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Mar, Ago

El cáncer colorrectal es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del colon o el recto., según el Instituto Nacional del Cáncer

(El colon y el recto son partes del aparato digestivo del cuerpo. El aparato digestivo saca y procesa los nutrientes (vitaminas, minerales, carbohidratos, grasas, proteínas y agua) de los alimentos y ayuda a eliminar los residuos del cuerpo. El aparato digestivo está compuesto por la boca, la garganta, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. El colon es la primera parte del intestino grueso y mide alrededor de 5 pies de largo. Juntos, el recto y el conducto anal forman la última parte del intestino grueso y miden de 6 a 8 pulgadas de largo. El conducto anal termina en el ano (el orificio del intestino grueso que se abre al exterior del cuerpo).

 El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común a nivel mundial y es la segunda causa principal de muerte por cáncer en los Estados Unidos en personas de ambos sexos. Entre 2012 y 2021, el número de casos nuevos de cáncer colorrectal en los Estados Unidos disminuyó. Esta reducción se debió, en gran parte, a la caída de las tasas en adultos de 65 años o más, que es el grupo que continúa presentando las tasas más altas de cáncer colorrectal en general.

El descenso de los casos en adultos mayores quizás se deba, en parte, al aumento de los exámenes de detección del cáncer colorrectal, que permiten detectar y extirpar las lesiones precancerosas antes de que se conviertan en cáncer. No obstante, las tendencias varían por grupo de edad. Entre los adultos menores de 50 años, el número de casos nuevos de cáncer colorrectal aumentó un 2,4 % por año, el aumento más grande entre todos los grupos de edad. En las personas de 50 a 64 años, el número de casos nuevos aumentó un poco cada año.

El número de víctimas de esta enfermedad entre las minorías es particularmente alto, según la Dra. Jonca Bull, directora de la Oficina de Salud de las Minorías de la FDA.

Las muertes a causa de esta enfermedad son mucho más frecuentes en poblaciones con acceso limitado a exámenes de detección y tratamiento temprano, entre ellas, los afroamericanos, los hispanos, los indígenas estadounidenses y los nativos de Alaska. Pero hay una forma de afrontar esta amenaza, agregó: “La detección temprana, las referencias médicas y el tratamiento pueden reducir de forma significativa las disparidades en las muertes por cáncer colorrectal”.

Los exámenes de detección salvan vidas

El cáncer colorrectal en general comienza a partir de pólipos u otros crecimientos precancerosos en el recto o el colon (intestino grueso). Las personas con crecimientos precancerosos o signos de cáncer colorrectal no siempre presentan síntomas. Por este motivo son importantes los exámenes de detección. De esta manera, los médicos pueden ver y retirar los crecimientos o tejidos sospechosos antes de que se vuelvan cancerosos.

Su riesgo de padecer cáncer colorrectal aumenta si:

Fuma
Tiene antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn
Tiene antecedentes familiares de cáncer colorrectal
Tiene antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos de colon.
Tiene ciertos síndromes genéticos (por ejemplo, Lynch o PAF)
Tiene diabetes
También debería consultar con su médico si presenta cualquiera de los siguientes síntomas, si bien no son necesariamente indicadores de cáncer colorrectal:
Cambio en los hábitos intestinales (por ejemplo, diarrea, estreñimiento, sensación de que el intestino no se vacía completamente)
Sangre clara u oscura en las heces
Heces más delgadas de lo habitual
Dolores frecuentes por gases, distensión abdominal, sensación de llenura o cólicos
Pérdida de peso sin motivo conocido
Sensación de cansancio
Vómitos

¿Cuándo y cómo debo hacerme pruebas de detección? Usted debería comenzar a hacerse pruebas de detección a partir de los 50 años si es una persona con riesgo promedio de desarrollar cáncer colorrectal. Sin embargo, algunas personas con mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal pueden requerir exámenes antes y, para algunos, puede ser necesario hacerse examenes con mayor frecuencia. Converse con su médico sobre la estrategia más adecuada para usted. Aquí le presentamos varias opciones:

Colonoscopía: el médico usa un tubo delgado con una luz y un lente para mirar dentro del recto y el colon en busca de tumores, otros tejidos anormales o cáncer para examinarlos. Tendrá que prepararse para el examen y lo sedarán durante la intervención.
Examen de rutina: cada 10 años.

Sigmoidoscopía flexible: el médico usa un tubo delgado con una luz y un lente para mirar dentro del recto y el tercio inferior del colon en busca de tumores, otros tejidos anormales o cáncer. Este tubo delgado también puede incluir una herramienta para remover tejido anormal para su examinación. Tendrá que prepararse para el examen.
Examen de rutina: cada 5 años.

Prueba de sangre oculta en heces (prueba gFOBT o FIT): utilizando un kit para el hogar proporcionado por su médico, usted toma muestras de materia fecal y las envía a un laboratorio, donde las analizarán en busca de sangre oculta, lo que algunas veces es indicio de cáncer. En caso de que se encuentre sangre, deberá realizarse una colonoscopía para conocer el motivo.

(El colon y el recto son partes del aparato digestivo del cuerpo. El aparato digestivo saca y procesa los nutrientes (vitaminas, minerales, carbohidratos, grasas, proteínas y agua) de los alimentos y ayuda a eliminar los residuos del cuerpo. El aparato digestivo está compuesto por la boca, la garganta, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. El colon es la primera parte del intestino grueso y mide alrededor de 5 pies de largo. Juntos, el recto y el conducto anal forman la última parte del intestino grueso y miden de 6 a 8 pulgadas de largo. El conducto anal termina en el ano (el orificio del intestino grueso que se abre al exterior del cuerpo).

 El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común a nivel mundial y es la segunda causa principal de muerte por cáncer en los Estados Unidos en personas de ambos sexos. Entre 2012 y 2021, el número de casos nuevos de cáncer colorrectal en los Estados Unidos disminuyó. Esta reducción se debió, en gran parte, a la caída de las tasas en adultos de 65 años o más, que es el grupo que continúa presentando las tasas más altas de cáncer colorrectal en general.

El descenso de los casos en adultos mayores quizás se deba, en parte, al aumento de los exámenes de detección del cáncer colorrectal, que permiten detectar y extirpar las lesiones precancerosas antes de que se conviertan en cáncer. No obstante, las tendencias varían por grupo de edad. Entre los adultos menores de 50 años, el número de casos nuevos de cáncer colorrectal aumentó un 2,4 % por año, el aumento más grande entre todos los grupos de edad. En las personas de 50 a 64 años, el número de casos nuevos aumentó un poco cada año.

El número de víctimas de esta enfermedad entre las minorías es particularmente alto, según la Dra. Jonca Bull, directora de la Oficina de Salud de las Minorías de la FDA.

Las muertes a causa de esta enfermedad son mucho más frecuentes en poblaciones con acceso limitado a exámenes de detección y tratamiento temprano, entre ellas, los afroamericanos, los hispanos, los indígenas estadounidenses y los nativos de Alaska. Pero hay una forma de afrontar esta amenaza, agregó: “La detección temprana, las referencias médicas y el tratamiento pueden reducir de forma significativa las disparidades en las muertes por cáncer colorrectal”.

Los exámenes de detección salvan vidas

El cáncer colorrectal en general comienza a partir de pólipos u otros crecimientos precancerosos en el recto o el colon (intestino grueso). Las personas con crecimientos precancerosos o signos de cáncer colorrectal no siempre presentan síntomas. Por este motivo son importantes los exámenes de detección. De esta manera, los médicos pueden ver y retirar los crecimientos o tejidos sospechosos antes de que se vuelvan cancerosos.

Su riesgo de padecer cáncer colorrectal aumenta si:

Fuma
Tiene antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn
Tiene antecedentes familiares de cáncer colorrectal
Tiene antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos de colon.
Tiene ciertos síndromes genéticos (por ejemplo, Lynch o PAF)
Tiene diabetes
También debería consultar con su médico si presenta cualquiera de los siguientes síntomas, si bien no son necesariamente indicadores de cáncer colorrectal:
Cambio en los hábitos intestinales (por ejemplo, diarrea, estreñimiento, sensación de que el intestino no se vacía completamente)
Sangre clara u oscura en las heces
Heces más delgadas de lo habitual
Dolores frecuentes por gases, distensión abdominal, sensación de llenura o cólicos
Pérdida de peso sin motivo conocido
Sensación de cansancio
Vómitos

¿Cuándo y cómo debo hacerme pruebas de detección? Usted debería comenzar a hacerse pruebas de detección a partir de los 50 años si es una persona con riesgo promedio de desarrollar cáncer colorrectal. Sin embargo, algunas personas con mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal pueden requerir exámenes antes y, para algunos, puede ser necesario hacerse examenes con mayor frecuencia. Converse con su médico sobre la estrategia más adecuada para usted. Aquí le presentamos varias opciones:

Colonoscopía: el médico usa un tubo delgado con una luz y un lente para mirar dentro del recto y el colon en busca de tumores, otros tejidos anormales o cáncer para examinarlos. Tendrá que prepararse para el examen y lo sedarán durante la intervención.
Examen de rutina: cada 10 años.

Sigmoidoscopía flexible: el médico usa un tubo delgado con una luz y un lente para mirar dentro del recto y el tercio inferior del colon en busca de tumores, otros tejidos anormales o cáncer. Este tubo delgado también puede incluir una herramienta para remover tejido anormal para su examinación. Tendrá que prepararse para el examen.
Examen de rutina: cada 5 años.

Prueba de sangre oculta en heces (prueba gFOBT o FIT): utilizando un kit para el hogar proporcionado por su médico, usted toma muestras de materia fecal y las envía a un laboratorio, donde las analizarán en busca de sangre oculta, lo que algunas veces es indicio de cáncer. En caso de que se encuentre sangre, deberá realizarse una colonoscopía para conocer el motivo.