Costa Lerena: Los beneficios de jugar al ajedrez

La base matemática del ajedrez permite organizar el pensamiento y desarrollar aptitudes de razonamiento lógico, tan es así, que el ajedrez nos permite ejercitar de forma sistemática nuestra mente, aprender a pensar y a razonar de forma lógica.

Aumentar la capacidad de razonamiento de cualquier individuo, es algo determinante y, eventualmente, puede ser el diferencial en determinados momentos de su vida, aprender a resolver problemas, analizar la situación, realizar la correspondiente valoración de la misma y, lo más importante, buscar opciones como vías alternativas. Justificar el por qué realizamos un movimiento es igual de válido que al intentar hacerlo con nuestros actos o palabras en nuestro día a día; así como aprender a utilizar argumentos no solo con los demás, con nosotros mismos también.

La disciplina y la ética son dos valores que se desarrollan través de la práctica del ajedrez y, tanto una como la otra, nos serán de gran valía en nuestras vidas. La disciplina de entrenamiento del ajedrez no solo pasa por estudiar el juego en sí mismo, también pasa por cuidar otros aspectos muy importantes como la alimentación o la práctica de hábitos saludables. En nuestras vidas esto es altamente importante, no solo cuidar nuestra mente, también nuestro cuerpo, las relaciones interpersonales que establecemos y, en definitiva, no descuidar ningún aspecto relacionado con nuestras vidas.

Aprender a gestionar el tiempo y sobre todo a utilizar a éste como un recurso, es decir, sacar ventaja de éste en nuestro propio beneficio. El ajedrez permite establecer estrategias aunque nuestros movimientos se limitan a un espacio de tiempo, con ello nos veremos obligados de un modo u otro a realizar nuestro movimiento; esto trasladado a nuestras vidas sería pasar de la teoría a la acción cosa que a muchos les cuesta mucho y se transforma en factor limitador a sus intereses particulares. Al mismo tiempo a cultivar la paciencia como una herramienta en nuestro propio beneficio; saber esperar el momento y claro, cuando éste llegue hacerlo sin dilación alguna.

La práctica del ajedrez nos permite aprender a racionalizar y disociarnos de nuestra emotividad, la cual eventualmente puede hacer mella de nuestro buen juicio. No quedarnos solo en términos dicotómicos (pensar en blanco y negro) los cuales a la postre resultarán altamente negativos. No solo se trata de un juego de ganar  o perder, a nivel profesional el empate ha sido y es utilizado como un recurso válido; la suma de partidas empatadas al final se traducen en puntos, los cuales eventualmente pueden hacernos ganar el juego.

Autovaloración personal y confianza en uno mismo. Incluso perdiendo el juego hemos aprendido de la experiencia de haber jugado, es exactamente igual que nuestras vidas. Con ello extraeremos la enseñanza a través de la experimentación, con lo cual el rédito será aun superior. A través del posterior análisis de la situaciones que se fueron dando, podremos realizar las distinciones de los por qué reaccionamos así, con lo cual mejoraremos sensiblemente la confianza en nosotros mismos. Lograremos interpretar que fueron nuestras decisiones y, ante las nuevas que nos depare el futuro, estaremos en condiciones de tomarlas con otro nivel de seguridad en nosotros mismos.

El ajedrez es un juego de estrategia, y al mismo tiempo, de opciones. Al comenzar la partida con el primer movimiento las opciones aparecen ante nosotros y ahí, precisamente, es cuando emergen las dudas, las cuales debemos analizar. Tomar decisiones basadas en el análisis de opciones es algo sumamente práctico de trasladar al nuestras vidas. Al final de cuentas cuantas más opciones logremos distinguir, más posibilidades de acetar tendremos; claro, para que ello suceda deberemos analizar una a una, con sus consecuencias positivas y negativas, para posteriormente realizar la comparación entre la valoración de cada una.

Es un juego de predicción sobre cuál será el próximo movimiento de tu adversario, un juego que se intenta predecir las siguientes jugadas. Al final de cuentas, todos, de una forma u otra, siempre sentimos cierto nivel de incertidumbre en cuanto a lo que nos deparará el futuro mediato. Si trasladamos lo anterior a nuestro día a día, observaremos que si analizamos nuestro aquí y ahora, realizando una correcto diagnóstico situacional, estaremos en condiciones de realizar un diagnóstico de posibles situaciones que deberemos enfrentar. No se trata de adivinar el futuro, simplemente de basados en un buen diagnóstico proyectar nuestro futuro a mediano y largo plazo.

Nadie duda a estas alturas de los beneficios de jugar ajedrez, particularmente si observamos la estimulación cognitiva que conlleva con el correspondiente desarrollo de las habilidades intelectuales. Desde esa área en particular, la cognitiva, se potencian claramente habilidades como la memoria y la concentración; además de beneficiar en sumo grado el nivel de atención y análisis del individuo. Afred Binet en 1893 fue de los primeros psicólogos en reparar en el ajedrez dentro del marco de las investigaciones que realizaba relacionadas con la memoria. Posteriormente, en 1913, Sigmund Freud afirmaba que los pasos necesarios para dominar el ajedrez eran similares a las técnicas del psicoanálisis.

Nada es casualidad y solo existen las causalidades, por tanto ahí también podemos trasladar parte de la esencia misma del ajedrez a nuestras vidas. Si por ejemplo nos enfrentamos a situaciones adversas, la mejor opción es detenernos a pensar, razonar y valorar para, posteriormente, actuar en consecuencia, es decir, hacer nuestro movimiento.

Cada movimiento del ajedrez, al igual que cada decisión de nuestras vidas, nos condiciona y determina en cada paso posterior; el factor diferencial y determinante es ser conscientes de ello y actuar en consecuencia.

 Daniel Costa Lerena: Web:costalerena.net Blog: costalerena.com Twitter: @costalerena 

Aumentar la capacidad de razonamiento de cualquier individuo, es algo determinante y, eventualmente, puede ser el diferencial en determinados momentos de su vida, aprender a resolver problemas, analizar la situación, realizar la correspondiente valoración de la misma y, lo más importante, buscar opciones como vías alternativas. Justificar el por qué realizamos un movimiento es igual de válido que al intentar hacerlo con nuestros actos o palabras en nuestro día a día; así como aprender a utilizar argumentos no solo con los demás, con nosotros mismos también.

La disciplina y la ética son dos valores que se desarrollan través de la práctica del ajedrez y, tanto una como la otra, nos serán de gran valía en nuestras vidas. La disciplina de entrenamiento del ajedrez no solo pasa por estudiar el juego en sí mismo, también pasa por cuidar otros aspectos muy importantes como la alimentación o la práctica de hábitos saludables. En nuestras vidas esto es altamente importante, no solo cuidar nuestra mente, también nuestro cuerpo, las relaciones interpersonales que establecemos y, en definitiva, no descuidar ningún aspecto relacionado con nuestras vidas.

Aprender a gestionar el tiempo y sobre todo a utilizar a éste como un recurso, es decir, sacar ventaja de éste en nuestro propio beneficio. El ajedrez permite establecer estrategias aunque nuestros movimientos se limitan a un espacio de tiempo, con ello nos veremos obligados de un modo u otro a realizar nuestro movimiento; esto trasladado a nuestras vidas sería pasar de la teoría a la acción cosa que a muchos les cuesta mucho y se transforma en factor limitador a sus intereses particulares. Al mismo tiempo a cultivar la paciencia como una herramienta en nuestro propio beneficio; saber esperar el momento y claro, cuando éste llegue hacerlo sin dilación alguna.

La práctica del ajedrez nos permite aprender a racionalizar y disociarnos de nuestra emotividad, la cual eventualmente puede hacer mella de nuestro buen juicio. No quedarnos solo en términos dicotómicos (pensar en blanco y negro) los cuales a la postre resultarán altamente negativos. No solo se trata de un juego de ganar  o perder, a nivel profesional el empate ha sido y es utilizado como un recurso válido; la suma de partidas empatadas al final se traducen en puntos, los cuales eventualmente pueden hacernos ganar el juego.

Autovaloración personal y confianza en uno mismo. Incluso perdiendo el juego hemos aprendido de la experiencia de haber jugado, es exactamente igual que nuestras vidas. Con ello extraeremos la enseñanza a través de la experimentación, con lo cual el rédito será aun superior. A través del posterior análisis de la situaciones que se fueron dando, podremos realizar las distinciones de los por qué reaccionamos así, con lo cual mejoraremos sensiblemente la confianza en nosotros mismos. Lograremos interpretar que fueron nuestras decisiones y, ante las nuevas que nos depare el futuro, estaremos en condiciones de tomarlas con otro nivel de seguridad en nosotros mismos.

El ajedrez es un juego de estrategia, y al mismo tiempo, de opciones. Al comenzar la partida con el primer movimiento las opciones aparecen ante nosotros y ahí, precisamente, es cuando emergen las dudas, las cuales debemos analizar. Tomar decisiones basadas en el análisis de opciones es algo sumamente práctico de trasladar al nuestras vidas. Al final de cuentas cuantas más opciones logremos distinguir, más posibilidades de acetar tendremos; claro, para que ello suceda deberemos analizar una a una, con sus consecuencias positivas y negativas, para posteriormente realizar la comparación entre la valoración de cada una.

Es un juego de predicción sobre cuál será el próximo movimiento de tu adversario, un juego que se intenta predecir las siguientes jugadas. Al final de cuentas, todos, de una forma u otra, siempre sentimos cierto nivel de incertidumbre en cuanto a lo que nos deparará el futuro mediato. Si trasladamos lo anterior a nuestro día a día, observaremos que si analizamos nuestro aquí y ahora, realizando una correcto diagnóstico situacional, estaremos en condiciones de realizar un diagnóstico de posibles situaciones que deberemos enfrentar. No se trata de adivinar el futuro, simplemente de basados en un buen diagnóstico proyectar nuestro futuro a mediano y largo plazo.

Nadie duda a estas alturas de los beneficios de jugar ajedrez, particularmente si observamos la estimulación cognitiva que conlleva con el correspondiente desarrollo de las habilidades intelectuales. Desde esa área en particular, la cognitiva, se potencian claramente habilidades como la memoria y la concentración; además de beneficiar en sumo grado el nivel de atención y análisis del individuo. Afred Binet en 1893 fue de los primeros psicólogos en reparar en el ajedrez dentro del marco de las investigaciones que realizaba relacionadas con la memoria. Posteriormente, en 1913, Sigmund Freud afirmaba que los pasos necesarios para dominar el ajedrez eran similares a las técnicas del psicoanálisis.

Nada es casualidad y solo existen las causalidades, por tanto ahí también podemos trasladar parte de la esencia misma del ajedrez a nuestras vidas. Si por ejemplo nos enfrentamos a situaciones adversas, la mejor opción es detenernos a pensar, razonar y valorar para, posteriormente, actuar en consecuencia, es decir, hacer nuestro movimiento.

Cada movimiento del ajedrez, al igual que cada decisión de nuestras vidas, nos condiciona y determina en cada paso posterior; el factor diferencial y determinante es ser conscientes de ello y actuar en consecuencia.

 Daniel Costa Lerena: Web:costalerena.net Blog: costalerena.com Twitter: @costalerena