su hija, "siempre tuvimos manchas. En nuestra población (la comunidad hispana), es común que trabajemos en paisajismo y construcción; mi papá es un buen ejemplo de ello. La piel de otras personas de nuestra comunidad se ve exactamente como la nuestra".

No fue hasta el día en el que Tita se quitó los anteojos que su hija advirtió la mancha. Al principio, Teresita pensó que era solo un rayón, pero cuando Tita expresó que apareció de la nada, la familia rápidamente se preocupó y la llevó al dermatólogo. Aunque la mancha era pequeña y parecía inocente a simple vista, resultó ser una lesión muy profunda por cáncer de piel que tuvo que ser removida con una cirugía invasiva, lo que dejó una incisión de 15 pulgadas en la mejilla de Tita.

Teresita Oaks, directora de Programas de Salud de la Comunidad en Parkland Health, lidera la puesta en práctica e implementación de la Evaluación de Necesidades de Salud de la Comunidad (CHNA) realizada cada tres años. Parte de este trabajo se centra en el significado que tienen los datos de la CHNA para la vida de las personas en la comunidad.

La CHNA de 2022 descubrió que el cáncer es la segunda causa principal de muerte en el condado de Dallas y que el 40 % de los pacientes de Parkland con cáncer son hispanos.

La propia historia de Teresita y la experiencia de su familia con el cáncer, en especial el cáncer de piel, explica con claridad que las estadísticas representan mucho más que números.

Cada punto de datos es una vida y una historia que proporciona un contexto mucho más profundo a los números. Según Teresita: "para mí, lo que es importante sobre esta historia es que no comprendemos cómo nuestras acciones u omisiones nos afectarán después. Mis padres no crecieron sabiendo lo que era cuidarse del sol, de modo que no podían comprender cómo los afectaría y cómo afectaría a toda la familia más adelante en la vida".

El padre de Teresita, Jorge, es de Ecuador y su madre, que también se llama Teresita, es de Costa Rica, pero la familia los llama Tito y Tita. La pareja construyó una familia de nueve hijos y Teresita cuenta que, al crecer, "pasábamos incontables horas en la playa y caminábamos a cualquier lugar. Todos estábamos bien y nunca usamos protector solar".

Criaron a sus hijos de la misma forma que las generaciones anteriores. Mucho tiempo después, comenzaron a aparecer manchas en la piel de Tito y de Tita, y estas
lesiones precancerígenas debían eliminarse de manera rutinaria. Tito se ha sometido a varias cirugías, incluida una hace poco para extirpar una parte de la oreja. Hace cinco años, los médicos descubrieron la lesión cancerígena en la mejilla de Tita que requirió una cirugía invasiva. "Es muy difícil de ver porque la cirugía que tuvo mi mamá fue muy cerca de su ojo y de nervios importantes. Es difícil verla tan estresada por ello y ver cómo el cáncer de piel afectó a mi padre a los 90 años. A esta edad, todas las cirugías afectan más su salud. Es muy riesgoso", dijo Teresita. Ver a sus seres queridos atravesar estos desafíos ha modificado la
percepción de toda la familia acerca del cáncer de piel y la protección contra el sol. Cuando Tita salió de la cirugía, Teresita dijo lo siguiente: "Estábamos abrumados por ver el aspecto de su cara... las expresiones de todos reflejaban la seriedad de la situación".

Se calcula que uno de cada cinco estadounidenses desarrollará cáncer de piel en su vida. No obstante, los peligros de no protegerse del sol no siempre parecen urgentes, dado que las consecuencias negativas aparecen mucho tiempo después de cuando se produce el daño real.

Si bien Tito y Tita fueron los únicos en las dos familias en tener cáncer de piel, cuatro de sus nueve hijos también han tenido lesiones de cáncer de piel, incluida Teresita. Comenzó cuando ella estaba con su hermana probándose vestidos para una boda y su hermana señaló una mancha extraña en la espalda y sugirió que se la controlara. El médico de atención primaria de Teresita la derivó a un dermatólogo, quien extirpó inmediatamente la lesión. Pero desde entonces, a Teresita le han extirpado otras tres lesiones de cáncer de piel.

No obstante, su percepción comenzó a cambiar mucho antes de que aparecieran las manchas en su piel. Vivió en Arizona por 18 años, y 11 de estos los pasó trabajando para el Departamento de Salud estatal. Cuando escuchó que harían una feria de cáncer de piel, ella se abrió a la idea de que la prevención del cáncer de piel debería ser como cualquier otro examen habitual, al igual que el control de la presión arterial o los exámenes de bienestar para la mujer.

Los comportamientos de otros comenzaron a afectar no solo las perspectivas de Teresita, sino también sus propios hábitos. "Vi a mujeres de mi edad que eran más conscientes sobre el uso del protector solar y eso me influyó. Lo reafirmaban con sus hijos y los hacían salir de la piscina para volver a aplicarse protector solar. De allí es que provino mi educación", dijo Teresita. Y agregó que su hija, que todavía vive en Arizona, está atenta al cáncer de piel, siempre usa protector solar y tiene comportamientos saludables que sirven de ejemplo para la nieta de Teresita.

Teresita destaca la importancia de ver a la piel como un órgano, de la misma forma que se protege a los órganos internos. Cree firmemente que necesitamos normalizar los exámenes de cáncer de piel y dice que, a medida que se normalicen, "todos seremos más conscientes. Ahora me siento más cómoda al decirle a alguien que conozco que una mancha que tiene puede ser preocupante y recomendarle que un médico la controle para saber si está todo bien. Se podría pensar: 'Siempre he tenido esta mancha', pero las manchas cambian. Es posible que siempre haya estado allí, pero ¿cómo se ve? ¿Han cambiado los bordes? ¿Por qué cambia el color? Es allí cuando las personas tienen dificultades, porque para cuando la advierten, a menudo ya está mucho más avanzado".

Este conocimiento es fundamental para todas las personas de todas las edades y de todos los tipos de piel. Mientras que la familia del padre de Teresita tiene la piel y los ojos más claros, la familia de su madre tiene la piel más oscura; por lo tanto, el uso del protector solar y las medidas para proteger la piel son necesarias independientemente de su edad o color de piel.

"No solo las personas con piel clara necesitan cuidarse. Todos debemos hacerlo", dice ella. "En la cultura hispana, amamos las barbacoas en el parque. A veces, colmamos el parque para hacer barbacoa y pasamos el día entero allí. ¿Pero usamos protector solar? En general, no".

Teresita dijo que el aspecto más importante que quiere que otros aprendan de ella a partir de la historia de su propia familia es: "El cáncer de piel es real. No éramos conscientes de cómo puede rápidamente convertirse en algo grave. Necesitamos informarnos y aprender al respecto.

Debe prestar atención e informarse sobre cómo reacciona su piel al sol y qué es normal para su cuerpo. A medida que aprendemos al respecto, comenzamos a entender las diferencias".

El consejo final de Teresita es el siguiente: "no es frecuente escuchar que se hable sobre el cáncer de piel, pero si pregunta, siempre habrá alguien que tuvo... Pregunte: ¿conoce a alguien que haya tenido cáncer de piel? ¿Cuál fue su experiencia? Escuchar estas historias lo convierte en realidad frente a algo que no se siente real porque no experimentó los efectos por 20 años".

Cuando Tita advirtió una mancha pequeña en su rostro debajo de sus anteojos, no le prestó demasiada atención, porque, como recuerda su hija, "siempre tuvimos manchas. En nuestra población (la comunidad hispana), es común que trabajemos en paisajismo y construcción; mi papá es un buen ejemplo de ello. La piel de otras personas de nuestra comunidad se ve exactamente como la nuestra".

No fue hasta el día en el que Tita se quitó los anteojos que su hija advirtió la mancha. Al principio, Teresita pensó que era solo un rayón, pero cuando Tita expresó que apareció de la nada, la familia rápidamente se preocupó y la llevó al dermatólogo. Aunque la mancha era pequeña y parecía inocente a simple vista, resultó ser una lesión muy profunda por cáncer de piel que tuvo que ser removida con una cirugía invasiva, lo que dejó una incisión de 15 pulgadas en la mejilla de Tita.

Teresita Oaks, directora de Programas de Salud de la Comunidad en Parkland Health, lidera la puesta en práctica e implementación de la Evaluación de Necesidades de Salud de la Comunidad (CHNA) realizada cada tres años. Parte de este trabajo se centra en el significado que tienen los datos de la CHNA para la vida de las personas en la comunidad.

La CHNA de 2022 descubrió que el cáncer es la segunda causa principal de muerte en el condado de Dallas y que el 40 % de los pacientes de Parkland con cáncer son hispanos.

La propia historia de Teresita y la experiencia de su familia con el cáncer, en especial el cáncer de piel, explica con claridad que las estadísticas representan mucho más que números.

Cada punto de datos es una vida y una historia que proporciona un contexto mucho más profundo a los números. Según Teresita: "para mí, lo que es importante sobre esta historia es que no comprendemos cómo nuestras acciones u omisiones nos afectarán después. Mis padres no crecieron sabiendo lo que era cuidarse del sol, de modo que no podían comprender cómo los afectaría y cómo afectaría a toda la familia más adelante en la vida".

El padre de Teresita, Jorge, es de Ecuador y su madre, que también se llama Teresita, es de Costa Rica, pero la familia los llama Tito y Tita. La pareja construyó una familia de nueve hijos y Teresita cuenta que, al crecer, "pasábamos incontables horas en la playa y caminábamos a cualquier lugar. Todos estábamos bien y nunca usamos protector solar".

Criaron a sus hijos de la misma forma que las generaciones anteriores. Mucho tiempo después, comenzaron a aparecer manchas en la piel de Tito y de Tita, y estas
lesiones precancerígenas debían eliminarse de manera rutinaria. Tito se ha sometido a varias cirugías, incluida una hace poco para extirpar una parte de la oreja. Hace cinco años, los médicos descubrieron la lesión cancerígena en la mejilla de Tita que requirió una cirugía invasiva. "Es muy difícil de ver porque la cirugía que tuvo mi mamá fue muy cerca de su ojo y de nervios importantes. Es difícil verla tan estresada por ello y ver cómo el cáncer de piel afectó a mi padre a los 90 años. A esta edad, todas las cirugías afectan más su salud. Es muy riesgoso", dijo Teresita. Ver a sus seres queridos atravesar estos desafíos ha modificado la
percepción de toda la familia acerca del cáncer de piel y la protección contra el sol. Cuando Tita salió de la cirugía, Teresita dijo lo siguiente: "Estábamos abrumados por ver el aspecto de su cara... las expresiones de todos reflejaban la seriedad de la situación".

Se calcula que uno de cada cinco estadounidenses desarrollará cáncer de piel en su vida. No obstante, los peligros de no protegerse del sol no siempre parecen urgentes, dado que las consecuencias negativas aparecen mucho tiempo después de cuando se produce el daño real.

Si bien Tito y Tita fueron los únicos en las dos familias en tener cáncer de piel, cuatro de sus nueve hijos también han tenido lesiones de cáncer de piel, incluida Teresita. Comenzó cuando ella estaba con su hermana probándose vestidos para una boda y su hermana señaló una mancha extraña en la espalda y sugirió que se la controlara. El médico de atención primaria de Teresita la derivó a un dermatólogo, quien extirpó inmediatamente la lesión. Pero desde entonces, a Teresita le han extirpado otras tres lesiones de cáncer de piel.

No obstante, su percepción comenzó a cambiar mucho antes de que aparecieran las manchas en su piel. Vivió en Arizona por 18 años, y 11 de estos los pasó trabajando para el Departamento de Salud estatal. Cuando escuchó que harían una feria de cáncer de piel, ella se abrió a la idea de que la prevención del cáncer de piel debería ser como cualquier otro examen habitual, al igual que el control de la presión arterial o los exámenes de bienestar para la mujer.

Los comportamientos de otros comenzaron a afectar no solo las perspectivas de Teresita, sino también sus propios hábitos. "Vi a mujeres de mi edad que eran más conscientes sobre el uso del protector solar y eso me influyó. Lo reafirmaban con sus hijos y los hacían salir de la piscina para volver a aplicarse protector solar. De allí es que provino mi educación", dijo Teresita. Y agregó que su hija, que todavía vive en Arizona, está atenta al cáncer de piel, siempre usa protector solar y tiene comportamientos saludables que sirven de ejemplo para la nieta de Teresita.

Teresita destaca la importancia de ver a la piel como un órgano, de la misma forma que se protege a los órganos internos. Cree firmemente que necesitamos normalizar los exámenes de cáncer de piel y dice que, a medida que se normalicen, "todos seremos más conscientes. Ahora me siento más cómoda al decirle a alguien que conozco que una mancha que tiene puede ser preocupante y recomendarle que un médico la controle para saber si está todo bien. Se podría pensar: 'Siempre he tenido esta mancha', pero las manchas cambian. Es posible que siempre haya estado allí, pero ¿cómo se ve? ¿Han cambiado los bordes? ¿Por qué cambia el color? Es allí cuando las personas tienen dificultades, porque para cuando la advierten, a menudo ya está mucho más avanzado".

Este conocimiento es fundamental para todas las personas de todas las edades y de todos los tipos de piel. Mientras que la familia del padre de Teresita tiene la piel y los ojos más claros, la familia de su madre tiene la piel más oscura; por lo tanto, el uso del protector solar y las medidas para proteger la piel son necesarias independientemente de su edad o color de piel.

"No solo las personas con piel clara necesitan cuidarse. Todos debemos hacerlo", dice ella. "En la cultura hispana, amamos las barbacoas en el parque. A veces, colmamos el parque para hacer barbacoa y pasamos el día entero allí. ¿Pero usamos protector solar? En general, no".

Teresita dijo que el aspecto más importante que quiere que otros aprendan de ella a partir de la historia de su propia familia es: "El cáncer de piel es real. No éramos conscientes de cómo puede rápidamente convertirse en algo grave. Necesitamos informarnos y aprender al respecto.

Debe prestar atención e informarse sobre cómo reacciona su piel al sol y qué es normal para su cuerpo. A medida que aprendemos al respecto, comenzamos a entender las diferencias".

El consejo final de Teresita es el siguiente: "no es frecuente escuchar que se hable sobre el cáncer de piel, pero si pregunta, siempre habrá alguien que tuvo... Pregunte: ¿conoce a alguien que haya tenido cáncer de piel? ¿Cuál fue su experiencia? Escuchar estas historias lo convierte en realidad frente a algo que no se siente real porque no experimentó los efectos por 20 años".