Esmeralda Santiago sigue siendo puertorriqueña

DALLAS -- La inquietud de indagar a fondo sobre las vidas de sus antepasados fue lo que inspiró en primera instancia a Esmeralda Santiago para escribir Conquistadora, su novela más reciente, la que considera su creación literaria más ambiciosa: una historia que tardó diez años en elaborar y por la que ahora hay interés de algunos productores de Hollywood por llevarla al cine. 

"Tuve que investigar acerca de la historia, no sabía nada de lo que es una hacienda azucarera", dice Santiago en entrevista telefónica con HOY Dallas, sobre cómo escribió el drama de una española que cruza el Atlántico y se interna en una plantación de azúcar en Puerto Rico, a mediados de 1800, para convertirse en hacendada.

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"Mi madre y mi padre crecieron cerca de cañaverales en Puerto Rico y eran campesinos. Entonces quise saber cómo eran los dueños y de ahí surge el personaje de Ana Cubillas, (que es la protagonista de la historia).

La motivación para encadenar la historia creció básicamente por la curiosidad de conocer ella misma detalles de sus familiares en otras épocas, dice Santiago, quien el sábado 29 estará en Dallas, participando en la Sexta Feria Internacional del Libro, en la Erik Jonsson Central Library, en el centro de la ciudad. "Por mi propio interés en las historias de mis tatarabuelos, tataratías, la preocupación de sus vidas", reconoce la escritora.

En Conquistadora, Santiago retrata una época de la colonización española en Puerto Rico y el drama de la esclavitud, a través de la historia de una familia aristócrata que poco conoce de la vida y la situación política en la Isla a su llegada al Caribe.

Para desarrollar la trama, a la escritora le tocó "el proceso de investigar una época completamente ajena a mí".

"Yo tengo 63 años, y pensé que una muchacha de 30 tendría más tiempo de dedicarle 10 años a una novela, pero después de que la empecé ya no podía dejarla, me sorprendió a mí misma".

No por nada la considera su obra más ambiciosa. "Porque las memorias son emocionales, yo lloro mucho, pero son experiencias propias", afirma. "El sueño de América fue algo que sucedió al mismo tiempo que fue escrito, fue algo contemporáneo".

Santiago llegó a los 13 años de Puerto Rico a Brooklyn, Nueva York, pero fue hasta pasados los treinta cuando sintió un llamado a dedicarse a escribir.

"Desde siempre fui una buena lectora, pero no se me ocurrió hasta que tenía 36 o 37 años y decidí que iba a intentar escribir. Lo hice como una respuesta a una frustración de no encontrar literatura que reflejara de algún modo mi experiencia como mujer en este país".

Uno de los títulos más famosos de su carrera es, Cuando era puertorriqueña, un libro de memorias.

"Yo nunca he dejado de ser puertorriqueña", dice al respecto. "Es una combinación de ambas partes de mi vida aquí. Es esa hibridación, que algunos resisten. Especialmente si uno vive aquí es difícil resistirse y también aceptarlo".

A Santiago le causa un poco de gracia cuando se le pregunta el significado de haberse graduado de Harvard.

"Bueno, es algo que cambió mi vida por completo. Mucha gente cree que debe uno de ser mucho más inteligente porque asistió a esa universidad", reflexiona con cierto humor. "Te abre camino en situaciones que no hubieran estado abiertas. Me ayudó mucho".

Sobre Conquistadora, que es una novela bastante larga, le recomienda algo muy sencillo a los lectores.

"Si pueden aguantar una telenovela por semanas, pueden aguantar leer Conquistadora por semanas.... Así pueden saborear el proceso, los personajes, la lectura es un proceso activo. Que la lean de poquito a poquito".

Ser bilingüe:
Muchos padres creen que los van a marginar y quieren que sus hijos no aprendan el español, pero creo que se marginan al no hablar el idioma. Ser bilingüe es algo nuevo, en mi juventud muchos padres no querían que sus hijos hablaran el otro idioma, hasta les daban nombres en inglés, Jennifer, a mí me daba risa los Bryan Colón, o algo así. Creo que ahora los jóvenes entienden que es una ventaja. Para mí siempre ha sido importante. Y es bueno saber no sólo un poquito de inglés o un poquito de español. Hay que ser bilingüe, manejar ambos idiomas y poder desenvolverse en ambas culturas.

Desarrollar una idea:
Escribo las primeras páginas en ambos idiomas, es un proceso de sacarla del cerebro. Siempre es un proceso de darme yo misma la oportunidad de sacar esas ideas, de saber dónde están, es como estar jugando a las escondidas, de que no sé cómo escribirlo, a veces son disparates hasta que emerge algo y termina. Escribo siempre un 'primer borrador terrible', como dice Isabel Allende.

Sus lecturas:
Cuando no estoy leyendo me pongo a resolver juegos de palabras. No tengo otra vida que no tenga que ver con las letras. Hace poco fui con mi esposo y unas amistades de vacaciones a San Martín y unos querían ir de compras, otros asolearse y yo quería seguir leyendo un libro que tengo sobre la conquista de México... Yo quiero aprender. Estoy enfocada en el aprendizaje, lo que me trae placer es eso, aprender y comprender cosas nuevas.

"Tuve que investigar acerca de la historia, no sabía nada de lo que es una hacienda azucarera", dice Santiago en entrevista telefónica con HOY Dallas, sobre cómo escribió el drama de una española que cruza el Atlántico y se interna en una plantación de azúcar en Puerto Rico, a mediados de 1800, para convertirse en hacendada.

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"Mi madre y mi padre crecieron cerca de cañaverales en Puerto Rico y eran campesinos. Entonces quise saber cómo eran los dueños y de ahí surge el personaje de Ana Cubillas, (que es la protagonista de la historia).

La motivación para encadenar la historia creció básicamente por la curiosidad de conocer ella misma detalles de sus familiares en otras épocas, dice Santiago, quien el sábado 29 estará en Dallas, participando en la Sexta Feria Internacional del Libro, en la Erik Jonsson Central Library, en el centro de la ciudad. "Por mi propio interés en las historias de mis tatarabuelos, tataratías, la preocupación de sus vidas", reconoce la escritora.

En Conquistadora, Santiago retrata una época de la colonización española en Puerto Rico y el drama de la esclavitud, a través de la historia de una familia aristócrata que poco conoce de la vida y la situación política en la Isla a su llegada al Caribe.

Para desarrollar la trama, a la escritora le tocó "el proceso de investigar una época completamente ajena a mí".

"Yo tengo 63 años, y pensé que una muchacha de 30 tendría más tiempo de dedicarle 10 años a una novela, pero después de que la empecé ya no podía dejarla, me sorprendió a mí misma".

No por nada la considera su obra más ambiciosa. "Porque las memorias son emocionales, yo lloro mucho, pero son experiencias propias", afirma. "El sueño de América fue algo que sucedió al mismo tiempo que fue escrito, fue algo contemporáneo".

Santiago llegó a los 13 años de Puerto Rico a Brooklyn, Nueva York, pero fue hasta pasados los treinta cuando sintió un llamado a dedicarse a escribir.

"Desde siempre fui una buena lectora, pero no se me ocurrió hasta que tenía 36 o 37 años y decidí que iba a intentar escribir. Lo hice como una respuesta a una frustración de no encontrar literatura que reflejara de algún modo mi experiencia como mujer en este país".

Uno de los títulos más famosos de su carrera es, Cuando era puertorriqueña, un libro de memorias.

"Yo nunca he dejado de ser puertorriqueña", dice al respecto. "Es una combinación de ambas partes de mi vida aquí. Es esa hibridación, que algunos resisten. Especialmente si uno vive aquí es difícil resistirse y también aceptarlo".

A Santiago le causa un poco de gracia cuando se le pregunta el significado de haberse graduado de Harvard.

"Bueno, es algo que cambió mi vida por completo. Mucha gente cree que debe uno de ser mucho más inteligente porque asistió a esa universidad", reflexiona con cierto humor. "Te abre camino en situaciones que no hubieran estado abiertas. Me ayudó mucho".

Sobre Conquistadora, que es una novela bastante larga, le recomienda algo muy sencillo a los lectores.

"Si pueden aguantar una telenovela por semanas, pueden aguantar leer Conquistadora por semanas.... Así pueden saborear el proceso, los personajes, la lectura es un proceso activo. Que la lean de poquito a poquito".

Ser bilingüe:
Muchos padres creen que los van a marginar y quieren que sus hijos no aprendan el español, pero creo que se marginan al no hablar el idioma. Ser bilingüe es algo nuevo, en mi juventud muchos padres no querían que sus hijos hablaran el otro idioma, hasta les daban nombres en inglés, Jennifer, a mí me daba risa los Bryan Colón, o algo así. Creo que ahora los jóvenes entienden que es una ventaja. Para mí siempre ha sido importante. Y es bueno saber no sólo un poquito de inglés o un poquito de español. Hay que ser bilingüe, manejar ambos idiomas y poder desenvolverse en ambas culturas.

Desarrollar una idea:
Escribo las primeras páginas en ambos idiomas, es un proceso de sacarla del cerebro. Siempre es un proceso de darme yo misma la oportunidad de sacar esas ideas, de saber dónde están, es como estar jugando a las escondidas, de que no sé cómo escribirlo, a veces son disparates hasta que emerge algo y termina. Escribo siempre un 'primer borrador terrible', como dice Isabel Allende.

Sus lecturas:
Cuando no estoy leyendo me pongo a resolver juegos de palabras. No tengo otra vida que no tenga que ver con las letras. Hace poco fui con mi esposo y unas amistades de vacaciones a San Martín y unos querían ir de compras, otros asolearse y yo quería seguir leyendo un libro que tengo sobre la conquista de México... Yo quiero aprender. Estoy enfocada en el aprendizaje, lo que me trae placer es eso, aprender y comprender cosas nuevas.