"La música tiene tantas formas de existir y de darnos lo que necesitamos de ella", dijo Lila Downs al responder la pregunta que le hizo una seguidora en un foro casi íntimo en el que participó no hace mucho, titulado "Los caminos de la vida de Lila Downs".
A preguntas poéticas, respuestas monumentales. Para responder a la inquietud de su interlocutora, a todas luces una seguidora suya, "tu voz nos hace vibrar desde el fondo, conecta con lo más profundo, con el interior, eso me pasa a mí, seguramente le pasa a muchos y muchas que están aquí", le dijo Fabiola Moreno, antes de pedirle Lila que le contara un poco sobre sus propias sensaciones, ¿qué pasa en ti y cómo logras esa conexión?, inquirió.
Downs le agradeció "el cumplido", dijo y también le comentó que era una muy buena pregunta, para después extenderse en su reflexión:
"La música tiene tantas formas de existir y de darnos lo que necesitamos de ella. Y la voz, en particular. Hay personas que son felices con una voz de "autotune" todo el tiempo, ¿no? -una voz que está procesada digitalmente. Y bueno, eso está tranqui, ¿no? O está... quizás busquen voces que alegran, que te alegran el día, música que te alegra el día, lo cual todo es válido, ¿no? Todo en el arte es maravilloso.
[Pero], creo que para mí eso no es suficiente. Eso, desde chiquita, quizá por mi situación de ser tri-cultural, y de sentir esas diferencias, eso me plasmó mucho, me marcó y me hizo aguerrida, aguerrida con la vida y no ser... como; no aceptar, creo, ciertas cosas, ciertas cosas que me parecían no-justas, ¿no? Y entonces, dentro del arte, creo es posible buscar muchas maneras de decir las cosas en las que podemos entregar nuestra (alma), esos aspectos más espirituales y más verdaderos, más auténticos. Y cuando lo pienso, sí pienso en cantantes así a través del tiempo, que marcan, ¿no? Que hay algo que te conecta con ellos de una manera muy profunda, ya sea también por el mensaje, por supuesto, pero sí, por ejemplo esta canción de la Martiniana que es un tema tanto del pueblo de Juchitán, zapoteco, como de Andrés Henestrosa, algunos versos, el poeta escritor zapoteco... cuando lo empecé a cantar, podría cantarlo así: 'niña, cuando yo muera', pero no me parecía la manera correcta, porque parece que estamos hablando de algo muy íntimo, que estamos hablando con una abuela, con una tía, con una mujer que se nos ha ido al más allá y vamos a cantarle al panteón, es ya un acto muy sagrado y muy de conexión con lo interno; entonces creo que ahí la humildad hace que lo tenga que cantar [hace un tono bajo], 'niña cuando yo muera, no llores sobre mi tumba'. Con el aliento contenido, con una entrega emotiva, y eso hace que yo también me conecte con mis sentimientos
Yo creo que es un poco el secreto del arte, es cómo utilizar esas herramientas del arte para sanarse a una misma, conocerte a ti misma y caminar con ello como una herramienta esencial de diario vivir".
A preguntas poéticas, respuestas monumentales. Para responder a la inquietud de su interlocutora, a todas luces una seguidora suya, "tu voz nos hace vibrar desde el fondo, conecta con lo más profundo, con el interior, eso me pasa a mí, seguramente le pasa a muchos y muchas que están aquí", le dijo Fabiola Moreno, antes de pedirle Lila que le contara un poco sobre sus propias sensaciones, ¿qué pasa en ti y cómo logras esa conexión?, inquirió.
Downs le agradeció "el cumplido", dijo y también le comentó que era una muy buena pregunta, para después extenderse en su reflexión:
"La música tiene tantas formas de existir y de darnos lo que necesitamos de ella. Y la voz, en particular. Hay personas que son felices con una voz de "autotune" todo el tiempo, ¿no? -una voz que está procesada digitalmente. Y bueno, eso está tranqui, ¿no? O está... quizás busquen voces que alegran, que te alegran el día, música que te alegra el día, lo cual todo es válido, ¿no? Todo en el arte es maravilloso.
[Pero], creo que para mí eso no es suficiente. Eso, desde chiquita, quizá por mi situación de ser tri-cultural, y de sentir esas diferencias, eso me plasmó mucho, me marcó y me hizo aguerrida, aguerrida con la vida y no ser... como; no aceptar, creo, ciertas cosas, ciertas cosas que me parecían no-justas, ¿no? Y entonces, dentro del arte, creo es posible buscar muchas maneras de decir las cosas en las que podemos entregar nuestra (alma), esos aspectos más espirituales y más verdaderos, más auténticos. Y cuando lo pienso, sí pienso en cantantes así a través del tiempo, que marcan, ¿no? Que hay algo que te conecta con ellos de una manera muy profunda, ya sea también por el mensaje, por supuesto, pero sí, por ejemplo esta canción de la Martiniana que es un tema tanto del pueblo de Juchitán, zapoteco, como de Andrés Henestrosa, algunos versos, el poeta escritor zapoteco... cuando lo empecé a cantar, podría cantarlo así: 'niña, cuando yo muera', pero no me parecía la manera correcta, porque parece que estamos hablando de algo muy íntimo, que estamos hablando con una abuela, con una tía, con una mujer que se nos ha ido al más allá y vamos a cantarle al panteón, es ya un acto muy sagrado y muy de conexión con lo interno; entonces creo que ahí la humildad hace que lo tenga que cantar [hace un tono bajo], 'niña cuando yo muera, no llores sobre mi tumba'. Con el aliento contenido, con una entrega emotiva, y eso hace que yo también me conecte con mis sentimientos
Yo creo que es un poco el secreto del arte, es cómo utilizar esas herramientas del arte para sanarse a una misma, conocerte a ti misma y caminar con ello como una herramienta esencial de diario vivir".