Costa Lerena: Paternidad responsable

La paternidad responsable es un tema que en muchos casos se puede atender desde una doble lectura, cuando se habla  sobre el derecho humano que implica y desde el aspecto de las doctrinas religiosas; por mi parte intentaré realizar un abordaje desde otra perspectiva, una despojada precisamente de doctrinas y rígidos preceptos.

Han quedado atrás ciertamente las épocas en las cuales el ser humano se reproducía con fines de mantener la especie, por lo tanto como raza hemos entrado en otra fase evolutiva, atendiendo desde las necesidades e intereses particulares del individuo sobre la paternidad y no tanto desde las colectivas.

Las motivaciones y elementos que actúan de fondo en cualquier individuo para enfrentarse al rol de la paternidad son muy variados desde lo consciente e inconsciente; como variados son también los argumentos que se esgrimen para ser justificada, incluso la propia inconsciencia se utiliza en tal sentido. 

Al mismo tiempo, dentro de tales fases en la evolución social nos encontramos con que el modelo de familia precisamente evolucionó de forma particular, cuando menos en algunas sociedades, a otros modelos que se amparan dentro de los derechos humanos. Basados en lo anterior nos encontramos familias homoafectivas, compuestas por dos hombres o por dos mujeres, e incluso la paternidad ejercida por un solo hombre o una sola mujer de tendencia homosexual o heterosexual.

La paternidad responsable no debe verse afectada o condicionada al momento de ser ejercida por el modelo de familia establecido o uno diferente; el ejercerla es precisamente independiente de la tendencia sexual del o los padres, incluso del número de quienes ejerzan la función. Puesto que la paternidad precisamente implica un rol activo, más allá de las obligaciones estrictamente legales, existen las éticas; además de la obligación de solventar satisfactoriamente las necesidades del niño, es decir, vivienda, educación, salud y demás necesidades materiales básicas, es obligación también el educar en valores éticos, los cuales redundarán de forma positiva no solo en favor del niño, también en nuestra sociedad.

El velar por los hijos es un aspecto que trasciende las obligaciones legales y pasa al plano ético, el proceso de desarrollo del niño debe ser por tanto atendido en consecuencia por quienes asumen tal responsabilidad.

El primer nivel de condicionamiento al que somos expuestos es el familiar, determina, junto a los factores hereditarios, elementos de nuestra personalidad y comportamientos posteriores en las diferentes fases del desarrollo. No procede de forma alguna culpar a los padres por nuestros actos aunque, exigir responsabilidades procede en toda regla en determinados casos particulares, no para justificarnos sino para entender y entendernos a nosotros mismos.

Lo primero a valorar es el significado de ser padres, el rol activo que implica desde los diferentes niveles y el debido análisis situacional correspondiente, no atendiendo únicamente desde los aspectos materiales; los emocionales y cognitivos desde luego tienen lugar y de forma más que significativa. Por qué ser padres implica no solo quedarnos en aspectos estrictamente biológicos, de derechos humanos u orden doctrinal religioso, debemos analizar nuestro por qué, desde dónde atiende nuestra necesidad.

No son pocos los casos ciertamente de padres que intentan ilusoriamente solventar ciertas carencias lo cual, de forma injusta, luego recaerán de una forma u otra sobre el niño condicionándolo en consecuencia.

Para qué es algo en lo que pocos reparan y menos son los que logran diferenciar del por qué ser padres; aunque parezca el mismo enfoque desde luego no necesariamente están fundidos en un solo elemento. Las distinciones del caso evidentemente corren por cuenta del individuo. Cómo ser padres nos remite precisamente a lo referido al comienzo, los diferentes modelos de familia. Sea por razones biológicas, fisiológicas o de elección personal del individuo, la adopción u otras formas de ser padres son válidas.

En el caso particular de la adopción implica otro proceso previo bastante cuestionable, cuando menos por mi parte en su efectividad, desde los protocolos legales establecidos a tales efectos. Es simple, a los padres biológicos nadie les exigió un proceso previo, ni mucho menos el posterior seguimiento por parte de terceros ejerciendo un control sobre el rol paternal.

Desde lo anterior, si bien entiendo los por qué de ejercer tal control previo y posterior sobre los padres adoptivos, no sería nada descabellado solicitar el mismo para los padres biológicos.

Es más que importante planificar e intentar, en la medida de lo posible, el momento de ser padres y aplicar un análisis previo del significado de la paternidad, los por qué, para qué y cómo estamos dispuestos a asumir tal responsabilidad. Si estamos preparados desde lo afectivo, emocional y psicológico; no solo en lo individual, puesto que de asumir tal responsabilidad de forma conjunta con otra persona procede atender el ejercicio de una paternidad compartida; se plantea otra cuestión, con quién compartir tal responsabilidad.

La paternidad es una responsabilidad a la cual muchos se enfrentan sin haberlo deseado, meditado o ni siquiera valorado, lo anterior de forma alguna exime de la responsabilidad contraída por parte del individuo en su rol paternal. Las víctimas de la negligencia siempre al final de cuentas terminarán siendo los niños; sin dejar de lado que la sociedad en su conjunto eventualmente de una forma u otra también lo será.

Daniel Costa Lerena: web: http://www.wix.com/costalerena/dcl  blog: http://costalerena.blogspot.com/

Han quedado atrás ciertamente las épocas en las cuales el ser humano se reproducía con fines de mantener la especie, por lo tanto como raza hemos entrado en otra fase evolutiva, atendiendo desde las necesidades e intereses particulares del individuo sobre la paternidad y no tanto desde las colectivas.

Las motivaciones y elementos que actúan de fondo en cualquier individuo para enfrentarse al rol de la paternidad son muy variados desde lo consciente e inconsciente; como variados son también los argumentos que se esgrimen para ser justificada, incluso la propia inconsciencia se utiliza en tal sentido. 

Al mismo tiempo, dentro de tales fases en la evolución social nos encontramos con que el modelo de familia precisamente evolucionó de forma particular, cuando menos en algunas sociedades, a otros modelos que se amparan dentro de los derechos humanos. Basados en lo anterior nos encontramos familias homoafectivas, compuestas por dos hombres o por dos mujeres, e incluso la paternidad ejercida por un solo hombre o una sola mujer de tendencia homosexual o heterosexual.

La paternidad responsable no debe verse afectada o condicionada al momento de ser ejercida por el modelo de familia establecido o uno diferente; el ejercerla es precisamente independiente de la tendencia sexual del o los padres, incluso del número de quienes ejerzan la función. Puesto que la paternidad precisamente implica un rol activo, más allá de las obligaciones estrictamente legales, existen las éticas; además de la obligación de solventar satisfactoriamente las necesidades del niño, es decir, vivienda, educación, salud y demás necesidades materiales básicas, es obligación también el educar en valores éticos, los cuales redundarán de forma positiva no solo en favor del niño, también en nuestra sociedad.

El velar por los hijos es un aspecto que trasciende las obligaciones legales y pasa al plano ético, el proceso de desarrollo del niño debe ser por tanto atendido en consecuencia por quienes asumen tal responsabilidad.

El primer nivel de condicionamiento al que somos expuestos es el familiar, determina, junto a los factores hereditarios, elementos de nuestra personalidad y comportamientos posteriores en las diferentes fases del desarrollo. No procede de forma alguna culpar a los padres por nuestros actos aunque, exigir responsabilidades procede en toda regla en determinados casos particulares, no para justificarnos sino para entender y entendernos a nosotros mismos.

Lo primero a valorar es el significado de ser padres, el rol activo que implica desde los diferentes niveles y el debido análisis situacional correspondiente, no atendiendo únicamente desde los aspectos materiales; los emocionales y cognitivos desde luego tienen lugar y de forma más que significativa. Por qué ser padres implica no solo quedarnos en aspectos estrictamente biológicos, de derechos humanos u orden doctrinal religioso, debemos analizar nuestro por qué, desde dónde atiende nuestra necesidad.

No son pocos los casos ciertamente de padres que intentan ilusoriamente solventar ciertas carencias lo cual, de forma injusta, luego recaerán de una forma u otra sobre el niño condicionándolo en consecuencia.

Para qué es algo en lo que pocos reparan y menos son los que logran diferenciar del por qué ser padres; aunque parezca el mismo enfoque desde luego no necesariamente están fundidos en un solo elemento. Las distinciones del caso evidentemente corren por cuenta del individuo. Cómo ser padres nos remite precisamente a lo referido al comienzo, los diferentes modelos de familia. Sea por razones biológicas, fisiológicas o de elección personal del individuo, la adopción u otras formas de ser padres son válidas.

En el caso particular de la adopción implica otro proceso previo bastante cuestionable, cuando menos por mi parte en su efectividad, desde los protocolos legales establecidos a tales efectos. Es simple, a los padres biológicos nadie les exigió un proceso previo, ni mucho menos el posterior seguimiento por parte de terceros ejerciendo un control sobre el rol paternal.

Desde lo anterior, si bien entiendo los por qué de ejercer tal control previo y posterior sobre los padres adoptivos, no sería nada descabellado solicitar el mismo para los padres biológicos.

Es más que importante planificar e intentar, en la medida de lo posible, el momento de ser padres y aplicar un análisis previo del significado de la paternidad, los por qué, para qué y cómo estamos dispuestos a asumir tal responsabilidad. Si estamos preparados desde lo afectivo, emocional y psicológico; no solo en lo individual, puesto que de asumir tal responsabilidad de forma conjunta con otra persona procede atender el ejercicio de una paternidad compartida; se plantea otra cuestión, con quién compartir tal responsabilidad.

La paternidad es una responsabilidad a la cual muchos se enfrentan sin haberlo deseado, meditado o ni siquiera valorado, lo anterior de forma alguna exime de la responsabilidad contraída por parte del individuo en su rol paternal. Las víctimas de la negligencia siempre al final de cuentas terminarán siendo los niños; sin dejar de lado que la sociedad en su conjunto eventualmente de una forma u otra también lo será.

Daniel Costa Lerena: web: http://www.wix.com/costalerena/dcl  blog: http://costalerena.blogspot.com/